Noticias de Cali, Valle y Colombia - Lunes 24 de Noviembre de 2014

Conozca el panorama de los homicidios en Cali con armas de fuego

El 88% de las muertes violentas que se presentaron en Cali durante el 2011 fueron causadas con armas de fuego. También se incautaron 1144 pistolas hechizas. Panorama.

Por: Adolfo Ochoa Moyano I Redacción El País Domingo, Enero 8, 2012
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porciento de las personas capturadas por porte ilegal de armas en 2011 quedaron en libertad.

Dato clave

Menores afectados

Un informe del Instituto de Medicina Legal reveló que entre enero y noviembre de 2011, 822 menores de 17 años murieron por el impacto de un arma de fuego en Colombia.

Valle del Cauca con 266 menores asesinados en ese periodo fue el que más casos registró, seguido por Antioquia con 209.

Las estadísticas muestran que la gran mayoría de casos se registraron en menores entre los 15 y los 17 años.
Cali no se quedó atrás. Hasta el 29 de diciembre pasado aportó 213 casos, según el Observatorio Social de la Alcaldía de Cali. En un informe se establece que de los 213 casos, 188 menores fueron asesinados con armas de fuego.

Ese número representa el 89% de los hechos, lo que preocupa, si se tiene en cuenta que el año pasado la Policía anunció operativos para evitar el porte de armas de fuego entre menores.

En Cali, los adolescentes asesinados tenían entre 15 y 18 años de edad. Sobre los móviles de los asesinatos, el Observatorio revela que 73 de los casos fueron por disputas entre pandillas, 52 están por establecer y 42 fueron por venganzas.

Conozca el  panorama de los homicidios en Cali con armas de fuego

Un informe del Instituto de Medicina Legal reveló que entre enero y noviembre de 2011, 822 menores de 17 años murieron por el impacto de un arma de fuego en Colombia.

Elpaís

Cumplidas tan sólo 24 horas de haber empezado el nuevo año 2012 en Cali, siete personas ya habían sido asesinadas con armas de fuego. Entre los fallecidos hubo un menor de edad. Y un hombre que nunca tuvo antecedentes penales o lío alguno con la ley terminó tras las rejas luego de haber disparado un balazo mortal a un joven con quien tuvo una discusión horas antes. El miércoles pasado un menor de 13 años terminó en el Hospital Universitario del Valle con seis impactos de arma de fuego porque alguien pensó que necesitaba ese tipo de fuerza brutal para robarle la bicicleta. El viernes, luego de varias horas de agonía, falleció por causa de las heridas.

Esos casos se presentaron justo en la semana en la que el debate sobre el uso restringido de armas de fuego está al rojo vivo después de que fuera propuesto por el recién posesionado alcalde de Bogotá, Gustavo Petro.

Pero, es que aunque esa iniciativa tiene amigos y detractores , los hechos hablan por sí mismos: en el 2011 el 88% de todas las muertes violentas que se presentaron en la capital del Valle (1.870 en total) fueron el resultado de ataques con armas de fuego.

Es más, en Cali el 85% de los 23.394 homicidios que se presentaron durante los últimos 15 años, fueron causados por balas, perdidas o dirigidas. Y muchas de ellas disparadas desde armas con salvoconducto, legales y originales. Disparadas por ciudadanos.

Solamente en un 12% de las muertes violentas fueron usados cuchillos, navajas, machetes u otros objetos corto punzantes.
Esas cifras demuestran la hegemonía de las armas de fuego en una ciudad en la que esas máquinas de aniquilar parecen ser el instrumento predilecto para dirimir cualquier divergencia.

Las armas de fuego están tan insertadas en el núcleo de esta ciudad que no hay quien diga con exactitud cuántas existen.
Medicina Legal, la Policía, la Alcaldía, el Ejército, nadie se atreve a dar una cifra concreta. Meses atrás en un informe revelado por el programa Cali Cómo Vamos habló de cien mil, pero esa bien podría ser una aproximación inválida debido a la multiplicación del contrabando y la ilegalidad.

Las pistolas hechizas, los revólveres sin números de serie, las escopetas de contrabando están en todo lado, ese no es un secreto.

En 2011, las autoridades se incautaron 1144 ‘pachas’ o pistolas fabricadas de manera artesanal con tubos de PVC y metal. Un alto miembro de la Policía de Cali explica que en el Distrito de Aguablanca y el barrio Alfonso López existen armerías improvisadas que ensamblan este tipo de artefactos de muerte por pedido de un cliente que bien puede ser un miembro de una pandilla o una oficina de cobro.

De acuerdo al poder de daño que tenga y la complejidad que requiera su fabricación, así mismo se determina su valor. En Cali, en las armerías ilegales se pueden conseguir ‘pachas’ desde $90.000 y hasta $150.000.

En el año que acaba de terminar la Policía desmanteló cinco de esas armerías en varios puntos de la ciudad, especialmente en Aguablanca.
Se estima que en el 75% de los crímenes cometidos con armas de fuego, estuvieron involucrados artefactos artesanales o ilegales.

