“El Cielo, el infierno y el mundo, están entre nosotros”
Retengo todavía la imagen de Lev Yashin en la pantalla de la televisión, jugando como arquero de la selección Soviética enfrentando a la selección Argentina, en Buenos Aires, en noviembre de 1961. Luego en el Mundial en Arica, Chile en aquel histórico partido del 29 de junio de 1962, donde Colombia empató a 4 goles, incluyendo un olímpico de Marcos Coll.
Años después Hugo Orlando Gatti recordó la actuación de ‘La Araña Negra’. “Lo vi una sola vez en mi vida y ese día jugó con el manual del arquero bajo el brazo. Hizo en cada ocasión exactamente lo que correspondía, de la manera más fácil y perfecta. Si tengo que juzgarlo por lo que presencié en esa ocasión, no me cabe duda que es el más grande arquero de todos los tiempos”.
Tres nombres. Tres estilos. Una pasión y objetivo: el futbol y el periodismo. Los personajes Lev Yashin, ‘La Araña Negra’, el excéntrico Hugo Orlando Gatti y el periodista José Andrés López, el popular ‘Coco’, con una experiencia y conocimiento que quedará como legado para generaciones presentes y futuras.
En un dialogo de amigos recuerdo como si fuera hoy, cuando “Coco”, me dijo: Fabio, el reportaje con ‘La Araña Negra’, Lev Yashin, quedará en el rincón de los recuerdos, hazañas y anécdotas inolvidables. Servirá como consulta.
Hace algunos días nos contactamos, en razón a que se comprometió con Juan Carlos Lallana, el ex crack de River, que logró títulos con el Deportivo Cali, a reencontrarse conmigo. Dicho y hecho. Para los lectores de Figuras y Recuerdos, queda como un tatuaje.
El día de la entrevista estuvo enmarcado por la inquietud y la ansiedad. La tranquilidad solo me llegó, cuando Yashin se hizo presente con su abrigo y sombrero negro. Era su color preferido dentro y fuera de la cancha, porque le daba mayor fortaleza física y mental, para enfrentar a los rivales y resolver los problemas en la rutina de la vida. Así se ganó el calificativo de “La Araña Negra” Su postura era impactante. Conversamos durante dos horas. “Lo más interesante de mi vida estuvo sin duda, vinculado con mi actuación como arquero, y retirado, sintió un enorme vacío”.
La claridad y la precisión tenían el sello de ‘La Araña Negra’ en sus respuestas. Seguro y contundente como profesional del futbol. Pero como ser humano, tenía momentos de alegrías y evocación de tristezas. El partido contra Colombia en Arica, Chile en el empate a 4 goles se convirtió para Yashin en una pesadilla sin fin.
No disimulaba la nostalgia de 450 partidos en el Dinamo, de Moscú y 78 encuentros en la selección nacional. Hacía ya más de una década que había abandonado la práctica profesional.
“Durante muchos años pensé que mi vida como futbolista no tendría fin. Y es por eso que siento mucha pena cuando los jóvenes dejan tempranamente de jugar. Siempre tuve la convicción que el fútbol no existe para deleite personal de Yashin, Maradona o Pelé, sino para los espectadores”.
Sus primeros pasos como futbolista, estaban mezclados con su profesión de obrero metalúrgico. Comenzó a jugar en el equipo juvenil de la fábrica, donde ingresó a los 14 años, de la mano de su padre. Eran los años duros de la segunda Guerra Mundial.
“En esa fabrica, tuve mi bautismo en cuanto al apego al trabajo, que se me inculcó desde la infancia, sumado al sentido de la responsabilidad que traté de mantener siempre”. Su calidad de arquero trascendió los muros de la fábrica y comenzó a ser conocido en el ámbito del fútbol moscovita.
“Como arquero no tuve, lo que se dice un maestro, pero observando el juego de los mayores, fueron surgiendo mis primeros ídolos en el puesto”.
“Confeccionar un manual con indicaciones para un guardavalla, no asegura que quien lo lea se convierta en una estrella. Pero existen algunas reglas básicas imposibles de soslayar. Aunque parezca una respuesta tonta, la primera condición de un buen arquero es detener el balón. Para lograr eso, que parece tan sencillo al enunciarlo, es necesario un intenso régimen de trabajo. El puesto de arquero es de gran responsabilidad y por lo tanto se hace difícil encuadrarlo en esquemas simplistas”, destacaba Yashin.
Quise saber cual era a su juicio el grado de preparación atlética que debía afrontar un jugador en su puesto. “Arquero es sinónimo de excelentes reflejos y ello implica sesiones de entrenamiento intensas. Ello se potencia en nuestro país donde actuamos en condiciones climáticas rigurosas para quien debe arrojarse no solo al césped, sino también al barro y la nieve. De cualquier manera mi inclinación no es hacia el arquero acróbata, sino que por el contrario mantengo la fórmula que cuanto más sencillo, más seguro”.
