Noticias de Cali, Valle y Colombia - Sábado 19 de April de 2014

El Ingenio, un barrio verde del sur de Cali agobiado por los problemas

Inseguridad, ventas ambulantes y mala tenencia de mascotas son algunos de los males del sector.

Por: Redacción de El País Domingo, Abril 29, 2012
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peticiones por problemas de ruido recibió el Dagma de habitantes de El Ingenio durante el primer trimestre del 2012.

Fotos

El espacio público del parque de El Ingenio está ocupado por vendedores informales que ofrecen desde lechona, jugos, camisetas de equipos de fútbol hasta programas de control de peso. Se denunció que las aceras son alquiladas.

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Dato clave

El río Meléndez

Las inundaciones también son una preocupación para la gente de El Ingenio. ”No vemos que hayan iniciado la recuperación del jarillón del río Meléndez y ahora que empezó a llover con intensidad es un problema para quienes viven en la tercera etapa del barrio”, asegura la Presidenta de la JAC El Ingenio.

Efraín Torres, de Emcali, explica que ya se hicieron los estudios para solucionar las inudaciones. “La empresa hace la limpieza periódica del alcantarillado para que no se colapse”, dice. Frente al jarillón, el Dagma informa que se van a priorizar los puntos de atención.

 
El Ingenio, un barrio verde del sur de Cali agobiado por los problemas

Sitio de encuentro. El parque del Río Mélendez fue recientemente remodelado por la Alcaldía de Cali, con una inversión de $1.500 millones. En el lugar instalaron seis casetas dobles para reubicar a los vendedores ambulantes que siguen sin utilizarse.

Foto: Hroy Chávez / El País

Es quizás el barrio que tiene más espacios verdes en Cali. Cuenta con 32 parques internos, además del Parque Biosaludable del río Meléndez, más conocido como parque El Ingenio, el área verde más grande de la ciudad —va desde la Calle 13 a la Calle 25 entre carreras 80 y 83, a orillas del río Meléndez—.

Este pulmón ambiental, recientemente intervenido, es sitio de reunión de los vecinos que hacen deporte alrededor de las máquinas nuevas del gimnasio público.

“Tenemos un entorno agradable gracias a los espacios de esparcimiento, recreación y deporte. El paisaje es hermoso y el ambiente es siempre fresco, gracias a las buenas zonas verdes”, manifiesta Nora Graciela Valenzuela, ex presidenta de la Junta de Acción Comunal de El Ingenio.

Pero ese motivo de orgullo para las 11.000 personas que viven en este barrio, el cual se encuentra dividido en tres etapas, es también el generador de problemas como la proliferación de las ventas ambulantes y la mala tenencia de mascotas.

“Lo que es una bendición a veces se nos convierte en una maldición porque mucha gente viene acá, hay ventas de todo tipo, gente comiendo y dejando la basura en la calle, con perros que hacen sus necesidades y no las recogen”, dice Juan Carlos Ramírez, tesorero de la Junta de Acción Comunal del barrio.

Para Mélida Ortiz, presidenta de la Junta, las ventas ambulantes ya no son exclusivas del parque. “Ahora es común ver vendedores con sus carretas recorriendo el barrio ofreciendo todo tipo de cosas y haciendo un ruido constante”.

Sin embargo, Janeth Obregón, vecina del barrio, asegura que “vivir en este sector es de lo mejor. Tenemos avenidas de acceso como la Pasoancho y la Simón Bolívar, estamos cerca de centros comerciales, clínicas del sur y las universidades. ¿Para qué queremos más?”

Proliferación de las ventas ambulantes

Por ser el parque El Ingenio un sitio que congrega a mucha gente, se convierte en un atractivo para que lleguen cada vez más vendedores ambulantes
a ofrecer todo tipo de productos.

La coordinadora de la Unidad Ejecutora de Saneamiento, UES, de Ladera, Olga Lucía Cuellar, reconoce que existe proliferación de las ventas ambulantes. “Y las ventas van desde frutas, jugos, cholados y demás productos de hidratación para los deportistas que asisten al parque, hasta venta de comida, que no debe estar permitido en esta zona verde”, dice la funcionaria.

Incluso los mismos vendedores, como Elpidia Pacheco, que vende jugos en allí, asegura que los días domingos llega mucha gente vendiendo “de todo”.

Por su parte, la subsecretaria de Convivencia de Cali, Gloria Perea, asegura que todos los fines de semana se hacen controles para evitar la proliferación de comerciantes.

Frente a la reubicación de los vendedores ambulantes en los módulos construidos durante la remodelación del parque, la Alcaldía está organizando los contratos de arrendamiento con los vendedores que fueron autorizados para trabajar en esa zona verde.

Árboles sin podar y mascotas sin control

Este barrio tiene alrededor de 2.000 árboles. Pero no todos están en buen estado, tal como lo asegura Ángel Ramírez, residente del sector y miembro del comité ambiental del barrio. “Hay árboles muy secos, en muy mal estado y aunque le hemos pedido al Dagma que los revise y si es necesario que los tale no hemos encontrado respuesta”, dice Ramírez.

Sin embargo, este vecino resalta que la poda de las zonas verdes sí se hace con frecuencia.

El Dagma explica que actualmente hacen mantenimiento de las zonas verdes de protección del río Meléndez en el sector comprendido entre la Calle 13 y la Calle 25 en las dos márgenes de su ronda. El área de intervención corresponde a 420.674 metros cuadrados. “Además se han realizado dos mantenimientos al Parque Lineal y al Parque de La Guitarra”, dice Beatriz Orozco, directora de la entidad.

Otro problema relacionado con los parques es la tenencia irresponsable de mascotas. “No existe cultura entre quienes traen sus mascotas al parque porque las dejan hacer sus necesidades y no traen la bolsita para recogerlas”, asegura Elizabeth Rojas, vecina del sector y usuaria del parque.

Preocupación por la inseguridad

La presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio El Ingenio, Mélida Ortiz, dice que aunque el atraco callejero no es frecuente, sí sufren el flagelo de robos a las residencias. “Hace mes y medio amordazaron al vigilante de un edificio y desocuparon diez apartamentos. En el sector, por lo menos una vez al mes roban una casa”.

Juan Carlos Ramírez, tesorero de la Junta, explica que la comunidad paga vigilancia privada para reducir los robos. La Policía asegura que la criminalidad ha disminuido.

Entre el 1 de enero y el 11 de abril de 2012 hubo cuatro hurtos a residencias, catorce menos que el año pasado. Las autoridades creen que la capacitación a las empleadas domésticas surtió efecto.

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