Víctimas, víctimas, víctimas

El director del servicio de urgencias del Hospital Universitario del Valle, Laureano Quintero, da cifras escalofriantes: un promedio de 50 personas ingresan a urgencias con heridas de bala cada semana.

Imagine que eso es el cupo completo de un bus. Un salón de clases sin un pupitre vacío. Y al menos una vez cada dos semanas una de las víctimas es un niño. Todos por balas.

Quintero explica que más allá del drama humano y social que eso implica, existe un costo económico muy elevado que genera esta problemática.
Cada herido con arma de fuego que ingresa al HUV cuesta entre 12 y 15 millones diarios si permanece en cuidados intensivos: antibióticos, gasas, curas, inyecciones, camilla, anestesia, comida.

Entonces hay un problema: no importa si el herido es con un arma legal o ilegal. El problema es que las armas de fuego parecen estar fuera de control en esta ciudad y eso está costando vidas humanas y, por qué no decirlo, también dinero.

Fuego contra fuego ilegal

Una fuente de la Tercera Brigada del Ejército hace un cálculo que da miedo: por cada arma de fuego legal que hay en Cali, existen tres ilegales.
Si tomamos en cuenta que solamente en 2011 3.590 nuevos permisos para porte y tenencia de pistolas y revólveres fueron entregados por parte del Ejército a personas naturales en Cali, eso significa que 10.770 armas de fuego ilegales empezaron a circular por toda Cali en sólo doce meses.

Y esa es la principal preocupación de las autoridades: las armas que no se pueden rastrear. El propio ministro de la Defensa, Juan Carlos Pinzón, hizo énfasis en este punto al afirmar que el 80% de los delitos que se cometen en el país se cometen con armas de fuego ilegítimas.

De acuerdo con cifras de la Policía Metropolitana de Cali, el año pasado 2.121 personas fueron capturadas por tener en su poder revólveres, pistolas, fusiles, subametralladoras, munición sin permiso válido.

En ese lapso se incautaron 3.630 armas que no tenían registro de Indumil para circular en las calles.

Un ex miembro del Ejército explica que la cantidad de armas de fuego ilegales en comparación con las legales puede tener su origen en, precisamente, las dificultades de la legislación que regula la compra y porte de armamento.

Él asegura que desde el 2006 la normatividad para renovar los permisos de porte y tenencia es tan estricta y compleja para las personas naturales, que muchos no logran cumplir los requisitos y sus armas quedan en situación de ilegalidad.
Entonces, venden pistolas calibre 9 milímetros, revólveres calibre 38 al mejor postor.

El militar retirado jura que en la galería de Santa Elena, en el oriente de Cali se puede comprar una subametralladora de 25 disparos en $900.000, mientras que si se adquiere de manera legal su costo se eleva a cerca de $13 millones. Parece que la ilegalidad pagara.

La legalidad también mata

El actual secretario de Gobierno de Cali, Carlos José Holguín sabe perfectamente que las personas de bien con armas legales no cometen delitos, pero al mismo tiempo admite que es necesario ejercer más controles sobre estas personas porque los casos de intolerancia que se han conocido son de cuidado.

“Los crímenes se cometen por delincuentes, pero hay que controlar fechas especiales, por ejemplo, para que no se combine alcohol y balas”, afirmó el funcionario.

Holguín tiene razón, hay personas que normalmente tienen un comportamiento intachable y que con un arma en la mano se transforman en peligrosos ‘rambos’. Hasta septiembre del 2011 las autoridades incautaron 807 armas de fabricación original, que tenían permiso de porte pero que fueron usadas en delitos. En ese periodo también fueron sorprendidos 455 menores de edad portando armas, de las cuales 69 eran originales.

Asimismo, se conoció que el 15% de las personas a quienes le fueron decomisadas armas eran estudiantes. Además, a 30 universitarios se les decomisaron revólveres y a 689 bachilleres también. El 20% de los ciudadanos a quienes se les retuvo armamento eran comerciantes.

Ese panorama parece darle la razón a la premisa del alto consejero de Seguridad, Francisco José Lloreda, en el sentido de que las armas con permiso sólo deben estar en manos de personas idóneas y que las requieran para su seguridad.

Sin embargo, el comandante de la Tercera Brigada del Ejército, general Ricardo Jiménez, asegura que los requisitos para aprobar un salvoconducto ya son muy exigentes.

“Hay que realizar trámites muy especializados que incluyen evaluaciones de personalidad para asegurar que las armas queden en manos de gente responsable, que no va a enloquecer o envalentonarse”.

Respecto del vencimiento de los permisos y la tentación de vender armas legales en el mercado negro, el general Jiménez hizo un llamado a los ciudadanos para que cuando no hagan uso de su armamento vayan a la Tercera Brigada, donde le será comprado.

Pero, tal vez en Cali el mayor defensor de restringir el porte de armas es el alcalde Rodrigo Guerrero. El mandatario local recordó que la capital del Valle fue la ciudad donde primero se implementó esta medida. “Aquí lo inventamos, cuando a Bogotá ni siquiera se le había ocurrido, lo que pasa es que se ha hecho en fechas especiales, pero hemos demostrado que cuando la población está desarmada, sí disminuye la criminalidad”, indicó el viernes al término del primer consejo municipal de seguridad de su Gobierno.

