"La palabra expropiación no está en nuestro vocabulario: Petro
Elecciones presidenciales 2018

"La palabra expropiación no está en nuestro vocabulario: Petro

Junio 08, 2018 - 11:50 p.m. Por:
Argemiro Piñeros Moreno / Colprensa
Gustavo Petro de cara a la segunda vuelta

Gustavo Petro, candidato presidencial de la Colombia Humana.

Colprensa / El País

La segunda semana de trabajo de Gustavo Petro y Ángela María Robledo, candidatos de la Colombia Humana, para intentar remontar en la segunda vuelta presidencial del próximo 17 de junio terminó con la adhesión del senador electo Antanas Mockus y la senadora saliente Claudia López.

Después de firmar unos compromisos escritos en mármol a manera de ‘tablas bíblicas’, Petro aseguró que no expropiará: “Nunca lo he hecho y no voy a hacerlo. Me comprometo a no convocar una Asamblea Constituyente y a defender la Constitución de 1991. A manejar los recursos públicos como recursos sagrados además porque jamás me he robado un solo peso”.

Durante la rueda de prensa dijo que: “Podemos ir en Paz si ganamos a las maquinarias y la violencia. Al atraso y las cavernas mentales. Desde el Voto Nacional un gritó de Paz, Independencia y Democracia”.

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El Gustavo Petro de estos días es un hombre más mediático, algo a lo que le hizo el quite –en parte– durante la primera vuelta presidencial. Su agenda de esta semana, que fue clave para cerrar apoyos, estuvo llena de entrevistas con los grandes medios, pero también dedicó tiempo a enviar videos de mensajes a sus seguidores, así fueran del barrio más pequeño desde donde le apoyan.

Esta fue una semana fundamental para usted. Tuvo adhesiones y la tendencia política se va aclarando mucho. ¿Cuál es el balance?

Las fuerzas que generaron la irrupción de las ciudadanías libres en varias candidaturas se han juntado, falta un poco, pero prácticamente lo fundamental se ha unido en torno a la candidatura de la Colombia Humana, mientras que del otro lado, se han juntado todas las maquinarias corruptas: Odebrecht, Reficar, Hidroituango, la parapolítica. Toda está allá, con un solo candidato. Esta es una oportunidad de oro para ponerle una equis a Petro y echar la corrupción definitivamente de Colombia, está en manos de la ciudadanía.

Hay la posibilidad, hay la capacidad, los millones de electores están. Solo hay que tomar la decisión con ganas y berraquera. Sí podemos cambiar a Colombia, sí se puede mandar todas las maquinarias y la politiquería a la caneca de la basura en la historia. Sí se puede construir la paz. Sí se puede tener justicia social sin desmejorar a nadie en la clase media colombiana. Sí se puede tener un sistema de universidad pública y gratuita. Sí se puede tener una gran nación en paz y democrática.

El voto en blanco, que anticiparon Sergio Fajardo y Jorge Robledo, ¿cree que le resta posibilidades a su campaña?

El voto en blanco ayuda a Iván Duque, pero no me voy a poner a pelear por eso. Si soy presidente, convoco a estas personas, a Fajardo, a De La Calle, a cogobernar Colombia. Primero, porque se lo merecen. Segundo, porque son representantes de fuerzas que merecen gobernar en un país limpio y en un gobierno limpio, porque merecen construir la paz de Colombia. Ese esfuerzo común, independientemente de sus posiciones políticas, tal como lo dije en un debate, lo mantengo. Si soy Presidente de Colombia serán invitados a cogobernar. No estoy seduciendo a cambio de puestos, el acuerdo sobre lo fundamental es un acuerdo sobre las propuestas que pueden generar, que podamos vivir en Colombia. Lo fundamental es cómo dejamos defi- nitivamente la violencia, la autocracia, el anacronismo y pasamos a una democracia plena, una economía productiva, una sociedad en paz.

Los verdes, al anunciar que lo apoyan, le piden que respete la institu- cionalidad y que no haga una constituyente. ¿Ese no es, según usted, el mensaje equivocado que le construyeron en la primera vuelta?

El mensaje es equivocado, es decir, falso, proviene de los sectores corruptos de Colombia, su ejercicio político, pues para seguir robando y mantenerse en el poder, tratan de engañar a la sociedad diciendo que yo voy a quemar iglesias, que soy ateo, o que les voy a expropiar la casa, el taxi o la finquita.

La palabra ‘expropiación’ no está en nuestro vocabulario, no está planteada en el programa. En mi ejercicio como gobernante de Bogotá a nadie expropiamos y no cerramos ninguna iglesia. Al contrario, somos la fuerza que hizo la Constitución de 1991, que puso el derecho a la propiedad privada con función social y ecológica, puso en la

Constitución el derecho a la libertad de libre creencia. ¿De dónde a acá somos los que vamos a acabar con esos derechos? Eso es un engaño hecho para que los corruptos sigan en el poder. Millones de colombianos se han dejado engañar, no se deje engañar.

¿Pero usted va a hacer o no una Asamblea Constituyente?

Yo hice esa apreciación antes del 11 de marzo, porque en el Congreso –donde yo viví 15 años de mi acción política– eran incapaces de hacer una reforma a fondo en el tema educativo, en la salud. Los intereses creados de la corrupción les impedían reformar las cosas que hay que reformar en Colombia. Por eso yo dije que no había otro camino que una Asamblea Constituyente territorial y acotada a unos temas que son la salud, la educación, la armonía con la naturaleza y el animalismo.

