Ellas son las cinco grandes mujeres que están junto a los candidatos
Elecciones presidenciales 2018

Ellas son las cinco grandes mujeres que están junto a los candidatos

Mayo 27, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Meryt Montiel y Valeria Araque Yepes / El País 
Esposas de candidatos a la presidencia

Esposas de los candidatos a la presidencia.

Especial para El País

Trabajadora incansable

María Juliana Ruíz Sandoval

Cada vez que se peleaban siendo novios, Iván Duque le llevaba algún grupo musical: los duetos, tríos, mariachis, saxo fueron sus cómplices para las reconciliaciones.

Colprensa / El País

A los 23 años, el 15 de febrero de 2003 en la Hacienda Márquez, de la Calera, a los tres meses de recibir la propuesta matrimonial, María Juliana Ruiz Sandoval unió su vida al hombre que la flechó cuando apenas era una quinceañera: Iván Duque, el otrora jovencito con el que conversó por horas en la fiesta de un amigo y que la motivó a decirle a su mamá, de regreso a su residencia, que había conocido al padre de sus hijos.

Él, por su parte, esa misma noche le había revelado a un amigo: “Yo con esa mujer me caso”.

Y efectivamente, ese “churro” que la sedujo y la tiene aún seducida con su capacidad intelectual, inteligencia, sencillez, calidez, chispa y buen humor; con el que vivió varias separaciones y reconciliaciones, terminó convirtiéndose en su esposo y el padre de sus hijos Luciana, hoy de 11 años, Matías, de 7, y Eloísa, de 6.

Esta abogada, una vez terminó sus estudios universitarios en la Javeriana de Bogotá viajó a París, donde estudió en el Institut Catholique y aprovechó también para dar rienda suelta a una de sus más grandes pasiones: viajar.

Para costear sus gustos se le midió a varios oficios: fue mesera, niñera en una familia con cuatro hijos, e incluso, dictó clases de salsa en un barco.
Tiempo después quiso emprender una nueva maestría que de verdad la llenara, pero estaba dudosa de si quedarse en Francia o irse a los Estados Unidos.

Se decidió por este último país donde su enamorado aprovechó para proponerle matrimonio de una manera my singular: después de una cena que habían preparado entre los dos, le dijo que fuera a la nevera a sacar el postre, un helado que le había comprado y ¡oh, sorpresa! Cuando ella abrió el congelador, “encontró una caja de Tiffany’s”, como lo reveló la bogotana en una ocasión a la revista Jet Set.

Por ser un hombre lleno de detalles y de sorpresas agradables como la de esa velada, es que ‘Maju’, como la llaman sus allegados, después de 15 años de matrimonio sigue enamorada de su marido y lo apoya en su anhelo de llegar a ser presidente de la República.

Por eso dejó su organizada vida en Washington, donde nacieron sus hijos y vivió la pareja por doce años, con el fin de estar a su lado.
Hija única de un padre antioqueño (Luis Fernando Ruiz) que por cosas del destino nació en Cali,  ymamá boyacense (Gloria Sandoval), esta abogada con maestría en Leyes, con énfasis en Negocios Internacionales de American University, en Colombia se ha desempeñado como secretaria general de una importante clínica de Bogotá, de cuarto nivel, en la que tiene la responsabilidad, entre otras funciones, de liderar procesos de carácter jurídicos y la internacionalización de servicios.

Precisamente, a esta mujer sensible, de modales delicados y voz suave, exalumna del colegio Marymount, de Bogotá, a quien le apasiona escribir
cuentos, leer novelas y poemas, su trabajo en el sector salud la ha motivado a pensar en que su labor social como Primera Dama esté encaminada a la prevención en este campo.

Además, en contribuir a la formación de los niños con una educación en valores y creatividad, teniendo presente siempre la cultura, la ciencia y la tecnología como instrumentos principales y buscando apartar a los adolescentes y jóvenes de la drogadicción y de la violencia.

Y si se dan las cosas, ese rol no le quedaría grande. Pues como es ya sabido, es una mujer trabajadora e incansable, que le gusta ser efectiva y productiva, de resultados rápidos.

Haber trabajado en la Organización de los Estados Americanos, OEA, a donde llegó para realizar una pasantía y se quedó por doce años logrando trabajar directamente con el secretario general adjunto y el secretario general, dan cuenta de su entrega al trabajo y de su capacidad de proyección y liderazgo.

Sin embargo, su entrega a las labores profesionales no le hacen descuidar su faceta como esposa y madre. A las 4:30 a.m. ya está en pie para regalarse un tiempo para ella: escribe, hace yoga o ejercicios. Su esposo le ayuda a alistar los niños y comparten todos alrededor del desayuno. Es el momento que tienen para contar sobre sus experiencias del día anterior y lo que les espera.

