Noticias de Cali, Valle y Colombia - Miércoles 22 de Octubre de 2014

La clave de la felicidad del padre Gonzalo Gallo

A partir de hoy, cada fin de semana, Gonzalo Gallo les dará a los caleños herramientas para ser más felices. Perfil de un rebelde incomprendido que cambió la sotana por la pluma.

Por: Meryt Montiel y Paola Guevar Sábado, Septiembre 11, 2010
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La madre Teresa de Calcuta, uno de sus personajes preferidos, le dijo en una ocasión a Gonzalo Gallo González que él era como un lapicito con el que Dios escribe.

La famosa religiosa no se equivocó, pues al hombre de las tres G, cual lapicito, aún le queda mucha mina para continuar escribiendo y cumpliendo con la misión, que él ha reconocido, tiene en la vida: seguir siendo un instrumento de Dios para hacer el bien.

No importa que hace ya nueve años haya colgado la sotana. Su sensibilidad, su preocupación por esa sed espiritual y de fe de la gente continúan intactas como cuando era el muy popular padre Gallo, de la Iglesia de El Templete.

Por eso, aunque ahora evita tanta figuración, aspecto por el que le llovieron críticas cuando era sacerdote -pues se decía, aparecía hasta en la sopa-, sigue usando los medios de comunicación masivos para propagar sus mensajes motivadores, de optimismo, de perdón, de reflexión sobre la muerte, el espíritu y otros aspectos.

Recientemente, el autor de la legendaria columna Oasis, se dedicó a escribir ‘Claves espirituales para ser feliz’, una obra en la que regala herramientas para que las personas se fortalezcan interiormente y mejoren su calidad de vida.

Su labor como escritor se ha visto compensada, pues como asegura su amiga la psicóloga y columnista Gloria Hurtado, sus libros se venden como pan caliente. Eso sí, él generalmente los edita y distribuye porque en Colombia, con las editoriales, publicar un libro no resulta buen negocio para un escritor.

Sin creerse mejor ni maestro de nadie lo que más lo enorgullece es saber que las obras que ha escrito le llegan a mucha gente de muchas religiones.

A este consumado lector que es poco televidente, en la pantalla chica tampoco le va nada mal. Ginnette Fuentes, asistente de dirección de Muy Buenos Días, lo corrobora.

Él tiene ocho años con nosotros, desde que comenzó el programa y le ha ido muy bien. La gente lo quiere muchísimo, es una persona que aporta mucho, desde el punto de vista intelectual y espiritual, dice Fuentes. “Tiene la palabra precisa en el momento perfecto, transmite paz, tranquilidad, sus palabras tocan a los televidentes. Es una cosa de otro mundo, está por encima del bien y del mal”, argumenta una entusiasta Ginnette.

Sin embargo, en una de las actividades en las que más se ha destacado este ex carmelita descalzo de 62 años es como conferencista. Él, que llena recintos y hasta estadios (como lo hizo en noviembre de 1998 junto al motivador mexicano Carlos Cuauhtémoc Sánchez en el Pascual Guerrero), está considerado como uno de los conferencistas más cotizados del país, tanto que por una charla puede cobrar cinco millones de pesos.

Pero él, “desapegado al dinero y a las cosas materiales”, como lo describe Judith Levy, su ex asistente de producción en el desaparecido programa de Tv. Oasis, no se encarga de hacer ningún tipo de contratos por sus charlas, esa tarea la cumple Leda, su secretaria, pues como dice Gloria H., si por él fuera, terminaría haciéndolas gratis.

La gente se molesta porque tener a Gonzalo como conferencista resulta costoso, entonces quiere que regale las conferencias siempre a nombre de Dios y del amor, comenta Gloria H. , “pero hay que comprender que él no lo puede regalar todo, porque entonces, ¿de qué vive?”.

Gracias a sus múltiples frentes de trabajo, hoy el padre Gallo -aún hoy así lo llama mucha gente por respeto y costumbre- puede vivir sin apuros económicos, en una casa muy linda en Pance como la soñaba tener, con jardines, rodeado de naturaleza, oyendo el canto de los pájaros, el ruido del agua. Eso sí, sin lujos, con pocas cosas, como luce la oficina que tiene en Multicentro.

Aunque la prensa lo ha casado en varias oportunidades -en una ocasión con una de sus amigas del alma y en otra con una alemana- y mucha gente adujo que su retiro del sacerdocio se debía a una mujer, la verdad es que el líder espiritual Gonzalo Gallo vive solo, sin una mujer a su lado y no es porque ellas no le gusten, simplemente porque es un hombre que valora y ama mucho su libertad e independencia.

Sin embargo, siempre se ha mostrado admirador del género femenino y ha dicho en repetidas oportunidades, que lo seduce una mujer noble, bondadosa, transparente, decidida, con coraje, que tome riesgos, que sea líder. “Esa mujer típica, sumisa, femenina, así, delicada, no me mueve la aguja. Hay un nuevo rol de la mujer y creo que uno necesita al lado no una muñequita para mostrar sino una compañera de camino que lo enriquezca y que los dos estén creciendo con todos los problemas y desafíos que significa convivir”.

