Noticias de Cali, Valle y Colombia - Martes 30 de Septiembre de 2014

Un extraño miércoles: Cali estuvo pasada por agua, pero se quedó seca

Elpaís.com.co recorrió los siete puntos de abastecimiento de agua en la ciudad para conocer cómo los ciudadanos de Cali vivieron el racionamiento de agua. Esto fue lo que encontramos.

Por: Andrés Felipe Álvarez | Elpais.com.co Miércoles, Abril 13, 2011 - 4:26 p.m.
Temas:
  • Comentar
    4
  • Imprime
  • Reporta un error
  •   

view counter

Dato clave

Puntos de abastecimiento

Este miércoles entraron a funcionar siete hidrantes en diferentes sectores de la ciudad, ubicados en sitios que dependen de la red alta: Río cali, La reforma y La Ribera. Es decir, que la red alta entra a apoyar la red baja que depende del río Cauca, el cual presenta problemas de contaminación y turbiedad.

  • CARRERA 70 CALLE 1A OESTE LOURDES
  • CALLE 3 CARRERA 56 CUARTO LEGUA - PLAZA DE TOROS
  • CARRERA 52 CALLE 3A COLISEO DEL PUEBLO
  • CARRERA 39 CALLE 4 NUEVA GRANADA
  • CALLE 6 CARRERA 15 COLEGIO SANTA LIBRADA
  • AVENIDA 5N CALLE 37AN LA FLORA -EDIFICIO VENEZOLANO
  • AVENIDA 5BN CALLE 50 LA FLORA

Precisamente, debido a la emergencia presentada en la ciudad por el corte del suministro de agua potable proveniente de la planta de Puerto Mallarino, la Secretaría de Salud Pública Municipal hizo un llamado a aquellos sitios de atención masiva donde no se tiene un tanque de almacenamiento para que se suspenda la atención a la comunidad. Esto, a fin de garantizar la sanidad mientras se normaliza el servicio de acueducto municipal.

“Técnicos de la Secretaría de Salud están realizando control en los sectores que se suplen de la planta de Puerto Mallarino, como restaurantes, sitios de concentración de personas, para verificar si tienen tanques de almacenamiento de agua que puedan garantizar por 24 horas el servicio. De no ser así y no estar en condiciones de suplir la necesidad, se realizará el cierre de los establecimientos”, expresó Alejandro Varela Villegas, secretario de Salud Municipal.

La Secretaría de Salud envió una circular a instituciones de salud, educativas, centros comerciales, hoteles, restaurantes y sitios de recreación, con las respectivas recomendaciones ante esta situación.

Se reitera que establecimiento que no cumpla con las recomendaciones enunciadas y no tengan un plan de contingencia para la situación, tendrán que suspender las actividades.

 

Desde la tarde del pasado martes, miles de caleños acudieron a siete puntos de abastecimiento a recoger agua ante el racionamiento que causó el invierno en la ciudad.Ampliar

Los primeros rayos de sol que se asomaron esta mañana sobre los hombros de Cali dejaron ver una estampa que se repitió durante todo el día en las calles de la ciudad: miles de ciudadanos caminaban con tarros al hombro, como si se tratara de una procesión, hacia los siete puntos de abastecimiento de agua dispuestos por Emcali.

Desde la noche del martes, cerca del 80% de la ciudad se quedó de repente, y sin previo aviso, sin el suministro del líquido, situación que causó un caos en la rutina diaria de cientos de miles de caleños que se vieron obligados faltar a sus lugares de trabajo y estudio, obviar sus hábitos de aseo y hasta cambiar su forma de alimentarse.

Con la vida "patas arriba"

Los problemas empezaron el martes en la noche. Ese día los cinco hijos de Claudia González cenaron leche con pan. Los dos menores repitieron su ración porque, según decían, aún sentían hambre. No entendían porqué en su mesa faltaba el tradicional arroz con tostadas de plátano y agua de panela con limón de todas las noches.

"No había agua para secar el arroz ni para cocinar la panela", les dijo Claudia. Y prometió: "Si mañana por la mañana llega, se los preparo al desayuno". Pero en la mañana de este miércoles, el agua tampoco llegó.

"Es que cuando no hay agua la ciudad se pone patas arriba. Mire no más lo que está pasando aquí. La gente sin bañarse, sin con qué hacer el café del desayuno y los niños sin poder ir a la escuela", señaló la señora González.

Esta madre de familia fue una de las miles de personas que desfilaron por el centro operativo de Emcali del barrio Guayaquil con canecas, tinajas, tarros, botellas, peceras, hieleras, bolsas y cuanto recipiente pudiera contener agua, para llevar el líquido a sus casas.

De siete hidrantes que fueron adecuados como puntos de abastecimiento en toda la ciudad, sin duda el de Guayaquil fue el más concurrido.

