Se acentuará la recesión económica en Brasil

Agosto 18, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | AFP

El PIB se contraerá este año 2,01% y en el 2016 caerá el 0,15%, prevé el Banco Central. La inflación podría subir al 5,44% el año entrante.

[[nid:454916;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/08/manifestacione-sbrasil.jpg;full;{Los brasileños están muy insatisfechos con la tarea de gobierno de Dilma Rousseff. La economía del país se encuentra muy golpeada en sus indicadores. Foto: Elpais.com.co | AFP}]]

La economía brasileña se contraerá 0,15% en 2016 y 2,01% este año, según las proyecciones recogidas por el Banco Central entre operadores del mercado que por primera vez prevén que la caída del Producto Interno Bruto, PIB, no se agotará en 2015. Lea también: Brasil, una economía gigante en apuros

 En medio de un escenario cada vez más pesimista, el sondeo mostró asimismo que la inflación alcanzará un 9,32% en el año en curso y generará un efecto inercial en el siguiente ejercicio, donde los consultados proyectan que los precios escalarán un 5,44%. 

Las estimaciones de los operadores consolidan el clima negativo que reina en la séptima economía del mundo, que cerró 2014 con una magra expansión del 0,1% y está recorriendo su quinto año de actividad nula o baja. En medio de un clima político e institucional crispado por las revelaciones del escándalo de corrupción en la estatal Petrobras, que puso bajo investigación a decenas de legisladores, los principales indicadores económicos siguen en la zona roja, incluido el sensible dato de desempleo, que en junio subió a 6,9% y anotó su sexta alza consecutiva. 

El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff lucha para terminar de pasar por el Congreso un duro ajuste fiscal que le genera un alto costo político dentro de las fuerzas afines en el Parlamento y hasta de su propio Partido de los Trabajadores (PT, izquierda). 

La popularidad de la Mandataria se derritió a un dígito, pese a haber asumido hace solo siete meses y medio su segundo mandato y, el domingo, su figura y la de su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, fueron el blanco principal de unas multitudinarias protestas callejeras que reunieron cerca de 900.000 personas, que reclamaron el alejamiento de Rousseff del poder. 

 En julio, Brasil redujo drásticamente su meta de ahorro fiscal, transparentando sus dificultades para mantener la recaudación impositiva debido a la merma de la actividad, al tiempo que aplicó gigantescos recortes al presupuesto 2015 para intentar reencauzar la situación.

El informe Focus realizado por el Banco Central también proyectó que el país registrará un déficit de cuenta corriente de US$77.000 milloness y una balanza comercial positiva de US$8.000 millones, uno de los pocos indicadores positivos este año, en gran parte debido a una caída de las importaciones superior a la de las exportaciones.

La delicada situación económica del país ha generado una ola de protestas contra el gobierno de la señora Rousseff, a quien le piden su retiro del cargo para darle paso a un gobierno de transición institucional.

  “Vamos a marchar hasta el fin. Hasta que la Presidenta salga del gobierno. Tiene que irse definitivamente y dejar este país en paz y libre de esa mafia del PT”, dijo Patricia Soares, una funcionaria pública de 43 años que participó en las últimas marchas.

En abril pasado, 600.000 personas marcharon  contra el gobierno de Rousseff, y lo mismo pasó en marzo, cuando los manifestantes superaron el millón.

El caso Petrobras Sergio Moro, el juez que  lleva a cabo las investigaciones por los casos de corrupción en la petrolera Petrobras es considerado como un “´héroe”.  Moro, de 43 años,  fue  vitoreado en las marchas del pasado domingo por miles de manifestantes. El juez develó una compleja  red de corrupción en la petrolera. Tanto exdirectivos y grandes empresarios han sido acusados de pagar sobornos.
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