Noticias de Cali, Valle y Colombia - Domingo 4 de Diciembre de 2016

Policías acostados ilegales son un peligro en las vías de Cali

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Policías acostados ilegales son un peligro en las vías de Cali
La mayoría de reductores de velocidad o ‘policías acostados’, no cumplen con la normativa o están en mal estado. Un ejemplo de eso es el resalto que se ubica en la Avenida Circunvalar con Calle 1 Oeste, que evidencia daños en su construcción que afectan la movilidad de los vehículos.
Foto: Jorge Orozco | El País
Gran parte de los resaltos conocidos  como ‘policías acostados’ que se encuentran por las diferentes calles de Cali son irregulares. 
 
Es decir,  que han sido instalados sin autorizaciones previas de la Secretaría de Tránsito y  tampoco cumplen con las normas especificadas en el Manual de Señalización Vial del Ministerio de Transporte.
 
Según Wilmer Tabares, agente de tránsito,  los ciudadanos construyen estos ‘policías acostados’ de manera arbitraria. “La gente cree que eso es tan sencillo como poner cemento en un espacio, pero este tipo de elementos que merman la velocidad tienen una reglamentación que permite que no se conviertan en un peligro para la zona”.
 
En estos casos en que se encuentran irregularidades en las construcciones, la Secretaría de Tránsito hace el proceso para eliminarlos y la dependencia encargada de este proceso es la de Infraestructura y Seguridad Vial. 
 
Octavio Ramírez, subsecretario de esa dependencia, explica que este proceso es algo largo. “Primero la orden llega a la Secretaría de Tránsito que son los  encargados de verificar en su base de datos si la construcción de ese elemento fue autorizada por ellos y si lo fue, entonces proceden a programar la visita de verificación. Cuando han realizado dicho procedimiento la Secretaría remite una solicitud formal a nosotros para hacer el retiro;  de ahí ya se hace la programación”.
 
De acuerdo con la entidad, en lo que va del año se han removido alrededor de diez  sobresaltos y todavía están pendientes cuatro solicitudes de retiro.
 
Entre la normativa existente en el Manual de Señalización Vial, se esclarece que los reductores de velocidad deben constar de unas características específicas como: tener una medida de 3,7 metros de largo por 10 centímetros de alto y contar con una  adecuada señalización de color amarillo que lo haga visible para los conductores.
 
 Ramírez explica que hay otras normas con las que estos ‘policías acostados ilegales’ no cuentan. “Cuando hemos ido a retirarlos,  la mayoría de casos no cuentan con  la señal vertical (obligatoria) que debe ser instalada unos metros antes del lugar en que se encuentre el reductor de velocidad, con el fin de que los conductores puedan darse cuenta. Otras de las fallas es en la construcción; la mayoría está hecho en concreto puro y debe ser realizado en concreto asfáltico, que es el que permite que la persona que pase por él   no sienta un brinco brusco de un momento a otro. Es ahí cuando se vuelven más peligrosos”.
Por último, explica Ramírez, “lo más usual que vemos en las visitas son reductores altos y angostos”. 
 
Solicitudes en espera
 
En la Secretaría de Tránsito hay hasta el momento 111  solicitudes para instalaciones de reductores de velocidad solicitados por las diferentes comunidades para instalar en diferentes calles de Cali. 
 
Muchos de esos trámites vienen de la administración pasada donde se presentaron 112 solicitudes de las cuales se efectuaron 35, así que las 77 restantes se han sumado a las de este año. 
 
Voceros del Tránsito explicaron que es un proceso largo debido a los costos. Cada reductor, dependiendo de su tamaño, puede costar entre $1.500.000,  si es una vía angosta o un poco más de $2 millones, si es una vía amplia, pero dependerá del ancho de cada carril.
 
Según Wilmer Tabares, agente de tránsito, pese a que  la ciudadanía manifiesta inconformidad con los reductores de velocidad, hay demasiadas solicitudes. “Todas las comunas de Cali quieren que en sus calles sea instalado minímo un resalto, no hay una comunidad que no diga que no le hace falta”.
 
Opina la gente
 
En una consulta web realizada en la página de Facebook de El País sobre el tema, las personas que participaron tuvieron posiciones divididas.
 
“Esas cosas son innecesarias, no hacen más que dañar los vehículos  ya sean motos o carros, eso es lo mismo que un hueco o sea se convierte en un peligro”, asegura Ruby Toro.
 
Por el contrario, Frederic Sánchez considera que “si hubiera una cultura vial no habría posibilidad de que estos reductores dañaran los vehículos. Un ejemplo de esa imprudencia ocurre frente al Colegio Inem  donde pese a la existencia de dos reductores  los  conductores pasan como alma que lleva el diablo”.
 
El problema según el usuario Juan González, radica en que las personas son las que se han encargado de construirlos. “Por toda parte hay reductores de velocidad mal demarcados o innecesarios, esto se debe a que la misma gente los está haciendo al ver el exceso de velocidad con que transitan los conductores por su calle, pero por el desconocimiento de la normativa los hacen sin la altura y medidas adecuadas, provocando que aumenten los  accidentes. 
 
 Ante esto, explica Tabares que es necesario un estudio previo para mirar si en el sector es necesario o no la instalación de este elemento y no solo como hace la gente, poner por poner.
 
Más acerca sobre reductores 
 
  • Las zonas en que deben encontrarse son:  sectores escolares o zonas de alto conflicto entre el vehículo y el peatón.
  •  En las vías principales  está permitida la construcción de reductores, pero  solo sí existe alto riesgo. Sin embargo, primero se buscan soluciones de demarcación y señalización.
  •  No existe reglamentación frente al número  de reductores en una misma calle o vía.  
  • Las denuncias  se realizan en la Secretaría de Transito.
  • No se deben construir  cerca a pendientes pronunciadas  ni en las curvas.

 

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