Las cientos de personas que llegaban desde temprano vistiendo ropa de dormir y chanclas, y luciendo peinados desordenados y secos, alimentaban la larga fila que se extendía por más de dos cuadras.

De boca en boca circulaban las historias del señor que acababa de sufrir un ataque de epilepsia sin que nadie lo atendiera, o de la anciana que fue atropellada por un carro en plena Calle 13 cuando acarreaba dos baldes de agua. Mientras tanto, junto a la tubería que llenaba los recipientes se escuchaban los gritos de "haga la fila que nosotros llegamos primero", "muevase que nosotros también tenemos que ir a trabajar" y la típica e infaltable "ella me estaba guardando el puesto".

"Es el colmo que nos hayan quitado el agua de esta forma, sin avisar. Usted viera los baños de mi casa. Ni los niños pudieron ir a estudiar", decía Omar Bretón mientras esperaba que una caneca verde, que algún día estuvo llena de pintura, se rebosara de agua.

Seis cuadras hacia el norte, en la esquina de la Calle 15 con Carrera 14, un grupo de ciudadanos aprovechaban el robo de un medidor de agua ocurrido en horas de la madrugada para hacerse al líquido que brotaba a chorros de un tubo.

Entre la llenada de cada recipiente, dos niños de pantalones cortos se bañaban en cuclillas y pegados a la pared antes de que los funcionarios de Emcali repararan el daño.

"Tenemos los radios colapsados porque en varios sectores de la ciudad los vándalos han roto las tuberías para sacar el agua y hasta venderla", señaló Carlos Rubiano, operario de la Red 2 de acueducto de Emcali, quien después se dirigiría a la Carrera 9 con Calle 8 a atender otra emergencia similar.

"La sequía no escoge estrato social"

Pese a que estas imágenes se reproducían por varios sectores populares de la ciudad, la realidad demostraba que, esta vez, la naturaleza no se ensañó sólo con los pobres.

Los rumores iban y venían sobre la hora de la reconexión del servicio en la ciudad y la desesperación aumentaba ante versiones de que el líquido volvería a fluir por las llaves de las casas sólo dentro de tres días.

Por lo menos eso fue lo que le dijeron a Néstor Torres, un habitante de El Limonar que llegó en su vehículo a recoger agua en la esquina de la Calle 3 con Carrera 56, en el barrio Cuarto de Legua.

"Nosotros somos más afortunados que otros sectores de la ciudad porque en las unidades residenciales hay tanques de rerserva, pero hay que recoger agua porque la sequía no escoge estrato social", dijo el ciudadano.

Como él, muchas personas se acercaron a los puntos de abastecimiento en lujosos carros y camionetas cargadas con recipientes. Pero fueron muchos más los que tuvieron que caminar varias cuadras desde sus residencias para obtener el líquido.

"El problema va a ser ahora que regrese a mi casa con este porrón lleno. Vivo a siete cuadras de aquí y ningún bus me lleva con esto", decía Diana Arciniégas mientras luchaba para acomodarse el bidón de cinco litros en su hombro izquierdo.

Pero las historias de cómo los caleños sorteaban la falta de agua en sus casas se iban haciendo cada vez más inverosímiles.

Ricardo García asegura que fue a abastecerse en la Avenida 5n con Calle 37an, junto al edificio El Venezolano, porque se gastó toda el agua que alcanzó a almacenar en su nevera vaciando los sanitarios.

En el mismo punto, mientras esperaba a que los bomberos llenaran un carrotanque para suministrar agua a una de las clínicas del norte de la ciudad, una mujer contaba que en la unidad residencial donde que vive, los inquilinos madrugaron con tarros a "saquear" el agua de la piscina para evacuar los inodoros.

"Hoy tocó pedir comida a domicilio porque comprar agua por tarros para cocinar sale más caro", advirtió.

Las filas se seguían renovando de caleños sucios y sedientos al tiempo que las noticias indicaban que al finalizar la tarde todo regresaría a la normalidad.

Así transcurrió el día en que la más grande de las ironías se instaló en la capital del Valle. El día en que las nubes se derramaron a cántaros y la Sucursal del cielo se quedó seca.

  • Comentar
    4
  • Imprime
  • Reporta un error
  •   

Para nosotros es indispensable respetar las opiniones que nuestros lectores expresan.

Por ello te pedimos no hacer comentarios que agredan a otros usuarios.

Para opinar, debes ser un usuario registrado. o regístrate.

Volver arriba

Servicio al cliente

Clic aquí. Teléfono 685 50 00
Diario El País S.A. Copyright (C) © 2014 www.elpais.com.co | Cra. 2 No. 24-46 Tel. (572) 8987000 Cali - Colombia Política y tratamiento de datos | Aviso legal | Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia