De la Calle, un "monaguillo del nadaísmo" que ahora quiere ser Presidente
Elecciones presidenciales 2018

De la Calle, un "monaguillo del nadaísmo" que ahora quiere ser Presidente

Abril 26, 2018 - 11:45 p.m. Por:
Kelly Sánchez / Reportera de El País
Humberto De la Calle y Rosalba Restrepo

Humberto De la Calle y Rosalba Restrepo se dicen enamorados a sus casi 50 años de casados. Aunque es poco el tiempo que le queda al candidato, buscan sus espacios para compartir juntos.

Especial para El País

El Humberto De la Calle que casi todos los colombianos conocen, es el político que fue vicepresidente del país después de hacer parte de la redacción de la Constitución de 1991, el hombre que durante más de cuatro años dirigió el equipo negociador en el Proceso de Paz con las Farc, en La Habana, y el que ahora es candidato a la Presidencia de la República. Pero el Humberto que conocen sus más cercanos, es un poeta, intelectual, con sentido del humor y con rezagos del Nadaísmo.

De la Calle, el caldense de 71 años, es descrito por Rosalba Restrepo, su esposa, como “un hombre maravilloso”.
Lo dice con convencimiento porque lo conoce hace más de 50 años, desde que el ahora candidato presidencial estudiaba Derecho en la Universidad de Caldas, y ella Economía, en el mismo claustro.

“Era un hombre muy intelectual, muy interesante, guapo, asediado por las mujeres”, dice Rosalba.

Entre miradas, encuentros y charlas, surgió el amor entre ellos. Después se casaron y desde entonces están juntos. Rosalba dice que aún sigue enamorada, también asegura que no imaginó que iba a ver a su esposo liderando los diálogos en el Proceso de Paz y menos verlo como candidato presidencial.

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Sus tres hijos José Miguel, Alejandra y Natalia, además de sus seis nietos, son la adoración del aspirante a presidente. Dicen que aunque esté envuelto en sus múltiples ocupaciones, nunca deja de preguntar cómo están.

“Siempre ha puesto a la familia por encima de sus urgencias laborales. Para él la familia es fundamental”, dice Natalia, su hija, quien también recuerda que cuando a ella le dejaban tareas en el colegio, su papá se tomaba el tiempo de llevarla a la biblioteca a investigar, en lugar de darle la información de primera mano.

Humberto De la Calle

Humberto De la Calle, su esposa Rosalba y sus tres hijos.

Cortesía para El País

Para José Miguel, su otro hijo, también es un ejemplo de persona.
“Siempre lo tengo como una importante referencia, alguien que con mucha cautela fue construyendo educación para sus hijos, siempre con equidad, con equilibrio para todos, un trato igual para todos, un entregarnos su conocimiento”, señala.

Aunque el hombre de escasos cabellos es descrito como una persona amorosa, tranquila y tierna, su esposa también reconoce que tiene momentos de ofuscación.

“Lo enoja el incumplimiento o las cosas mal hechas. Es bravo cuando algo sale mal. También es muy acelerado”, dice Rosalba.

El tiempo que le queda a Humberto De la Calle para dedicarle a su familia, con el trajín de estos días, es poco, aunque procuran reunirse en familia cada ocho o quince días.

Rosalba ya olvidó cuándo fue la última vez que salió de vacaciones con su esposo, pero dice que fue hace mucho tiempo, pues las negociaciones en La Habana, casi que empataron con la campaña presidencial.

Pocos saben que en su adolescencia, De la Calle, un joven inquieto y rebelde, militó en el Nadaísmo, un movimiento, que nació en la década de los 60, que desafiaba la norma y el poder, pero que defendía la justicia y la libertad. Aunque Humberto ha dicho varias veces que fue solo un “monaguillo de la causa” de esta corriente.

Su amigo, Augusto León Restrepo, exdirector del periódico La Patria de Manizales, dice que de el Nadaísmo, a Humberto le queda “un estilo literario escueto, directo y sin afeites”.

Augusto, quien lo conoce hace varias décadas, desde que era compañero de banca de su hermano Mario De la Calle Lombana, dice que el hoy candidato es una amigo leal “de todas las horas”.

“Excelente contertulio. De muchos conocidos pero de pocos amigos. De acendradas convicciones, pero a la vez de una gran receptividad. Se mete fácil en los zapatos de los demás”, asegura Augusto.

Mientras Arturo Sarabia, también amigo muy cercano, dice de él que es “una persona íntegra y de firmes convicciones democráticas. Culto, sencillo, de buen trato y poco apegado a las vanidades del poder. Posee un fino sentido del humor y una infinita capacidad de trabajo”.

Con buenos y malos momentos, amigos y familiares coinciden en que Humberto De la Calle es la mejor opción para gobernar el país en tiempos de odios y divisiones.

De la Calle publicó el listado de las canciones que más escucha, entre las que se encuentran ‘Mi noche triste’ de Carlos Gardel, ‘Perfidia’ de Alberto Sadel, ‘Mack The Knife’ de Louis Armstrong.

En su mesa de noche, Humberto de la Calle generalmente tiene libros. Cuando el tiempo se lo permite hace gimnasia, cuida su salud, pero le encanta comer arroz blanco.

El Proceso de Paz en la Habana fue para la familia De la Calle un difícil momento por la ausencia de Humberto. Sin embargo, aprovechaban las pocas horas de encuentro.

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