Una arrocera que ha sobrevivido a las crisis

Septiembre 22, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Una arrocera que ha sobrevivido a las crisis

El arroz cosechado se recibe en la planta y se inicia la fase de secado. Una parte se almacena y otra se transporta por las bandas para arrancar el proceso de producción.Después de eliminar la cáscara y las impurezas, queda el arroz de mejor calidad. El producto se empaca para salir al mercado.

La Esmeralda, una empresa del Valle que celebra 60 años en medio de un mercado muy competido.

a historia de la producción de arroz en el Valle del Cauca la escribió la compañía Arrocera La Esmeralda, el único molino que hoy sigue operando en la región, después de que en la década de los años 50 existieran 22 empresas dedicadas a este negocio.Con nostalgia, pero con satisfacción, Manuel Suso, fundador de La Esmeralda, más conocida por su producto Arroz Blanquita, recuerda cómo le ha hecho el quite a decenas de crisis que ha afrontado el sector y sobre todo la compañía, ubicada en el municipio de Jamundí. “Por la gente y los trabajadores que dependen de este negocio hemos seguido adelante, aún en los peores momentos, como por ejemplo al final de los noventa cuando se sembraron sólo unas 2.000 hectáreas de arroz. En esa época pensamos en cerrar”, afirma Manuel Suso, que aún con 87 años, continúa al frente de la organización a la que están vinculados de forma directa 110 personas.En los años 50 el arroz era un cultivo en auge en la región, por eso un grupo de jóvenes empresarios decidió crear esa sociedad, a la cual se vinculó Suso como empleado, sin embargo poco tiempo después se volvió socio de la firma. Entre los años 50 y 70 se vivió en el Valle la “bonanza” arrocera, fueron los mejores momentos del producto, lo que generó el crecimiento de muchas compañías dedicadas al negocio. Fue igualmente el momento, recuerda el directivo, en que Jamundí empezó a crecer con la fundación del Hospital y la llegada de la energía que suministró Emcali.Luego, incursionaron en el Valle otros cultivos con mayor rentabilidad como el algodón, soya y caña de azúcar y poco a poco se redujo el área sembrada de arroz. Al punto de que el Valle, que llegó a ser el principal productor de ese cultivo con unas 40.000 hectáreas, este año terminará con 5.000, contando desde Bugalagrande hasta Jamundí y algunos municipios del norte del Cauca.Pero la expectativa de volver a crecer en área no es descabellada. Manuel Suso afirma que poco a poco se ha ido cambiando la mentalidad entre los cultivadores de la región, sobre la necesidad de implementar nuevas tecnologías que abaratan costos y mejoran la producción, haciendo viable que más agricultores locales piensen en retornar a esta siembra.Por ejemplo destacó que con los paquetes tecnológicos del Ciat, se ha logrado tener mayor rentabilidad, de tal forma que hoy se obtienen entre 9 y 10 toneladas por hectárea, mientras que hace unos años se conseguían entre 4 y 5. Al mismo tiempo los costos de producción han bajado de $6 millones a $3,5 millones por hectárea.“Adicionalmente hemos convencido a algunos ingenios de la importancia de rotar la caña con arroz, pues se ha comprobado que aumenta la producción, dado que el arroz controla la salinidad de tierra e incrementa la producción, ya se han dado resultados satisfactorios”, dijo.Arrocera La Esmeralda, que está conmemorando 60 años de operaciones, creció 20% en ventas en el 2009 y la previsión para este año es mantener ese nivel con unos $70.000 millones.

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