Son conductores que formaron una agremiación cuyos carros cuentan con la tecnología de radioteléfonos para mantenerse comunicados cuando van raudos por las rutas, musitando códigos incomprensibles para los inocentes pasajeros.
La Secretaría de Tránsito confirmó que Asotraincali y la Cooperativa de Transportadores Independientes de Occidente son dos de los diez ‘gremios’ de transporte ilegal detectados en Cali. “Se ocultan en la figura de la asociación por no reunir los requisitos de ley. Por cada carro, esos requisitos alcanzan los $50 millones. Estos ‘piratas’ no tienen el Seguro Obligatorio de Accidentes, Soat; el seguro contractual ni la licencia de operación. Por lo tanto, en caso de accidente, nadie les responderá a los pasajeros”.
Son conductores que formaron una agremiación cuyos carros cuentan con la tecnología de radioteléfonos para mantenerse comunicados cuando van raudos por las rutas, musitando códigos incomprensibles para los inocentes pasajeros.
Recorren el oriente de Cali, donde la mayoría de sus clientes piensa que el servicio que prestan está en regla y hasta creen que es “un grupo tan serio” que dotó a sus empleados con equipos y el carné de la particular ‘empresa’: un documento a color con el número del móvil muy visible, que cuelga del espejo retrovisor.
En el cordón se lee el nombre de la asociación, en mayúsculas blancas y con una inscripción de buena calidad. Es más, hay usuarios que les genera tanta credibilidad esta empresa gracias a que, en la parte inferior del carné, se puede ver un logotipo similar al que usan las dependencias de la Alcaldía de Cali.
Entonces, se genera la sensación de que no es cualquier tipo de organización. Y en efecto no lo es, pues la aparente empresa de transporte rueda sobre la ilegalidad.
Se trata de la Asociación de Trabajadores Informales de Cali, Asotraincali, cuyos socios pusieron a circular carros particulares que prestan servicio público. Cada uno se identifica con un número de móvil y con el nombre bien legible del grupo al cual pertenece.
Las autoridades confirmaron que dicha organización, la cual puede recaudar en un día más de $6.000.000, es parte de un robustecido transporte ‘pirata’ que se tomó la ciudad. Se estima que la estructurada Asotraincali, la cual es una asociación y no una empresa de transporte, según la Alcaldía, cuenta con alrededor de cien carros, entre Chevettes y Mazdas, muy trajinados y algunos sin manijas y otros elementos, deficiencias que contrastan con los sofiticados equipos de comunicación que retumban durante sus recorridos.
“Esta semana han molestado mucho”, dice un conductor, o mejor el trabajador de uno de los socios de la agremiación en cuestión, al hablar de los guardas de tránsito. “Ellos han estado con las grúas en Cuatro Esquinas y en Los Mangos (Distrito de Aguablanca) por lo que no ha sido fácil trabajar”. Este motorista cubre a diario una de las rutas ‘piratas’ de más demanda y que arranca en la Avenida Ciudad de Cali, pasa por La Casona, Cuatro Esquinas, Mojica, Ciudad Córdoba, la Autopista Simón Bolívar y finaliza cerca de Carrefour del sur.
En un viaje que realiza en menos de diez minutos, se acomodan cinco pasajeros, que con este chofer suman los seis ocupantes, y todos hacen hasta lo posible por caber en los destartalados automóviles que los llevan sin permiso.
Como ellos, muchos ciudadanos del oriente caleño ya reconocen a los ‘piratas’, a tal punto que son clientes fijos. No les preocupa el hecho de que este tipo transporte está prohibido en Cali, donde circulan cerca de 2.300 automotores particulares que prestan servicio público de manera ilegal y en el anonimato.
Sólo a los de Asotraincali se les identifica fácilmente por el carné colgante del retrovisor. Pero la mayoría de los que están fuera de la ley, operan con características similares.
