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Blogs |  fashionistas - Octubre 24 de 2011 - 14:53

Sobre hombres, zapatos... ¡Y Drag Queens!

Tengo una amiga que siempre confunde las palabras. Cuando dice
"Tenemos que hacer mucho 'puntapié' en este aspecto”, en realidad quiere decir "hincapié".
Un día me contó emocionada que estuvo en una fiesta muy diferente a las que suele ir: "Imagínate que había gays, lesbianas... ¡Y hasta D'Arcy Queens!". Querrás decir Drag Queens, corregí, y le expliqué que D'Arcy Queen es una famosa periodista
y no un rey del transformismo.
Esta anécdota volvió a mi mente esta semana, pero esta vez por cuenta de mi esposo. Me alistaba para cubrir el desfile de la diseñadora italiana Alberta Ferretti, estaba en la redacción de El País vistiendome con mis mejores galas, como dicen, cuando de repente el tacón de mis zapatos favoritos se fracturó por la mitad. Debo hacer 'hincapié' en esto: sentí como si me hubieran dado un 'puntapié' en el estilo. No tenía tiempo de salir del periódico y un cierre de diez páginas me aguardaba, así que tuve una gran idea: pedirle a mi esposo, también ocupadísimo, que me comprara unos zapatos con urgencia. “Pero yo no se nada de tacones”, replicaba él, y yo le dije: “Es muy fácil, vas a Centenario, entras a Vicky Tcherassy y compras los únicos tacones negros cerrados talla 37 que encuentres. ¡No hay pierde!".
Tal vez fue ese "No hay pierde" el que atrajo la mala suerte. En efecto, fue a Vicky Tcherassi pero, como todo hombre heterosexual que se respete, gastar tanto dinero en zapatos le pareció un exabrupto, así que decidió recorrer por iniciativa propia los almacenes del barrio El Peñón, donde tampoco tuvo éxito. El tiempo apremiaba, así que se le ocurrió ir al centro,
sin importar el trancón, pero tampoco allí encontró los tacones negros, cerrados, talla 37, sino colorinches de todas las fosforescencias y con todo tipo de aperturas diseñadas para llevar las uñas rojas al aire. “¿Zapatos negros cerrados? ¿En Cali?”, le decían con pesar las vendedoras,
y el hecho es que se fue internando en el universo zapatero de la ciudad, bajando cada vez más por la escalera de los precios y la calidad, y teniendo al reloj como su peor enemigo. Cuando estaba al borde de un ataque de ira, un alma caritativa le señaló un cuchitril donde podrían vender los dichosos zapatos negros, talla 37, y lo más importante: ¡cerrados!
A mi esposo le sorprendió que en el
almacén solo hubiera hombres comprando, pero en su inexperiencia pensó que
se trataría de otros esposos comprando zapatos para sus ocupadas esposas.
El vendedor lo miro de arriba abajo y le dijo: ”¿El señor desea los tacones para bailar en tubo o para otra ocasión?".
Solo entonces descubrió que se había
colado en el templo del calzado de los Drag Queens de Cali, y entendió por qué los demás clientes le sonreían tanto.
Humillado, y jurándole al incrédulo vendedor que los zapatos no eran para él
sino para su esposa, regresó con el encargo. Tuve miedo de abrir aquella caja
de Pandora, pero lo hice, tenía 30 minutos para llegar a tiempo al desfile de la grandiosa y etérea Alberta Ferretti y no era momento de hacer exigencias.
A primera vista no se veían del todo terroríficos, si pasamos por alto que resultaron tan cómodos como un par de ladrillos con forro de lija. Pero vi la mirada emocionada de mi esposo y no tuve corazón para quejarme, lo felicité mientras me esforzaba por dar al menos un par de pasos y, con una sonrisa de dolor, disimulé el tirón infernal en los talones.
"Y aparte me rebajaron $10.000", me dijo orgulloso. Partí rumbo al CaliExposhow, agradeciendo que no se llamara Caliexposhoe. Por fortuna, nadie pareció fijarse en mis zapatos de Drag Queen; solo yo, con los pies sangrantes que sanan lentamente y recuperan su forma a medida que escribo esta columna. Debo hacer mucho ‘puntapié’ en este aspecto: ni D'Arcy Queen tiene un marido tan bueno como el mío. ve@elpais.com.co

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Paola Guevara

Paola Guevara es periodista y candidata a magister en Literatura de la Universidad Javeriana de Bogotá. Ha trabajado en importantes revistas nacionales como Cambio, Cromos, Shock, entre muchas otras; en publicaciones de la Casa Editorial El Tiempo, como la revista Carrusel y en creación de revistas de lujo en el grupo editorial 10Más. Y desde el año 2006 se desempeña como editora de Cultura, Entretenimiento y Tendencias en El País, de Cali.

Sobre el blog

Paola Guevara, editora de cultura, entretenimiento y tendencias de El País, registra hechos y personajes sorprendentes que invitan a 'devorar' la ciudad en lugar de canibalizar a otros.

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Perdón ¿eso valen cuáles? ¿los de Silvia Tcherassi o los de D'Arcy Queen?

Me han preguntado el precio. Va el dato: $60.000 incluido el desuento.

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