¿Se debe eliminar la tasa de usura?, esto dice el Superintendente Financiero

¿Se debe eliminar la tasa de usura?, esto dice el Superintendente Financiero

Marzo 05, 2018 - 11:30 p.m. Por:
Alfredo García Sierra / reportero de El País 
El superintendente financiero de Colombia, Jorge Castaño

El superintendente financiero de Colombia, Jorge Castaño

Colprensa

El superintendente financiero, Jorge Castaño, sostiene que la bancarización de más colombianos debe crecer, pero para ello se requieren salidas audaces, entre ellas la eliminación de la tasa de usura.

Eso permitiría que un número mayor de personas accedan al sistema financiero, a créditos fáciles, y sobre todo que puedan vincularse a la banca electrónica para pagar productos y servicios desde la tienda de barrio, la plaza de mercado o desde cualquier lugar.

El funcionario considera que pese al momento amargo que pasó la economía durante el 2017, los hogares y empresas siguen conservando una buena cultura de pago de sus obligaciones. Tanto que el 95% de la cartera está al día.

¿Cómo visualiza el desempeño del sector financiero en el 2018 tras un año duro como lo fue el 2017?

El 2017 fue un año bastante exigente y el sector financiero no fue ajeno a lo ocurrido de la economía, a los precios del petróleo y otros fenómenos, incluyendo una menor confianza del consumidor financiero que llevó a un ajuste más fuerte respecto a lo que habíamos pensado en cuanto a la demanda de crédito. Y sobre todo, frente al avance del proceso de inclusión y profundización financiera.

El 2017 reconoció el deterioro que se presentó en la cartera, ya que aunque el sector cerró con $8,3 billones en utilidades, éstas bajaron en 30% frente a las del 2016.

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Para el 2018 la perspectiva es más positiva, ya que el año pasado la cartera (de préstamos) creció en 2,07%. Las proyecciones estiman que esa cartera (comercial, de consumo y vivienda) crecerá entre 4,7% y 5,3% en términos reales.

Hay buenas señales acerca de que el año será mejor, es decir, que habrá más oferta de crédito y estabilidad en el pago de las deudas por parte de empresas y personas.

Eso significa que hoy los colombianos están más preparados para endeudarse...

No solamente las personas sino las empresas. Lo que necesitamos es que las empresas demanden más créditos. En cuanto a consumo —la tasa creció cerca del 6%— y de mantenerse así este año nos serviría mucho.
Pero requerimos un mayor crecimiento en la cartera comercial porque esta genera automáticamente un crecimiento económico y mayor empleo. Y eso, por supuesto, jalona de manera indirecta el crédito de consumo en los hogares y personas. Obviamente no queremos un sobreendeudamiento de nadie.

Pero, ¿cómo hacer que la cartera morosa no crezca, cuando hay más desempleo?

Las personas tuvieron entre los meses de junio y julio los picos más altos (de morosidad) cuando dejaron de pagar sus obligaciones. En el sistema financiero existen hoy $438 billones en cartera, la cual incluye créditos comerciales, de vivienda, consumo y microcrédito y de esa suma las personas dejaron de pagar el 4,3% de esas deudas. Eso significa que el 95,7% de las obligaciones están al día, que es un indicador no de los más altos, pero tampoco el más bajo de la región latinoamericana.

En julio del 2017 ese pico de morosidad subió al 4,6% y allí los bancos adelantaron estrategias importantes para recuperar esa cartera.

Lo segundo, es que muchos deudores (personas y empresas) acudieron a vender cartera a otros bancos, obteniendo mejores condiciones. De allí que la Superintendencia emitiera una circular el 31 de octubre del año pasado estableciendo que podrían redefinir las condiciones de sus préstamos por una única vez para que esos deudores tuvieran viabilidad financiera. Como resultado de esa medida, $850.000 millones correspondientes a unas 40.000 obligaciones lograron ser redefinidas (refinanciadas) y hasta el momento esas deudas se encuentran al día. Es decir, que la medida funcionó y fue un oxígeno para que las personas pudieran ajustarse a esas nuevas condiciones.

¿Por qué se dice que a pesar de esas refinanciaciones la carga financiera en muchos hogares y empresas sigue alta?

La circular fue bastante productiva, pero hay algunos elementos particulares de sobreendeudamiento. La carga financiera de los hogares no ha aumentado tanto, aunque en algunos sectores si estamos viendo sobreendeudamiento al ser afectados por el ciclo económico, como en las zonas de frontera y departamentos y municipios relacionados con rentas petroleras. Obviamente, al disminuirse el ingreso familiar, la mayor carga de esas deudas causa una afectación. En ese sentido cerramos el 2017 con un saldo de cartera vencida (mora de más de 30 días) de $18, 9 billones que es apenas el 4,3% de todo lo que adeudan los colombianos, y esperamos que en el 2018 sea del 3,8%.