Con ese gran sentido del humor, que le es tan propio, bromea con su escogencia de pareja: “Lo último que buscaría para casarme sería una afganistana tapada con la burka”.

Rebelde confeso

El padre Gallo quería explicar el contenido de su nueva obra, ‘Claves espiritules para ser feliz’, pero terminó hablando de lo divino... y lo humano.

En qué consiste este nuevo libro, ¿es otro más de recetas mágicas?

No son claves mágicas, ni recetas para ser feliz. El que crea que leyó el libro y encontró la receta mágica para ser feliz está en un mundo quimérico, porque la felicidad se logra con entrega, con trabajo. Lo que sí creo es que este libro da herramientas prácticas que ayudan a mejorar la relación con Dios, con uno mismo y con los demás. Escogimos 20 temas muy bien seleccionados. Por ejemplo, la gente va a aprender a orar.

¿Cuál es la diferencia entre orar, rezar y meditar?

Rezar es recitar fórmulas, pero orar es dialogar con Dios, y puede hacerse en silencio, con música, con la naturaleza, con el corazón... La meditación es un ejercicio de no hacer nada, no mente, no imaginación, es un estado de quietud interior y la gente lo logra con un mantra, por ejemplo los católicos pueden lograrlo repitiendo “Jesús”, “Jesús”. No hacen falta posiciones raras, o técnicas, o ser vegetariano como dice la gente. Puede que sirva, pero entre más simple, mejor.

¿Por qué creyó importante dedicarle un capítulo al “niño interior”?

Porque en el fondo de nosotros vive un niño que de pronto no fue deseado. De cada tres niños que nacen en Colombia, uno no fue programado, y así ya arrancamos mal con ese niño. Luego, hay miedo en la mamá porque el papá los dejó, o se murió; de cada tres niños que nacen en colombia, uno nunca sabrá quién es su papá. La violencia de Colombia arranca desde el embarazo, nacen niños heridos en el subconsciente. Hay que sanar el maltrato, el abuso. Si cada cual libera esas emociones tóxicas de su niño interior, todo en su vida se empieza a ordenar.

Usted acompaña a muchas personas en el proceso de ‘bienmorir’. ¿Qué ha aprendido sobre la enfermedad?

La enfermedad es una amiga, una maestra que te dice: o cambias o te mueres; o cambias o te paralizas, porque lamentablemente los seres humanos aprendemos cuando estamos con el agua al cuello. ¿Cuándo me vuelvo más amoroso? Con un cáncer. ¿Cuándo dejo de trabajar tanto? Con un tumor. ¿Cuándo comparto más con los hijos? Cuando me acaban de decir que voy a morir. No debería ser así, pero nosotros mismos lo escogemos.

También habla sobre espiritualidad para niños y jóvenes. ¿Cuál es el principal error que cometen los padres?

Los niños de hoy son muy espirituales, pero les oscurecemos el corazón. Cuando he trabajado con familias en duelo, siempre les repito mucho: no le digan al niño que Dios se llevó al abuelo, no les digan que Dios se llevó al papá, porque van a pelear con Él. Dios no se lleva a nadie, sino que hay un momento para partir. Es terrible cuando les dicen “Si no te comes la comida, el Niño Dios va a llorar”, o “Si no obedeces, Jesús se pone bravo”. Ese tipo de lenguaje es horroroso para los niños, pero cuando les enseñamos el Dios amor, el Dios perdón, el Dios padre, todo cambia.

Y da consejos para la vida en pareja...

El amor es espiritual, viene de Dios. Si una pareja no tiene a Dios en su vida, ese amor se marchita o es muy frágil. A las parejitas les enseño a orar encendiendo velitas, a tener momentos de reflexión juntos, les enseño a convertir su casa en un santuario. La espiritualidad compartida los saca de cualquier precipicio y les impide ir hacia él.

Y usted, ¿se enamoró siendo cura?

De cada diez curas que se ordenan, nueve se salen para casarse, y el otro de pronto porque hay cosas en las que está en desacuerdo. Ese fue mi caso, no me salí para casarme, me salí por desacuerdos estructurales. Así que dije: mejor me hago a un lado por el bien de la Iglesia, por mi bien y el de los creyentes. De eso hace 10 años y no me arrepiento de mi vida sacerdotal, la pasé feliz, los que sufrieron conmigo fueron los obispos por mi manera de actuar.

¿Cuántas canas les sacó a los obispos?

Si haces una misa aburrida, el obispo no te llama. Si la haces renovada, el obispo te llama al orden. En el Templete, en Semana Santa, apagábamos la luz en plena misa, poníamos música relajante, orábamos, cantábamos y hacíamos un examen de conciencia para todos los fieles, en lugar de confesiones. Yo la llamaba “amnistía espiritual” (risas), pero para el obispo eso era muy complicado...