Disputó diferentes partidos como adversario o compañero de Pelé, Alfredo Di Stéfano, y no es fácil hacer un paralelo, por ejemplo: con Rumenigue o Maradona. En principio pueden ser comparables, porque todos ellos fueron grandes jugadores, pero por las características asumidas por el fútbol siempre es y será difícil lograr un nivel espectacular en todos los encuentros”.
Jugador preferido de Yashin: “Sin duda Pele. Excepcional en toda la cancha, fuera de toda regla, manual o tipo standard. No se podía predecir lo que haría una fracción de segundo después, y eso hizo que fuese superior a todos”. Al abordar el fútbol moderno, no pudimos evitar hablar del vedetismo de algunos jugadores. Cambio su rostro y la respuesta fue enérgica.
“Los espectadores, los hinchas o los simples aficionados, merecen todo nuestro respeto. No concibo al futbolista como un ser por encima de los demás porque tiene aptitudes que le permiten sobresalir con respecto al término medio. No me interesa ese tipo de deportistas”.
Antes de partir al estadio del Cielo, ‘La Araña Negra’ pronosticó que pasarán quizás siglos para que Brasil, Argentina y Uruguay, dejen de ser las potencias del futbol. Hay que mantener un trabajo y renovación permanente y el éxito está en las divisiones menores de los equipos profesionales que conforman las selecciones de mayores. Siempre se lamentó de que el futbol soviético no pudiera tomar esos ejemplos para mantener la grandeza. Una profecía o simple coincidencia
Yashin repetía y repetía, en la compañía y en la soledad: “Es algo muy complejo. Habría que tener jugadores con temperamento sudamericano. Es muy difícil inculcarles a nuestros futbolistas esa magia individualista que tiene los sudamericanos y que deriva de la destreza con el balón. Sin embargo equipos como el Dinamo de Tbilisi, en Georgia, han asimilado algunos detalles… A eso se le suma la dificultad de encontrar un patrón de juego nacional, con tradiciones tan distintas en las 15 repúblicas que integran el país”. Los recuerdos desembocaron inevitablemente en el día de la despedida.
“No me lo olvidaré jamás, el 27 de mayo de 1971 en el estadio Lenin de la capital soviética, mi equipo, el Dinamo de Moscú se enfrentó a un combinado en el que descollaban Mazurkiewics, Facchetti, Müller, Bobby Charlton, Dragan Dzajic. A los cinco minutos del segundo tiempo, levanté la mano, me quité los guantes y entró al campo el arquero suplente. Tenía 42 años y me sentía bien físicamente”.
Antes del encuentro se dio lectura a una disposición del gobierno en la que se nombraba a Yashin, Maestro Emérito del Deporte. Tiempo después le sumó la Orden Lenin, la máxima condecoración de su país.
Ricardo Zamora, el famoso guardavalla español siempre creyó que el mérito de Yashin es que asimiló y sistematizó la experiencia de los arqueros del pasado y creó una ciencia armoniosa, que es el oficio de arquero.
“Es una tarea de años, pregonaba Yashin… Después de los impulsos juveniles, en el arquero viene el período de acumular experiencias, de sabiduría y en especial, una profundización del conocimiento de adversarios. Ello se logra después de los 25 años”.
Yashin no dejó sucesor en el arco soviético, siempre confesaba con una sonrisa.
“El futbol me dejo el patrimonio mas grande. Mis dos hijas mujeres y los nietos y una de sus virtudes fue ser siempre una persona optimista.
Quince días antes de morir Yashin entregó la oficina como Vicedirector del departamento de fútbol del comité de deportes soviético.
Visión de catedrático y de genio desde sus comienzos hasta el final de sus días, mantuvo Lev Yashin. Murió el 21 de marzo de 1990 a los 61 años de edad, víctima de un cáncer al estómago. Con anterioridad había sufrido la amputación de una de sus piernas, como consecuencia de una diabetes.
Coco López y a todos los que nos gusta el futbol, seguimos reflexionando sobre cuál era el secreto de este de este ídolo, que rompió todos los manuales y las fórmulas mágicas.
Soy periodista y he laborado en la prensa hablada y escrita. Me he desempeñado también como profesor y contador. Tengo experiencia y conocimiento en fútbol, natación y ciclismo; un todero en otras facetas de la comunicación. Agrego al perfil mi experiencia como estadígrafo. Hobbies: escribir las 24 horas. Editor de crónicas, reportajes y poemas.