Pese a todo la gente en Colombia tiene una muy buena cultura de pago de sus obligaciones.

¿Por qué mientras el Banco de la República bajó su tasa de interés, eso no se ha reflejado en igual proporción en los créditos?

La transmisión de las tasas en los productos de crédito realmente no es tan automática. Lo que hemos visto en el ciclo económico reciente de reducción de tasas del Banco de la República ha sido un efecto variado. En los préstamos comerciales a las empresas sí hubo ajuste importante y muy rápido. Si revisamos la tasa de interés del 2016 respecto a la del 2017 las mismas cayeron 3,2%.

En los microcréditos esa disminución fue solamente de 0,98% y en las de consumo de 1,5% y en vivienda de 1,23%. Es decir, sí existe una reducción de tasas, pero no en la misma proporción ni en las mismas velocidades, ya que ello depende mucho de las modalidades de crédito.

¿Qué explica que en las tarjetas de crédito, esas tasas estén casi pegadas a las de usura?

Estamos haciendo un seguimiento particular para entender muy bien cómo se hace la definición de esas tasas de interés.

Y como existe el límite de la tasa de usura generalmente los intereses en tarjetas se pegan a la misma, y no importa si usted es un deudor calificado, con buenos hábitos de pago, pues cancela la misma tasa que uno con menos capacidad de pago, e incluso sí está moroso.

La idea es tener mejor distribución (de tasas) para entender cómo se fijan por parte de los bancos, y creería que podríamos movernos a un escenario en el cual haya una definición de tasas dependiendo del perfil de riesgo del deudor. A mayor riesgo es legítimo cobrar intereses más altos. Y cuando el riesgo sea menor, se cobre una tasa más baja.

Si las tasas están bajando, no es entendible que el interés de usura haya subido en enero...

La certificación de la usura ya se aplica mensualmente desde el año pasado, y lo que ocurrió en enero fue una sorpresa. Allí hubo dos efectos: un factor estacional, ya que en enero las personas usan más las tarjetas y toman avances de dinero, cupos rotativos y sobregiros, que son productos con tasas más altas.

Por eso la usura subió, pero es un efecto coyuntural, y hay que tener en cuenta que en enero se desembolsan menos créditos, y cuando la gente se endeuda con préstamos costosos. Es decir, con tarjetas y sobregiros.

Para los próximos meses esperamos que la reducción de tasas vuelva a tomar su camino.

Para evitar esos fenómenos, ¿porqué no eliminar la tasa de usura, que es además un clamor de la banca?

Técnicamente los límites de la tasa de interés es uno de los principales impedimentos para la inclusión financiera, es decir, que haya más personas vinculadas a la banca. Cualquier límite, bajo o alto, va a frenar la posibilidad de llegar a deudores más riesgosos. Técnicamente, insisto, si es más recomendable no tener una tasa de usura.

Pero como en Colombia la usura es un delito, eso tendría que modificarse en el Congreso de la República. Es cierto que esa tasa limita los abusos de las entidades, pero eso se podría controlar de otra forma.
Es una discusión que el país debe dar ya que desde el punto de vista técnico las tasas de interés no deberían tener límites (con la usura), ya que habría más competencia en los bancos e inclusión financiera en sectores (populares) donde más la necesitamos.

¿Qué explica que todavía más de la mitad de los colombianos no tenga acceso a la banca?

El principal enemigo de la inclusión financiera es la informalidad, y es el uso del efectivo. Y mientras no tengamos una lucha clara contra el manejo del efectivo muy difícilmente vamos a vincular más personas a los servicios bancarios.

Es un tema cultural, porque el manejo del dinero efectivo ‘manda la parada’ y es el que está predominando en todas las transacciones. Es entendible por cosas como el impuesto del 4 x 1000, el cual muchos lo evaden, mientras muchas personas piensan que eso implica pagar le más tributos al Estado.

Pese a ello, hemos flexibilizado y facilitado la apertura de cuentas bancarias y de ahorro, lo mismo que el tema del microcrédito y los préstamos de bajo monto, a los cuales se puede acceder incluso sin tener un trabajo o garantías.

La gran apuesta está en las sociedades especializadas de depósitos y pagos electrónicos. Es un tipo de banco nuevo mucho más tecnológico para manejar dinero electrónico, independientemente de si las personas tienen o no una cuenta.

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