"Recuperamos la credibilidad de la Licorera del Valle": gerente de la ILV

"Recuperamos la credibilidad de la Licorera del Valle": gerente de la ILV

Noviembre 14, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra | Reportero de El País

El gerente de la Industria de Licores del Valle, Mario Andrés Rivera.

Mario Andrés Rivera, gerente de la ILV, dice que la empresa sí venderá 10 millones de botellas este año. La meta es llevar el ron a China y más aguardiente a EE.UU. Considera alianzas para fortalecer la empresa.

Durante dos años la Industria de Licores del Valle, ILV, enfrentó una crisis por el desplome de las ventas de aguardiente, al punto de que las deudas con proveedores se acumularon, lo cual puso en riesgo la viabilidad financiera de la empresa.  

 En el 2015 apenas se vendieron 2,6 millones de botellas de aguardiente, cuando los inventarios eran de 10 millones. Era licor no vendido por líos con el consorcio comercializador y erradas políticas comerciales.

Según el gerente de la ILV, Mario Andrés Rivera, quien lleva 10 meses al frente del cargo, las ventas se están recuperando gracias a estrategias que han generado confianza entre los distribuidores de la región.

 Afirma que para el 2017 la meta es que la industria mantenga su recuperación en un mercado cada vez más competitivo frente a la llegada de nuevos licores extranjeros.

La Industria de Licores del Valle tuvo en el 2015 un año crítico en ventas y algunos sectores afirman que aún no hay una plena recuperación. ¿Cómo van las ventas de aguardiente en lo corrido del 2016?

Al mes de octubre terminamos con unas seis millones de botellas vendidas entre los mercados locales, las ventas al exterior, las maquilas y el alcohol potable. 

Esperamos cerrar noviembre con siete millones y medio de botellas para alcanzar a fin de año una meta de 10 millones, que es el compromiso que la gobernadora Dilian Francisca Toro asumió con el departamento.

 Con el liderazgo de ella buscamos   rescatar y recuperar la empresa, que es un patrimonio muy importante de la región, pues genera el 25% de los ingresos de libre destinación, los cuales se invierten especialmente en educación,  salud y deporte.

  ¿Cuál ha sido la verdadera estrategia para recuperar a la ILV?

 Se empezó juiciosamente a hacer las inversiones que se necesitaban, y en especial a recuperar la credibilidad de la empresa, la cual estaba bastante deteriorada. Y sobre todo se recuperó la confianza de los canales de distribución, que no le creían a la ILV. En ese campo hemos mejorado mucho. Los pasivos que encontramos están superados en  un 85% y se han pagado este año más de $37.000 millones de compromisos anteriores. Vamos a transferir al departamento unos $85.000 millones en rentas y esperamos terminar el año con utilidades para frenar un proceso de dos años de pérdidas. Esas ganancias, estimo, podrían ser unos $3.000 millones o $3.500 millones.

¿Hasta dónde se han solucionado los conflictos e incumplimientos del consorcio para comercializar el aguardiente?

Con el  consorcio Suprema, que  ha sido un protagonista fundamental de esta recuperación, hemos venido trabajando positivamente. A la fecha está cumpliendo con su presupuesto del 2016 tanto en pagos como en ventas. Eso ha permitido que con los ingresos generados se pueda trabajar coheremente para atender los gastos y las deudas. Lo que debe el consorcio a la fecha son unos $12.000 millones y finales del año se espera que esa deuda quede saldada en su totalidad.

¿Su experiencia en el sector privado qué le está aportando a la Industria de Licores?

El actual equipo de dirección (de la ILV) es totalmente nuevo y con mucha experiencia en el sector privado, lo que ha permitido un mayor dinamismo, y sobre todo en acabar las anteriores prácticas de la empresa. En especial, porque esta industria compite con firmas multinacionales y grandes empresas como la Licorera de Caldas. Si no somos competitivos en los procesos comerciales, nos va a ir mal. 

¿A qué prácticas se refiere?

El aguardiente siempre se ha vendido, pero en las anteriores administraciones las estrategias comerciales hicieron que la empresa se llenara de inventarios, ya que en el 2015 solo se vendieron 2,6 millones de botellas. En este año los canales (de distribución) no estaban llenos y por fortuna logramos ganar nuevamente la confianza de los mayoristas, los   minoristas, las tiendas al igual que de las discotecas, bares y estaderos. También de las cabalgatas y hasta de las ferias de los pueblos. Hemos regresado hacia donde deberían haber estado las marcas de la empresa.

¿Se superó la presencia de marcas como Puro Colombia que aquí se estaban vendiendo más que el aguardiente del Valle?

Lo que pasa es que hubo un gobernador (Aurelio Iragorri) que duró poco tiempo y que permitió que Puro Colombia vendiera aguardiente en el departamento. Eso afectó sin duda   a la empresa, pero eso se acabó.

    Hoy, solo se venden en la región el aguardiente del Valle, lo mismo que la mayoría de los rones, incluyendo los extranjeros, más vodka y whisky. La cerveza también es un gran competidor, pero nuestro objetivo es sacar adelante a  la empresa y enfrentar la competencia y, ante todo, no estar temerosos.

¿Cree que el señor Iragorri —hoy Ministro de Agricultura— llevó a la crisis a la empresa con ese mal paso de permitir el ingreso de Puro  Colombia al Valle?

No podría juzgar las decisiones de administraciones pasadas. Pero si estamos convencidos que con la actual gobernadora el monopolio del aguardiente está seguro con la Industria de Licores del Valle.

Pese a todo lo  ocurrido en la empresa, ¿cómo pintan las ventas para la próxima Navidad y las fiestas decembrinas?

Navidad es la época más importante para todas las industrias de licores. Para la ILV esas ventas representan el 30% de todo el presupuesto del año. Y estamos seguros que finalizaremos el 2016 con 10 millones de botellas vendidas.

Para el 2017 las ventas también están presupuestadas en ese monto  (de  10 millones de botellas).

Frente al nuevo reto de la Ley de Licores, ya que viene más competencia, confiamos en que con una buena estrategia comercial podremos seguir escalando con nuestro aguardiente de origen —que es más reposado y de mejor calidad más el aguardiente Blanco, los cuales son los productos estrella para sostener a la ILV. Estamos dinamizando la categoría del ron Marqués, y buscamos ampliar el portafolio con rones de 3 y 15 años para atacar otros nichos de mercado.  Y ante todo, ampliar las exportaciones el año entrante y participar más en el mercado estadounidense.

¿Con el actual potencial, es posible participar en el exterior?

Hoy se venden alrededor de 300.000 botellas al año en el exterior (de rones, aguardientes y aperitivos) y la meta es llegar a 500.000.

En Estados Unidos pensamos que se pueden colocar entre 150.000 y 200.000 botellas al año. 

En la China, por ejemplo, hay muchas expectativas, pues les gusta mucho el ron, y la idea es llegar allá, y conquistar de nuevo el mercado bogotano, ya que hay muchos vallecaucanos que añoran el Aguardiente Blanco del Valle. 

Otro desafío es dinamizar los procesos de maquila (para  licores de otros departamentos o países), que si bien no generan recursos para la región, a la industria si le generan ingresos para atender los pasivos pensionales —que hoy valen unos $80.000 millones— y las deudas con los proveedores.

Todo eso se ejecuta porque la ILV posee una capacidad productiva cercana a las 50 millones de botellas al año, pero apenas estamos vendiendo 10 millones. Por lo tanto, hay una capacidad instalada suficientemente amplia para afrontar los retos del mercado de los licores.

¿Qué pasó con la destilería San Martín, la cual estaba paralizada, e incluso se pensó hasta en venderla?

Estamos despegando con la destilería y en este momento, y produciendo los primeros 900.000 litros de alcohol extra neutro, lo cual permitirá unos mejores costos en producción. Podemos ofrecerles alcohol a otras licoreras del país, pues la capacidad de la destilería es de 20 millones de litros-año, que son alrededor de 60 millones de botellas.

Con todo ello, el  ahorro para el Valle en importaciones de alcohol sería de unos $5000 millones al año.

Colombia es un país de un consumo de 120 millones de botellas de licor cada año, lo que significa que esta destilería podría suplir por lo menos la mitad de las necesidades de alcohol del país.

¿Es factible tener un socio nacional  o extranjero para esa destilería, o la propia Licorera del Valle para garantizar su futura sostenibilidad financiera?

Eso no sería malo. Como departamento y como empresa comercial e industrial del Estado no podemos estar ajenos a cualquier clase de alianza o estrategia que permita mayor competitividad, porque ayudaría a preservar en el futuro la existencia de la empresa y la continuidad del negocio. Además, se podrían conocer mejores prácticas productivas porque aislarse y esconderse a las nuevas estrategias del comercio mundial no tiene sentido.

Para la Gobernadora  es claro que el Valle del Cauca debe ser competitivo no solo a escala nacional sino internacional.

¿Qué otras expectativas hay frente a la nueva ley de licores que ha sido muy criticada?

Si se mantienen las condiciones de la demanda, la renta departamental podría crecer un 20%. Eso serían alrededor de $20.000 millones más por concepto de ventas de aguardiente.

Amenaza del licor adulterado ¿Cómo se ha  enfrentado la amenaza del licor adulterado, pues los registros hablan de que aún el 50% del aguardiente que se toma aquí es falso?  Ese flagelo lo encontramos y la gobernadora ha estado pendiente de  atacarlo de manera frontal. Pero infortunadamente el mayor competidor de la ILV es el aguardiente adulterado. Por eso hacemos un llamado a la gente para que en las fiestas de fin de año se cuide mucho dónde compran licores, porque es mejor estar seguros para no tener problemas de salud. Los estancos oficiales y los sitios autorizados son los que garantizan un licor sin problemas. ¿Por qué ese flagelo persiste, pese a los operativos oficiales? Lo que se están haciendo contra ese flagelo son unos operativos constantes de  la división de rentas departamentales y de la Policía Fiscal Aduanera, Polfa. Y se está trabajando en la ubicación de  alambiques, lo cual  no es fácil.  
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