El debate queda abierto. Hasta ahora ninguna decisión se ha tomado pero una cosa sí se puede decir sin temor a equivocarse: Cali es una ciudad que está armada hasta los dientes.

La triste realidad de las balas perdidas

Cuatro niños. Todos en un sólo sector de la ciudad. Todos celebrando el año nuevo, sin pensar que el descuido absurdo de un hombre ebrio de licor y envalentonado por tener un arma casi les iba a arruinar la vida.

En año nuevo, en la zona conocida como Polvorines, al sur de la ciudad, cuatro menores de edad fueron alcanzados por balas perdidas, que no les causaron heridas mortales.

Pero, esos son sólo cuatro casos en los que la tragedia no fue el común denominador. Porque este tremendo flagelo parece haberse ensañado con los más pequeños: de acuerdo con un informe de la Policía Metropolitana de Cali los más afectados por las balas perdidas son los niños, especialmente en el Distrito de Aguablanca.

Según la institución, en 2010, 19 personas murieron por esta razón en la ciudad, 9 eran menores de edad.

El número de heridos fue de 49, de los cuales 27 eran menores de 18 años. Las cifras del 2010 señalan que se cometieron 1.813 homicidios, las víctimas de las balas perdidas correspondieron al 1,05%.

En 2011 los muertos fueron 7 y los heridos 30, pero el panorama no deja de ser desolador.

Según la Personería de Medellín, cada año son 300 las víctimas en Colombia por balas perdidas.

Y en Cali, aseguran en el Observatorio Social, en los últimos cuatro años han muerto 89 personas.

Las autoridades locales se preocupan principalmente por el Distrito de Aguablanca, la zona donde más se registran víctimas de balas perdidas.

Allí ya se han identificado diferentes fenómenos que inciden para que el número de afectados siga creciendo. Por un lado, explican fuentes judiciales, en la ciudad están identificadas 48 pandillas juveniles que se atacan con armas de fuego y en la calle. Eso incrementa las posibilidades que un ciudadano sea herido o asesinado por el sólo hecho de estar en el lugar equivocado.

Además, se ha podido determinar que en fechas especiales como Navidad, Año Nuevo, Día de la Madre, entre otros, se incrementan los casos de lesionados por proyectiles sin rumbo, debido, principalmente al consumo de alcohol y sustancias alucinógenas.

Y el problema es nacional. Un informe del observatorio de drogas ilícitas y armas de la Universidad de El Rosario, titulado ‘La amenaza de armas pequeñas y ligeras, municiones y explosivos’, señala que el comercio, la producción y el empleo de las mismas es una de las amenazas más graves a la seguridad, estabilidad y desarrollo de Colombia.

El informe señala que de acuerdo con estadísticas recientes, en Colombia hay aproximadamente 1.800.000 armas legalmente adquiridas, aproximadamente 700 mil tienen permisos vencidos, lo que “pone en duda la eficacia y confidencialidad del sistema de control” porque es potencialmente imposible determinar quién la usaría de forma irregular.

Sobre ese tema, el vicepresidente de la República, Angelino Garzón, pidió a las personas que hacen disparos al aire pensar “que uno de los niños asesinados por balas perdidas es un hijo o familiar suyo”.

El problema del contrabando

El contrabando de armas en Colombia es uno de los negocios más productivos para grupos armados ilegales y miembros de guerrillas.

Según fuentes militares, el Valle del Cauca recibe principalmente armamento y municiones que tienen origen en Estados Unidos, transportados en buques de carga que son descargados varios kilómetros antes de llegar al puerto y trasladados en lanchas a través de ríos. De acuerdo con la información entregada, las armas que provienen de Norteamérica son principalmente para las guerrillas de las Farc y el ELN.

Se trata de fusiles AK-47 de fabricación rusa y china. Al Valle también llegan M-16 de fabricación estadounidense y son las llamadas bandas criminales como ‘Los Rastrojos’ quienes las reciben.

Recientemente se descubrió el tráfico de pistolas de calibre 9 milímetros, que son enviadas a Colombia desde México. El Ejército asevera que este ‘boom’ de pistolas se da debido a que los cargamentos de droga despachados desde este país a México están siendo canjeados por este tipo de armas y por municiones.

En el centro del país, existe, según fuentes judiciales, una ruta que ha sido bastante controlada por las autoridades, pero que todavía funciona para el transporte ilegal de armas.

Se trata de la frontera entre Colombia y Venezuela. Incluso, se decomisaron hace dos años fusiles de las Fuerzas Armadas Venezolanas que estaban en manos de miembros del grupo armado ilegal Las Águilas Negras y la guerrilla de las Farc.

El armamento que más ingresa por el interior del país son fusiles R-15, Ak-47, Fal, G-3 y Sniple calibre 7.62, precisaron las fuentes.

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