Eso no impide que se hayan divido la capital del Valle en una decena de rutas que, según la Alcaldía, son atendidas por igual número de entidades ilegales. Por ejemplo, los conductores del grupo ‘Ser’ de Asotraincali hacen la ruta de la Avenida Ciudad de Cali. Los del grupo ‘Amigos’, de la misma asociación tienen otra que varía levemente respecto de la anterior.
Estos carros, cuyas condiciones mecánicas nadie supervisa, se internan luego en Mariano Ramos para tomar la Carrera 50 y encontrarse con los demás en el ‘terminalito’ ubicado cerca a Carrefour.
Justo en un trayecto por Mariano Ramos, un falso taxista desaceleró al ver a un guarda de tránsito, el único que El País observó en una tarde por el suroriente de la ciudad, pero el uniformado no lo detuvo.
Afuera de Carrefour también se concentran los motoristas de otra organización ilegal que explota la misma ruta. Estos son aún más sofisticados y usan radios tipo Avantel “más efectivos para estar pendientes de la competencia”.
Los ‘piratas’ llaman la atención de los potenciales clientes pitando y agitando las manos por la ventanilla. Los pasajeros ya conocen las rutas. Sólo bastan los $1.500 de cada carrera, que se pagan en silencio.
Es la misma tarifa cobrada por los motoristas que se aglomeran en la Carrera 56 con Avenida Pasoancho. Otra ‘agremiación’ que se desplaza por los lados de la Calle Quinta y la Universidad Santiago de Cali.
Cada ‘gremio’ tiene, además, ‘playeros’ encargados de buscar a los pasajeros y en la Calle Quinta y otras muy concurridas se camuflan como vendedores ambulantes.
Continuando por la Quinta, al llegar a la vía que conduce al corregimiento de La Buitrera, hay toda una ‘central de despacho’ en plena calle. Una mujer se encarga de operar en el estrecho andén, un radioteléfono para seguirle el paso a la decena de carros que transitan por esa zona rural. A pocos metros de allí hay un ‘playero’ que anuncia cada viaje a $1.200, un precio menor que los de Aguablanca.
A una cuadra, detrás de Holguines Trade Center, bajo el nombre de la Cooperativa de Transportadores Independientes de Occidente, con sede en Puerto Tejada, Cauca, coches particulares transportan gente en la ruta hacia Jamundí. La pequeña flota, que suele permanecer estacionada en Ciudad Jardín, está compuesta por una decena de carros y microbuses blancos.
No son los únicos. Frente a la estación del MÍO de Ciudad Jardín, hay unos ‘piratas’ que también viajan a ese municipio y cobran $2.500 “por ser intermunicipales”.
Un usuario de esa ruta ilegal contó que le robaron la billetera y nadie le respondió. Mientras relataba su caso, el Chevette azul en el cual se movilizaba un periodista de El País, perdió el control y empezó a moverse en zigzag por la vía Panamericana. El carro iba por el carril izquierdo y con una que otra maniobra, el chofer logró detenerlo. Luego, el hombre dijo que era una “pequeña falla mecánica”, pero que podía continuar. Ningún usuario se bajó.
El secretario de Tránsito de Cali, Fabio Cardozo, afirmó que “hay grupos que se están constituyendo en verdaderas mafias con despachadores de flota y un complejo equipo de comunicación. Amenazan a los guardas, por lo que tuvimos que trasladar a un equipo de supervisores. Sabemos que existen informales que han contratado a maleantes para intimidarnos”.
En respuesta, el comandante de la Policía Metropolitana, general Miguel Ángel Bojacá, aseguró que la institución “está presta a garantizar la seguridad de los guardas”, pero insistió en que la Secretaría debe formalizar la denuncia.
A su vez, Johnny Rangel, presidente de la red Taxistas Unidos y vocero de los 30 mil taxistas legales de la ciudad, se queja de que “el Tránsito les cae con todo a los nuestros, cuando debido a esta ‘piratería’, recogen a varios pasajeros a la vez. ¿Porqué a los ‘piratas’ no?”.
La Secretaría de Tránsito rechazó el cuestionamiento y reportó que en un año se inmovilizaron 1.200 ‘piratas’ y en cuatro meses de este 2010, ya van 171.
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