Venezuela, una incertidumbre para el Valle

Agosto 15, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra, reportero de El País.
Venezuela,  una incertidumbre para el Valle

Empresarios no quieren apostarle a más incumplimientos en pagos, pues las deudas con la región se estiman en US$130 millones. La razón de esa elevada suma se explica porque el Valle del Cauca es y ha sido uno de los grandes proveedores del país vecino.

Aunque muchos celebraron el pasado martes el apretón de manos entre los presidentes Juan Manuel Santos y Hugo Chávez, que selló la reanudación de las relaciones entre Colombia y Venezuela, todo parece indicar que los negocios navegarán por algún tiempo en un mar de dudas. Así lo creen empresarios y analistas del Valle del Cauca. La principal razón: una deuda de US$800 millones acumulada desde el año 2007 por exportaciones a ese país. Y allí, el Valle del Cauca —según cálculos extraoficiales— tiene embolatados alrededor de US$130 millones.La razón de esa elevada suma se explica porque el Valle es y ha sido uno de los grandes proveedores de Venezuela. No hay hogar en el vecino país donde no haya productos y artículos con la marca ‘Made in Valle’. Tras superarse la crisis diplomática, grandes, pequeñas y medianas empresas confían en que se autoricen pronto los pagos. O de lo contrario, no volverían a interesarse comercialmente en esa Nación. Y ese cumplimiento está por verse, ya que el propio Hugo Chávez pidió investigar una supuesta sobrefacturación de exportaciones y proceder a su depuración. Dicho proceso contable podría tardar hasta finales del 2011.Pero la incertidumbre también ronda a los empresarios por el lado de las fuertes trabas gubernamentales que mantienen restringidos los cupos de dólares a los importadores y ciudadanos venezolanos. Esa preocupación sigue cobrando fuerza. Numerosos comerciantes ‘chamos’ llevan hasta 18 meses de infructuosas gestiones ante la Comisión Administradora de Divisas, Cadivi, para que se les aprueben los dólares destinados a honrar las deudas con sus proveedores en Colombia. Y hasta la fecha no hay respuestas.Pese a este panorama, un número indeterminado de factorías de la región ha seguido vendiendo en Venezuela, pero sin la dinámica de otras épocas. En junio de este año, por ejemplo, las exportaciones sumaron US$139 millones, inferiores en un 35% respecto a las de igual mes del 2009.Es tal el desánimo que la participación venezolana en las cuentas del comercio exterior vallecaucano está hoy por debajo del 12%, señala Julio Escobar, jefe de estudios económicos del Banco de la República en Cali. En el año 2007 era del 23%.“Venezuela se volvió un mercado muy difícil, pues dejó de ser el buen socio comercial de antaño, ya que muchas empresas decidieron no exportar más para evitar mayores perjuicios”, anota.Es lo que le sucedió a la firma confeccionista D’Nieto, de origen mexicano, que desde su planta en la Zona Franca Palmaseca exportaba uniformes para empleados bancarios a ese país. “Nos cumplían con los pagos en bolívares, en Caracas, pero la imposibilidad de cambiar esa moneda a dólares nos puso a trabajar a pérdida”, recuerda Edinson Tovar, quien gerenció esa compañía hasta su cierre el año pasado. Tal era el perjuicio, que ventas facturadas por US$500.000 (en bolívares) quedaban reducidas a menos de US$300.000 tras el cambio por dólares en el mercado negro. Es decir, más caros que la tasa oficial.Cautela e incredulidadSegún Julio César Alonso, director de Centro de Investigaciones Económicas y Financieras, Cienfi, de la Universidad Icesi, “el sólo abrazo y el apretón de manos entre Santos y Chávez no basta. Lo que se debe es restablecer la confianza en el clima de los negocios. Y esa confianza se recupera cuando Venezuela pague la totalidad de la deuda a nuestros exportadores”.Por ello considera que la depuración solicitada por Chávez “es arbitraria” porque pone en tela de juicio a las empresas que de buena fe exportaron sus productos a ese país.Igual opina María Teresa Peñaranda, directora de la Asociación de Directores de Comercio Exterior, Adicomex, tras señalar que “habrá que dar un compás de espera mientras se hace esa depuración, pero lo cierto es que no se podrá volver a vender a crédito en Venezuela”.Por fortuna, resaltó que los empresarios vallecaucanos aprendieron la lección al diversificar su portafolio exportador hacia mercados del Asia, Perú, México, Brasil y Chile, para no depender de Venezuela. Sin embargo, Gustavo Vivas, director de la Corporación de Desarrollo Productivo del Cuero y el Calzado, tiene otra visión. Considera que “pese a los problemas, Venezuela debe seguirse teniendo en cuenta como el mercado natural de Colombia”.De hecho, recordó, que “el 75% de las exportaciones de calzado del Valle llegaron a despacharse a Venezuela, y eso no se puede descartar en el futuro”.Hoy, importadores venezolanos adeudan US$2 millones (unos $3.700 millones) a proveedores de calzado de esta región. Firmas caleñas como Calzado Rómulo y Calzado La Maravilla, ya abandonaron su operación comercial en Caracas.“Son negocios muy complicados de sostener cuando no hay pagos, existen controles cambiarios muy rígidos y un presidente como Chávez”, sostiene, por su parte, Libardo Dussán, gerente de la firma C.I. Vivaldi. Otros como Alberto Peña, de la firma Peñatex S.A., señalan simplemente: “No nos interesa para nada Venezuela, porque no genera confianza”.Como están las cosas, pasarán muchos meses, para que los empresarios vuelvan a vender como antes en Venezuela, así muchos hogares allá quieran abastecerse de artículos fabricados en el Valle.

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