El 11 de marzo fue el primer campanazo de un cambio real en el Congreso. La bancada mayoritaria es progresista-alternativa que tiene el 27 % del Senado. Del 27 a tener mayorías para hacer las leyes, solo hay un paso. Es decir, se abre la posibilidad de hacer las reformas vía Congreso si hubiese un acuerdo sobre lo fundamental, y es lo primero que vamos a proponer. No es necesaria la constituyente.

¿Qué plantea usted para adelantar la reforma judicial?

En el tema justicia, como el aparato para dirimir el delito, ya hay dos posiciones muy claras. El señor Uribe-Duque ha dicho que hay que acabar las cortes, tener un fiscal nombrado por el presidente y una corte nombrada por el presidente. Es decir, una justicia supeditada al gobierno, eso se llama dictadura. ¿Por qué lo hacen? Primero, porque es a lo que están llamados desde el uribismo para salvar al expresidente Uribe de la justicia, para que no se sepa la verdad del paramilitarismo, no por quienes eran los paramilitares, eso lo sabemos, sino para no saber quiénes los financiaron y ordenaron los asesinatos. Segundo, para saber de quién depende la mafia en Colombia y cuál es su poder político.

¿Pero cómo proyecta su reforma?

Nosotros hemos propuesto otra reforma a la justicia, la independencia total de la justicia del Gobierno. ¡Lo contrario! Darle la autonomía suficiente, el poder financiero sin siquiera pasar por el Congreso que les permita independizar el poder judicial completamente de la política, por tanto de la corrupción, y depender de la ciudadanía. Esa justicia es la que puede traer la paz, la transparencia en el Estado. Entre más independencia tenga ese poder del presidente, más democracia habrá en Colombia, eso es lo que propone la Colombia Humana.

Uno de los principales bastiones de la entrada de Colombia a la OCDE fue la equidad laboral. ¿Qué plantea en este campo?

Se nos ha olvidado que ha existido una ley que se llamaba el Código Sustantivo del Trabajo, que tenía como filosofía general el que en una relación entre patrón-empleado, público y privado, el débil es el empleado o la empleada y por tanto la ley tiene que protegerlos. Este código permitió la estabilidad laboral, permitió que hubiera costos altos para el despido de un trabajador, permitió dignidad laboral. Quiero que eso vuelva a suceder, porque al entrar a la Ocde nos obligan a hacerlo.
Lo que tenemos hoy en la relación laboral es un cambio total. Lo hizo César Gaviria y Álvaro Uribe como ponente en el Senado, la Ley 50 primero y luego la misma reforma de Uribe degradaron esa concepción, filosóficamente le quitaron la protección que tenía a través de la ley el trabajador y la trabajadora, volvieron el contrato un contrato civil, como si fueran iguales. Así no hay estabilidad laboral, no hay trabajo nocturno con recargo, no hay trabajo festivo con recargo, la jornada laboral ya no es de ocho horas sino más.

Pero esta es una de las más duras críticas que le hacen a usted desde el empresariado...

Yo quiero derogar esas reformas. Quiero otra vez una relación laboral donde la ley proteja al débil, al trabajador y la trabajadora. En donde sea costoso despedir y en donde por tanto se pueda construir estabilidad laboral. Esta no es una propuesta antiempresarial, al contrario, los empresarios se han dejado engañar por un populismo de derecha. No es cierto que las empresas crezcan si los salarios son bajos, al contrario, la industria crece si los salarios son altos. Entonces, ¿por qué los países industrializados del mundo tienen salarios más altos que en Col ombia? Por una realidad: es por esa protección al trabajo y la estabilidad que aumenta el salario real, aumenta el mercado nacional y entonces más empresas pueden vender y crece el mundo empresarial. Ese es el camino democrático a la reforma laboral que yo me propongo.

Si usted gana la Presidencia ¿qué proyectos va a presentar al Congreso de la República frente a los acuerdos de paz firmados con las Farc?

Colombia se está dirimiendo, el país está definiendo si hay paz o hay violencia. Yo no fui muy amigo de lo que hizo Santos, pero lo respeto, acabó una guerra. Si vuelve a comenzar esa guerra, no es lo mismo de antes, no es que estos señores de la comandancia de las Farc se vuelvan otra vez guerrilleros, no es que miles de esos combatientes desilusionados vuelven a las armas, pero en otras condiciones, que son mucho más salvajes para Colombia.

Los nuevos actores de la violencia en Colombia son los carteles mexicanos con poder político y poder de fuego, sin ningún tipo de sintonía ni con la política ni con ideologías ni con la sociedad colombiana a la que no pertenecen. Ya ustedes van a Tumaco y ahí se están enfrentando dos fuerzas extranjeras, los carteles de México, a los cuales pertenece alias ‘Guacho’ y otros, y el Ejército de los Estados Unidos en la soberanía colombiana. Ese es el camino que proponen, extendido además a Medellín, a Cali, al Golfo de Urabá, al Catatumbo, otra violencia pero más salvaje.

¿Cree en las encuestas que ya comenzaron a salir?

No todavía, ese es el efecto del día electoral. Ya lo vivimos en la consulta, las encuestas decían que iba a ganar en primera vuelta. La mayoría estaba en otro lado, esa fue la realidad en las urnas, la mayoría éramos nosotros. Juntar esa mayoría es ahora el reto y volverla la fuerza que ponga Presidente en Colombia. Solo se necesita una equis y todas las maquinarias corruptas irán a parar en la caneca. Ese es el poder que tiene la sociedad colombiana.

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