Noticias de Cali, Valle y Colombia - Martes 2 de Septiembre de 2014

Este es el laboratorio ‘fantástico’ de la Universidad Autónoma de Cali

Esta semana fue presentado oficialmente el Fab Lab Cali, durante un seminario internacional de fabricación digital. Ideas que toman forma.

Por: Olga Lucía Criollo, reportera de El país Domingo, Agosto 11, 2013
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Este es el laboratorio ‘fantástico’ de la Universidad Autónoma de Cali

El laboratorio FABLAB de la Universidad Autónoma esta diseñado para la construcción de prototipos en varias áreas de las ciencias. Es el único que existe en Cali y será escenario de un encuentro internacional sobre fablabs.

Julio Sánchez | El País

Cuando, por allá, en 1982, Kitt le habló por primera vez a Michael para contarle que él, su nuevo carro, no solo tenía voz sino una inteligencia propia, los televidentes sonrieron y pensaron: ‘Claro, es ciencia ficción’.

Hoy, 27 años después de que concluyeran los 90 capítulos de la futurista serie de televisión ‘El auto fantástico’ todavía los Kitts no abundan en las calles de las grandes ciudades, pero, sin duda, el ingenio y la creatividad han seguido ganando espacio en los cinco continentes.

No de otra manera podría haberse construido una bicicleta, una silla, un bajo eléctrico, una casa a partir de diseños digitales.

¿Y qué parecido tienen estos objetos y el célebre auto fantástico? Que también parecen una fantasía porque primero fueron dibujados por alguien en una pantalla y luego literalmente tomaron forma física, real, gracias a una máquina láser o a una impresora 3D.

Esto es posible gracias a la existencias de fab labs, “laboratorios o talleres dotados de equipos que tienen una característica en común: son manejados desde un programa de diseño asistido por computador”.

Así lo define Freddy Naranjo, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Occidente, quien también explica que el concepto surgió a comienzos del siglo por parte de Neil Gershenfeld, quien trabaja en el Massachussets Institute of Technology, MIT.

Fue a este estadounidense al que se le ocurrió abrir un curso para construir (casi) todo, una propuesta que cual virus se propagó a través del ciberespacio hasta derivar en la creación de una red mundial de fab labs, que bien podría describirse como una teleraña tejida por curiosos genios revestidos de idealismo.

Y aquí hay otra coincidencia con el famoso auto, ya que mientras él quería ayudar a capturar a los malos, estos propenden “por la democratización del acceso a la tecnología”.

El italiano Massimo Menichinelli es otro de ellos. Detrás de sus bermudas de turista se esconde un diseñador industrial que estudió en Milán y Barcelona y ahora hace su doctorado en Aalto University, en Finlandia, con la consigna de promover el diseño abierto y colaborativo.

Esa misión ya lo ha ‘paseado’ por Europa enseñando cómo montar estos espacios destinados a la fabricación digital y esta semana lo aterrizó en uno de los sótanos de la Universidad Autónoma de Occidente, donde funciona el único fab lab que existe en el centro y el suroccidente del país.

En ese espacio tomó vida la iniciativa del profesor Naranjo, quien antaño había introducido en ese centro de educación superior los términos mecatrónica y multimedia y los había traducido en novedosos programas académicos.

Y aunque aún no llegan a la casa solar que ya construyeron sus pares de Barcelona, los técnicos y docentes encargados del Fab Lab Cali muestran con orgullo una réplica de reloj de pared, una bicicleta y una máquina de corte láser.

Solo que, contrario a lo que podría imaginarse, este espacio no está restringido a ingenieros. La huella de artesanos y diseñadores se observa en lámparas, llaveros e insectos gigantes, en tanto que los estudiantes de biomédica elaboran ortesis en polipropileno que complementan, por ejemplo, la funcionalidad de una mano que haya sido amputada, según explica el docente Óscar Iván Campo, docente y miembro del fab lab de la Autónoma.

Pero la mayor prueba de la eficacia del laboratorio dotado de una impresora láser y otras dos de 3D; una máquina de corte de icopor con control numérico; una ruteadora que sirve para cortar madera, acrílico y metal, y un plotter de impresión y otro de corte, la vivieron los pequeños de 6 años que hace un par de meses construyeron sus propias sillas.

Ellos, hijos de empleados de la universidad fueron invitados a escoger un diseño de los software disponibles gratuitamente en internet y fabricaron, en no más de una hora, asientos de madera en tamaño real que se llevaron para sus casas, junto a algunos llaveros.

Ahora, el objetivo de la sede local de esta cruzada mundial por la democratización de la fabricación, que ya es conocida como la Tercera Revolución Industrial, es que los niños de escasos recursos económicos puedan construir las sillas que necesitan sus jardines infantiles a partir de la madera que les done alguna empresa caleña.

Esa satisfacción también embargará a Jorge Iván Montalvo Navarrete, estudiante de la maestría de Mecatrónica de la Autónoma que se ‘internó’ de manera virtual durante 16 semanas en la Fab Academy, del MIT, para aprender sobre corte láser, escaneo, corte 3D y moldeo y poder asumir el curso de fabricación digital que se dicta actualmente en la universidad caleña.

Así que ya sabe, la próxima vez que, sin importar su edad ni su profesión, tenga una idea a la que quiera darle un tamaño y una textura determinados, visite este espacio académico donde la imaginación literalmente se traduce en realidad, tal como sucedió con el auto fantástico en la legendaria serie de ciencia ficción.

Modelos de negocio

‘Los Fab lab, una ventana al futuro de la innovación en el diseño y la manufactura’ fue el título del seminario que durante el jueves y el viernes pasados reunió a decenas de colombianos interesados en aprender sobre la fabricación digital y el diseño abierto.

Massimo Menichinelli se refirió a los modelos de negocio que se pueden derivar de estas prácticas y que, por ejemplo, lo llevaron a crear un Fab bap en un museo de ciencias de Trento, Italia.

“Hay varios modelos de negocios que se pueden analizar, pues ya no es extraño que tú puedas fabricar tus propias cosas, así que el plus está en darle un valor agregado en servicios o atención al cliente, pero siempre el diseño tendrá que nacer de algo y quien lo hizo puede cobrar por él”, explicó Óscar Iván Campo, del Fab Lab Cali.

Peter Troxler, actual presidente de la Asociación Internacional de Fab Lap también estuvo invitado al seminario realizado en la Autónoma.

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