Ella es una madre consentidora, sin dejar de imponer reglas. Es de las que también disfruta leerles u oírles leer cuentos infantiles a sus hijos. Lo mismo que escribirles cartas, pasión que comparte con su marido.
Aunque cautelosa con su vida íntima, es una mujer alegre, de risa franca que comparte el sentido del humor de su esposo: de él ha aprendido un repertorio de chistes que la hacen quedar divinamente en reuniones sociales.

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Enamorada de un hombre varonil y con humor cachaco
Luz María Zapata

Luz María dice que tiene un estilo de vida donde el contacto con la naturaleza, la meditación, el tema de la respiración y de disfrutar el ahora son importantes.

Especial para El País

Dice ser “la admiradora número uno” de Germán Vargas Lleras, el hombre que la desposó en 2010, en Miami, después de 12 años de convivencia.

La politóloga Luz María Zapata revela que después de 20 años de vivir juntos, son varias las cualidades de su marido que la enamoran: “Lo varonil, lo trabajador, por ser juicioso, cumplidor, con gran capacidad de entrega, de compromiso, por el ser humano que es, porque ha sido mi compañero de vida en los momentos difíciles” y por disfrutar con ella “esos momentos tranquilos en la finca, solos, leyendo un libro al lado de la chimenea”.

Aunque en la vida pública él tiene fama de ser un hombre recio, la pereirana dice que ella comparte en su hogar con “un hombre simpático, con humor cachaco, cariñoso. Es el hombre jardinero, cocinero, al que le encanta leer y que también sabe disfrutar la vida porque sabe desconectarse: cuando es a disfrutar es a disfrutar”.

Esta hermosa, extrovertida y carismática pelinegra, cuando conoció al político al entrevistarlo para Panorama, programa de Tv. donde ella fue una de las estrellas, este no le produjo ni “fu ni fa”, dice entre risas. Pero luego de aspirar al Concejo de Bogotá - donde sacó 7000 votos, pero se quemó por 300 sufragios- él la invitó a que hiciera parte de su campaña al Senado en 1998, así que se hicieron amigos y “terminamos enamorados”.

Hoy son una pareja que tiene por costumbre nunca marcharse sin despedirse, ni acostarse disgustados.

”Esa es una idea de Germán, él siempre me dice que no nos acostemos bravos y eso hemos tratado de aplicarlo, uno no puede dejar que las cosas se vayan creciendo y deteriorando”, explicó a El País.

¿Y sabe otra cosa ?, continúa sincera: “El hecho de que Germán haya sufrido atentados hace que cada día que él sale de la casa yo quiera despedirme de él. Sé que no le va a pasar nada, sé que está protegido por Dios, pero de todas formas siempre nos despedimos y tampoco nos acostamos bravos”.

Hoy, esta lectora de biografías, es muy activa en la campaña por la Presidencia de su marido en la que se concentra en tres temas que le gustan. “Así que mis agendas las coordinan con una jornada animalista porque soy amante de los animales, en la casa tenemos tres mascotas; el volanteo, porque me gusta mucho el contacto con las personas y me encanta conseguir votos para Germán, y reuniones con mujeres”. En uno de estos últimos encuentros en Cúcuta logró reunir ¡30.000 mujeres!, “eso fue una locura”, comenta entusiasta.

Se emociona también contando sobre las políticas sociales que tiene proyectadas su marido, como la creación del Ministerio de la Familia: “Lo que quiere es traer los más de 11 billones de pesos que se invierten en los temas sociales y coordinarlos a través de este Ministerio para impactar de una manera más eficiente y eficaz a más colombianos”.

Siempre está con las pilas puestas, pues conviviendo con una persona tan vigorosa como su esposo, manifiesta, “uno se contagia”. Eso sí, siempre que viajan con amigos, ella se pide el turno de día y que el nocturno lo cubran sus amistades, “porque yo soy más bien madrugadora y diurna. Germán está empezando el día a las 10:00 de la noche que es cuando es más inteligente y más productivo”.

Los múltiples compromisos no le impiden consentirse cada día, para cuidar su salud física y emocional. Los lunes hace TRX, los martes, equitación, los miércoles pilates, los jueves baila y los viernes hace pesas.

Como bailar le fascina, sobre todo si es salsa, baila así sea sola en el cuarto del hotel donde esté hospedada. No cuenta para esto con su marido, porque además de sus ocupaciones, “Germán no es un buen bailarín”. Pero eso la tiene sin cuidado, “porque él tiene el don de la buena conversación, de la risa, con él me río mucho, entonces unas cosas por otras”.