¿Qué es lo más difícil del sacerdocio?

El sacerdote lleva una vida muy solitaria, muy difícil. La gente lo critica, no le perdona nada, le falta el afecto, la sexualidad. Si los rabinos son excelentes rabinos casándose, y algunos pastores son maravillosos casándose, ¿por qué negarles a los curas esa posibilidad? A la gente le hace daño que la Iglesia no permita el celibato opcional, a pesar de tantos escándalos que hieren el alma. Yo creo que la Iglesia puede cambiar esa regla sin que la fe se pierda. ¿Por qué no se dan cuenta que San Pedro era casado, y que los curas tuvieron hijos hasta el Siglo XV? La jerarquía de la Iglesia está encerrada en sus dogmas.

¿Se considera un crítico de la Iglesia?

Yo para nada hablo mal de la Iglesia, creo que tiene que cambiar muchas cosas, conectar más con la gente, ir a la esencia de la fe, que es el amor. Lo demás es negociable, no tiene importancia si la Virgen concibió o no concibió, si Jesús tenía hermanos o no, es irrelevante, lo que importa es lo que él dijo: mi único mandamiento es el amor. Pero entonces comenzamos: amor, pero yendo a misa; amor, pero tapándose la cara; amor, pero quitándole el clítoris a la mujer; amor, pero sin comer vacas, y nos llenamos de prohibiciones y de normas cuando todo es tan simple.

¿Algún día cambiará la Iglesia?

A los papas les es muy difícil cambiar, porque están dentro de una estructura muy conservadora. Un cura innovador nunca llega a obispo, y para ser arzobispo hay que ser aún más sumiso; para ser cardenal, ni se diga; y como papa, hay que ser enemigo del cambio.

¿Qué sacerdote lo sigue inspirando?

Hay muchos sacerdotes excelentes. Yo admiro al padre Walker, el alemán, de los barrios El Vergel y El Retiro. Venir de Alemania, donde tenía todas las comodidades, para trabajar en la total miseria y dar la vida allí... Incluso intentaron matarlo, y seguir allí... eso me parece un ejemplo total de entrega.

¿Qué pregunta no resuelve en su libro?

Si me preguntaras si soy católico yo no te respondería. Porque, simplemente, no me interesa la respuesta a esa pregunta. Yo no sé si soy católico o no católico, cristiano o no cristiano, ni me interesa ser liberal o conservador, paisa o valluno. Mi país es el Universo; mi religión, el amor; mi partido, ninguno. La mía es una actitud de libertad, pero valorando lo bueno que tiene cada credo.

Sígamne los buenos

De este antioqueño que se crió en medio de estrecheces económicas; que de joven le encantaba estudiar en el cementerio y se inclinaba por seguir la carrera de medicina, muchísimos caleños guardan los mejores recuerdos como líder religioso y social.

El agente de seguros Sergio Olano Henao, quien trabajó más de doce años junto a Gallo en la Pastoral Social de El Templete, es uno de ellos.

Él recuerda desde la forma como Gallo celebraba las misas de una manera diferente: cantando, con guitarra en mano, con homilías no tradicionales sino aplicadas a la vida diaria; cómo se fue convirtiendo en una especie de ídolo en El Templete a tal punto que la gente se devolvía sino era él quien iba a oficiar la misa; hasta su legado de grupos juveniles, universitarios con proyección social; la institución de la misa especial para los niños, e incluso, las obras que apoyaba en Aguablanca como la de Fulim (para ayudar a discapacitados) o su colaboración a jovencitas madres solteras.

“Los domingos, se iba a la ciclovía a montar bicicleta o en los patines y los jóvenes lo seguíamos. Teníamos paseos al río Pance 40, 50 muchachos y hacíamos deporte allá y salíamos corriendo para la misa de 6:00 p.m. Su forma de hablar, de expresarse, de unir a la gente creaba una cultura. Lo que él pidiera, en lo que él hacía, la gente lo seguía”.

Por eso fueron multitudinarias las marchas, las misas, las vigilias a las que él convocaba para orar por la liberación de los secuestrados de La María o del Kilómetro 18, actividades que, junto a los fuertes tirones de oreja que le daba a la guerrilla, provocó que fuera amenazado de muerte en 2001.

Ha sido tanto su liderazgo en Cali, que siendo sacerdote, fue tentado a ser alcalde de la ciudad en 1997. Los cantos de sirena no lo entusiasmaron. Y como dijo un ciudadano que lo conoce muy bien, “gracias a Dios no aceptó, porque hubiera terminado con esta ciudad. Él es un líder de masas mas no un líder administrativo, le cuesta trabajo dirigir, mandar. Él es un creador de ideas, produce tantas, que necesita que otros se las materialicen”.

Austero, no es ávido por comprar ropa, relojes o celulares de marca. De los pocos lujos que se da es viajar. Hoy, este hombre un tanto vanidoso que se tintura el cabello, está en Egipto, alimentando su mente y su alma, pues como asegura, la vida es un constante aprendizaje.

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