Una nueva recesión amenaza la economía de Estados Unidos

Septiembre 12, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Luiyith Melo García | El País

El desempleo del 9,6% en agosto y el aumento de los inventarios prenden otra vez las alarmas.

El gobierno del presidente Barack Obama se está metiendo a fondo la mano al bolsillo para tratar de frenar la recesión que amenaza de nuevo a Estados Unidos y la pérdida de 3,6 millones de empleos en tres años, tras la crisis financiera del 2008.Esta semana, luego de conocerse que el desempleo se ubicó en 9,6%, el índice más alto en la historia del país, Obama anunció la inversión de US$50.000 millones en infraestructura, no sólo para poner al día las carreteras y ferrocarriles del país, sino, sobre todo, para generar nuevos puestos de trabajo y frenar la caída. Esta inversión se suma al gigantesco plan de rescate que puso en marcha esa nación hace menos de dos años por US$700.000 millones para evitar la quiebra de los bancos por la crisis hipotecaria y salvar empresas emblemáticas. Y significa un ingente gasto público que, según las proyecciones, elevará el déficit fiscal este año a US$1,75 billones.Por eso, Obama también reveló que no extenderá las exenciones tributarias para los ricos, las cuales expiran este año. Es decir, que quienes ganan más de US$250.000 anuales y habían sido beneficiados por el gobierno de George Bush con exenciones tributarias a esa renta, tendrán que volver a pagar impuestos desde el 2011.La discusión hoy es si en verdad la economía estadounidense está o no entrando de nuevo en una recesión como la de la pasada crisis financiera.El premio nobel de economía, Joseph Stiglitz sostuvo hace unos días que “el mundo no saldrá de la crisis ni en 2010, ni en 2011. Quizás ni en 2012 ni 2013”, y aseguró que Estados Unidos tendrá que luchar durante un largo tiempo para recuperar la política monetaria y el déficit que se creó luego de la debacle económica iniciada en el 2008. Para Stiglitz, “es normal que en Wall Street se hable del crecimiento global de la economía, porque eso vende acciones”, pero advirtió que “el sistema financiero hoy es mucho más frágil que antes de la crisis y supone un riesgo para la estabilidad duradera”.Frente al debate, el economista Juan Esteban Carranza, de la Universidad Icesi, sostiene que “técnicamente ya no hay recesión, pero existe el temor de que haya una más adelante”.Señaló que hace unos meses se pensaba que la recesión se había superado, pero “el problema es que el desempleo sigue muy alto y realmente no ha bajado”. Más aún, advirtió que el problema parece ser que el estímulo del 2008, aprobado por Bush y otorgado por Obama, “está perdiendo ya su efecto”. Y hay unos economistas que dicen que debe darse otro estímulo igual o mayor para salvar la economía.Así, el fin de la crisis aún parece estar lejos y empieza a crecer la probabilidad de que la economía estadounidense presente una nueva recaída, fenómeno conocido como recesión en forma de ‘W’. De hecho, el profesor Nourier Rubini (quien predijo la recesión de EE.UU.) prevé que en estos momentos existe una probabilidad del 40% de una recaída (recesión en forma de ‘W’) frente a una probabilidad del 30% que había hace un mes.Por el contrario, los más optimistas frente a la crisis esgrimen como argumento que pese a las cifras de desempleo, la buena noticia es que el déficit comercial de Estados Unidos que venía subiendo en el último año y medio, tuvo una caída en julio del 14% y quedó en US$42.775 millones. En ese mes aumentaron las exportaciones de suministros industriales, aviones civiles, maquinarias y computadoras, en tanto que disminuyó el valor de las importaciones de equipos de empresa y bienes de consumo.Además, las exportaciones estadounidenses se han beneficiado de la depreciación del dólar. Desde mayo, cuando alcanzó su cotización más alta este año, el valor de la moneda ha bajado un 4% frente a las de sus principales socios comerciales.Para el economista Geovanny Castro, de la Universidad Javeriana, la recesión en Estados Unidos obedece a dos factores principales. Uno, su participación en varias guerras, lo cual tiene un alto costo económico y aumenta el gasto público dirigido a un sector que no es productivo.Y la segunda razón fue la crisis financiera que llevó a la quiebra a bancos y empresas líderes. Eso provocó la pérdida de 3,6 millones de empleos, lo cual se reflejó en una contracción del consumo y de la dinámica económica del país. Pero, además, hizo que el fisco echara mano de casi un billón de dólares para evitar un colapso mayor. Esos recursos salen del erario y aumentan el déficit fiscal.Pero, como dicen algunos, cuando Estados Unidos estornuda al resto del mundo le da gripa. La situación recesiva del coloso del norte también está afectando a Colombia. Porque, en últimas, una recesión para un país es igual que para una familia donde sobreviene una disminución en sus ingresos. Cuando eso ocurre el padre de familia gasta menos, deja de comprar ciertos artículos, primero los de lujo y luego otros menos indispensables.Eso es lo que ha ocurrido con Estados Unidos. Tiene una disminución en sus ingresos, por tanto, para tratar de ahorrar deja de comprarle al resto del mundo y eso incluye a Colombia. Así, lo que antes se gastaba comprando en el exterior ahora se lo gasta en el interior del país para estimular la empresa nacional y evitar la pérdida de más empleos.Por esas menores compras Colombia perderá este año cerca de medio punto en su intercambio comercial (incluida la caída del comercio con Venezuela), según el Ministerio de Hacienda. Y la pérdida de 18.000 empleos en el sector de la floricultura por la depreciación del dólar es uno de esos efectos.De esta manera, siendo Estados Unidos el socio principal para Colombia los ingresos de nuestro país por la vía de las exportaciones a esa Nación se disminuyen. Un coletazo de la recesión.Con ese panorama, es difícil esperar una recuperación rápida. Y la posibilidad de una caída en el crecimiento económico y una nueva recesión en Estados Unidos, parece cada vez más cercana.

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