Esta también diseñadora de moda, graduada en Italia, que a los 17 años se marchó de Colombia a estudiar inglés en Inglaterra, ha sido también la mujer que se ha apersonado del cuidado de su marido, de dormir a su lado en la clínica, cuando él ha tenido percances como su accidente de buceo en la isla de San Martí o cuando lo intervinieron por su tumor benigno en la cabeza. Y él ha sabido corresponderle.

En 2016 cuando ella se sintió mal por un fuerte dolor y había pedido que a él no le avisaran porque tenía mucha gente que atender en la oficina, cuando la iban a llevar a la clínica, su esposo ya estaba montado en el carro para llevarla y luego de la operación de apendicitis se tomó unos días para atenderla con mucho cariño y cuidarla en la finca. Así, ella descubrió también “la faceta solidaria” de su marido.

Vea también: Así es Germán Vargas Lleras, el hombre que busca saltar de la Vicepresidencia a la Casa de Nariño

Esposa alegre y rockera
Rosalba Restrepo

Desde el primer día, Rosalba intenta acompañar a Humberto en los viajes, entregando el material de campaña y en temas financieros.

Especial para El País

La esposa de Humberto De La Calle, Rosalba Restrepo, economista con orientación social de la Universidad de Caldas, lugar donde se conocieron y enamoraron, es una mujer con gustos musicales muy modernos, se considera amante de los conciertos y confiesa que entre sus artistas favoritos se encuentran Madonna, Coldplay y The Rolling Stones. “Mi hijo mayor, José Miguel, es quien siempre me acompaña a los conciertos. Es más, hemos ido juntos al Stereo Picnic, ya que Humberto no es amante de estos parches”, agrega Rosalba. La mujer, de cabello corto y castaño, se caracteriza por ser muy familiar, tanto así que vive en el mismo condominio de sus hijos.

Es bastante alcahueta con sus seis nietos, les lleva de vez en cuando sorpresas, los invita a cine y a comer helado. Sin embargo, ella resalta que es muy respetuosa con las decisiones que tienen sus hijos sobre sus nietos, pues considera que están invirtiendo dinero y energía en la educación de ellos, como para ella cambiarlas.


Según Rosalba, el apoyo y el acompañamiento que le han dado sus hijos, José Miguel, Alejandra y Natalia, es lo que la han ayudado a enfrentarse a esos momentos de soledad cuando Humberto se encuentra lejos. “Lo más importante es que él siempre está muy pendiente de mí, me llama todo el tiempo y me mantiene al tanto de lo que pasa. Así lo hicimos cuando estaban en las conversaciones de La Habana”, comenta.

La manizaleña, aparte de amar los conciertos y a su familia, le encanta salir a caminar, visitar galerías de arte, ir al gimnasio y el baile, pasatiempos en los que no coincide mucho con su esposo. “Yo soy más de arte pictórico, y él de fotografía. En cuanto al baile, esa ha sido la ‘desgracia’ de nuestro matrimonio. Humberto no es muy buen bailarín, pero eso sí, le gustan mucho los boleros”, añade entre risas.

Del tiempo que llevan juntos, Rosalba siempre ha dicho que Humberto es un gran conversador, que tiene un gran sentido del humor, que es hábil e inteligente. “Cada vez que se equivoca tiene la capacidad de retractarse rápidamente. Es muy grato sentarse a hablar y compartir con él, porque es muy brillante”, dice.

Como en toda relación siempre existe algo en particular que saca de casillas a las personas. En el caso de esta pareja, lo que más le molesta a Rosalba es cuando le habla a su esposo y él actúa distraído; y como a la mayoría de los hombres, lo que más le disgusta a Humberto, según su esposa, es que ella se demore mucho para salir. Sin embargo, la clave en esta relación siempre ha sido la comunicación. Desde que se casaron en 1968, en Manizales, el diálogo les ha permitido tener un buen matrimonio y resolver dificultades. “Yo no me resisto un día incómoda o brava con él. Siempre ataco los temas rápido”, dice.

Por otro lado, una de las propuestas del candidato a la presidencia es formar el Ministerio de la Mujer, la cual para Retrepo es una política estupenda, ya que se trabaja con la familia y los hijos, dándole la oportunidad a las mujeres cabezas de hogar de recibir estudio y un empleo formal y digno.

Hace cuatro años, en el 2014, Rosalba dejó a un lado una escuela de negocios que había creado, pues no resultó rentable económicamente, ya que se trabaja con programas internacionales que no fueron muy fáciles de manejar con el Ministerio. Actualmente se dedica, y está enfocada a su familia y a la campaña de su esposo, lo acompaña cada vez que puede a sus eventos, pues al igual que él, ella tiene una agenda bastante ocupada.

De igual forma, cuando no puede estar a su lado Humberto la tiene presente todo el tiempo, pues siempre le trae algún obsequio del lugar en donde estuvo. “Me trae las cremas que yo uso, o de mis perfumes favoritos”, comenta Rosalba.


Hace mucho esta pareja no tiene tiempo para descansar. Por ejemplo, en los almuerzos familiares, muchas veces, se discuten temas políticos, para aconsejar al candidato en diferentes temas. Eso sí, según Restrepo, la familia De la Calle es muy respetuosa para hacer las críticas.

Vea también: Humberto de la Calle, el candidato presidencial defensor y promotor del proceso de paz

Una devota de la Virgen, franca, leal y
de ideas certeras
Verónica Alcocer García

Verónica Alcocer García es muy buena bailarina y dice que en ese aspecto se compagina con Gustavo Petro pues a él le gusta bailar y lo hace muy bien.

Especial para El País

Verónica del Socorro Alcocer es una “mujer grande no solo por su estatura y talla, sino radiante, que cuando entra a algún lugar la gente se le queda mirando porque es muy bonita, tranquila, que siempre acompaña a Gustavo Petro cuando las circunstancias se lo permiten. Ha sido su escudera”.

De esta forma describe a la esposa del candidato a la Presidencia, Olga Vargas Rubio, una voluntaria de su campaña que tiene más de quince años de conocer a la pareja.

En las tarimas, agrega, siempre está “ahí, como una gran escudera, pendiente de lo que necesita, sobre todo de sus afecciones en la voz, de pasarle el agüita, el remedio; pendiente de la comida, de su ropa, de su aspecto personal, de su imagen, como dice ella misma: de los detalles de fina coquetería”, agrega Olga.

Esta sincelejana de ojos “verde azules”, como asegura Olga, pues le cambian la tonalidad “dependiendo del sol”, conoció al candidato cuando era estudiante de derecho en la Corporación Universitaria del Caribe, Cecar, de su tierra natal. A ella el decano de la Facultad le encomendó recibirlo, pues él sería uno de los conferencistas en un evento académico. Llegó con cinco escoltas y pasó raudo por su lado, no sin antes decir: “qué ojos tan hermosos tiene esta mujer”.


Ella quedó flechada de “su inteligencia y brillantez” y él de esa inteligente y hermosa joven, 16 años menor que él.

Ni la diferencia de edad, ni la ideología política de su familia conservadora fueron obstáculo para que ella, madre ya de un hijo (Nicolás), se convirtiera en la esposa del político en 1998, quien ya tenía 3 hijos.

Con ellos ha conformado una familia unida. Lo confirma Gloria Flórez, senadora electa por la Lista de Decentes y amiga de la pareja. ”Una característica de Verónica es su compro- miso total con la familia; con la crianza de sus hijos, con el cuidado de Gustavo Petro, mantiene la cohesión de la familia, la estabilidad.

Es una mujer con una profunda esencia de la cohesión familiar. E incluso, con los otros hijos de Gustavo ella mantiene una permanente relación y hay gran hermandad entre todos los chicos”.

Extrovertida, franca, leal y de ideas certeras como la describen sus amigas, las informaciones surgidas cuando su esposo era Alcalde de Bogotá, también la revelan como una mujer celosa, tanto, que se especuló, prohibió contrataciones de mujeres atractivas en la Alcaldía. Pero la pareja ha desmentido esta y otras afirmaciones diciendo que “de los comentarios nos reímos y al saco”, como lo dijo ella al programa Los Informantes.


Sobre ese aspecto, Gloria Flórez argumenta que ese tipo de comentarios hacen parte de una estrategia mediática para dañar la imagen de Gustavo. “Ella es una mujer que ama a su esposo y lo cuida, pero no al punto que han especulado medios de comunicación”, dice.

Destaca, además, que Verónica es una mujer de gran fortaleza que ha debido soportar momentos durísimos en la vida de Gustavo, sobre todo alrededor de las graves amenazas contra su vida, “que no han sido solo contra él sino contra su familia”.

Pero ella, agrega Flórez, ha estado a su lado resistiendo ataques públicos, tantas amenazas de muerte y presiones. “Ha logrado, pese a los chismes e injurias estar ahí, no perder nunca el amor y la garantía de estabilidad de una familia que le ha permitido a Gustavo crecer como líder político”.

La madre de Nicolás (su primogénito, fruto de un amor que tuvo en la universidad), de Sofía y Antonella (hijas de Petro) es una mujer devota de la Virgen, que reza el rosario todos los días y gran melómana a la que le gusta la música de plancha, la italiana, el merengue hasta el regae.
Si llega a ser Primera Dama quiere centrarse en el trabajo contra el maltrato a los niños y a las mujeres.

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Una mujer apasionada e independiente
Ana Lucrecia Ramírez

Ana Lucrecia Ramírez ha mantenido un bajo perfil frente a los medios de comunicación. Prefiere mantenerse en su consultorio atendiendo a sus pacientes.

Especial para El País

La psiquiatra Ana Lucrecia Ramírez, esposa desde el 2012 del candidato a la presidencia Sergio Fajardo, es la única mujer que no se le ha visto participar mucho en la campaña de su esposo, lo que ha llamado evidentemente la atención de los medios de comunicación.

Sin embargo, tanto ella como Sergio siempre han sido claros en que tienen vidas independientes, ella tiene su trabajo, sus pacientes
y una vida en Medellín, que no piensa  abandonar.

“Mi esposa es una mujer autónoma y no la tengo como cartera. Ella trabaja, tiene su consultorio y sus pacientes”, dice Sergio Fajardo.
La paisa de 59 años, quien conoció a Fajardo en 1999, se considera una mujer de carácter fuerte, extrovertida y apasionada en cada cosa que hace, sobre todo en su trabajo. Uno de sus hobbies desde pequeña han sido los caballos, tanto así que todos los jueves en la tarde se dedica a montar.

La mayor entre tres hermanas: Sara, ingeniera civil y gerente de Airplan y María Isabel, abogada, adora estar acompañada de sus amigas, pero, especialmente, de su familia, tanto así que tienen un plan todos los sábados, que entre todos, han titulado ‘Sábado Gurmé’, en el que se dedican a cocinar, y a compartir en familia. “Aunque no crean, él cocina sus cositas, ahí va aprendiendo”, ha comentado Ramírez.

Esta psiquiatra alta y delgada, graduada en medicina de la Universidad Javeriana y especializada en la Universidad de Antioquia, recuerda que su madre, Libia Restrepo, siempre fue muy profesional e independiente, aún cuando su padre, Evelio Ramírez era alcalde de Medellín, en la década del 70.

Su madre, o ‘maestra’, como también le llama Lucrecia, es un claro referente de que nunca se deber ser la sombra de un hombre. Es por ello que cada vez que le dicen ‘Primera Dama’, responde con un “no me diga así que yo no soy adorno de nadie”, pues le molesta que en un contexto de país moderno, donde está superada esa noción que es un
poco más antigua, se le siga diciendo así a la mujer que comparte una vida con un presidente.

Fue su madre quien la formó en feminismo, siempre le estimuló sus capacidades y nunca dejó que se llenara de complejos.

Es de ahí que Ramírez se percibe como una mujer radical, no se guarda nada y lo que no le gusta lo dice con claridad. Tampoco soporta las personas mentirosas, desleales o maliciosas. Pero sobre todo, detesta la ‘cultura del vivo’.

Sus tres grandes pasiones son la docencia, su consultorio de psiquiatría y su yegua preferida ‘Malena’.

Aparte de viajar, entre las cosas que más disfruta hacer Lucrecia con Sergio es ir a un sitio cercano a de la casa a comer picada de chorizo, chicharrón, patacón, y arepa.

Actualmente, aparte de trabajar en su consultorio como psiquiatra, ha venido luchando por el empoderamiento y desarrollo de las mujeres tanto en instituciones del sector público como en el privado, específicamente orientada en temas como la anorexia, la bulimia y la depresión.

Estas actividades se pudieron ver durante las administraciones de su esposo, cuando fue alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia. “Me siento muy orgullosa de ser médica y haber cuidado la salud mental de tantas personas en mi ciudad”, comenta Lucrecia.

En ese lapso, esta madre de dos hijos, Sebastián y Simón, lideró importantes proyectos, que tuvieron reconocimiento en el ámbito nacional e internacional como ‘La red de prevención de la anorexibulimia’, ‘Mujeres digitales’, y el ‘Proyecto delgadez’. Tanto así que en el año 2006, su labor fue reconocida en Londres por la Fundación de Autoestima de Dove, eligiéndola entre líderes del mundo que han trabajado por la valoración de la mujer en la sociedad.

Lucrecia menciona que ella, aunque no piensa irse del todo para Bogotá, todavía no sabe qué va a hacer para seguir manteniendo su vida profesional y amorosa.

Vea también: Sergio Fajardo, el profesor que lucha contra las maquinarías políticas

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