"Recuperación de la caficultura se iniciará a partir del año 2012”

"Recuperación de la caficultura se iniciará a partir del año 2012”

Diciembre 05, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra

Luis Genaro Muñoz, gerente de la Federación de Cafeteros.

Luis Genaro Muñoz, gerente de la Federación de Cafeteros, dice que el objetivo es volver a producir 11 millones de sacos.

El invierno volvió a afectar por segundo año consecutivo la producción de la caficultura colombiana. Sin embargo, esa adversidad fue compensada con mayores ingresos para los cultivadores por cuenta de los mejores precios internacionales del grano.Aún así, habrá que trabajar duro en el 2012 para recuperar los niveles tradicionales de producción de 11 y 12 millones de sacos-año. Pero todo dependerá de que los cultivos renovados y resistentes comiencen a florecer y que el invierno sea más benigno.El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, prevé que las condiciones mejorarán el año entrante.A la caficultura colombiana no le fue bien en producción en el 2011, pero si en ingresos. A la luz de esos resultados, ¿qué viene para los cultivadores en el 2012?Se viene un proceso de reestructuración. Colombia ha transitado en estos meses —no diría este año sino desde el 2009— un período muy critico por la ola invernal. Lo que ha caído es un diluvio. Eso nos ha enseñado que debemos comportarnos de una manera más inteligente y aprovechar las ventajas de Colombia frente a otras latitudes para aprender a trabajar con agricultura, y con caficultura en este caso, de precisión.En el 2012 empezamos la recuperación de la caficultura ya que comienzan a producir un poco más en serio las 140.000 hectáreas que renovamos en el 2008 y el 2009. Aspiramos a que si se repite el clima de este año, conservemos al menos los niveles de producción (8,2 millones de sacos), y si hay condiciones más favorables, podamos iniciar en firme la recuperación.En otras palabras, ¿a los cafeteros les tocó hacer una reingeniería para no perder la competitividad?Eso ya se está haciendo. Actualmente de 900.000 hectáreas de siembras de café que tiene el país, contamos con 200.000 hectáreas en etapa improductiva. Ello significa que ya están sembradas en variedades resistentes y tecnificados, pero tienen menos de dos años. Cuando lleguen a su edad productiva, obviamente, se va a impulsar el nivel de producción. Esperamos recuperar la producción habitual de Colombia (que era de 11 millones de sacos-año), y seguir avanzando de la mano del crecimiento del mercado.¿Cree que los precios internacionales seguirán ayudando?Lo bueno es que los precios nos dan una mano en estos tiempos. Por eso el valor de la cosecha de los últimos doce meses, y a final del 2011, será superior a los $5,1 billones, para un incremento del 32% respecto al 2010. Con casi cero inventarios del grano, debido a la baja producción, no se han arriesgado las exportaciones...Colombia ha cumplido sus compromisos, y no tengo ningún reporte negativo por parte del Fondo Nacional del Café ni de los exportadores privados. Obviamente, los exportadores han tenido el cuidado de hacer ofertas y libros de venta balanceados. Eso le ha permitido al país conservar esa calificación como el proveedor del mejor café del mundo, además de serio y confiable. Por eso en los últimos 12 meses, las exportaciones de café colombiano ascendieron a ocho millones de sacos, un 10% más que en el similar periodo anterior. Su valor llegó a US$2.863 millones, para un crecimiento del 47%.¿No es paradójico que Colombia tenga que importar café para atender el consumo local y externo?Colombia siempre ha importado café. Lo ha hecho para el mercado y la industria nacional y para procesarlo, agregarle valor con mezclas especiales y exportarlo a través de la línea de cafés industrializados. En la medida en que ha bajado la producción y la demanda nacional y mundial ha crecido, las importaciones del grano están en aumento. A finales de septiembre teníamos cifras cercanas a los 750.000 sacos importados lo que indica que este año van a crecer esas compras frente al año pasado.La roya tiene un resurgimiento en cada invierno, y es uno de los enemigos de los cafeteros. ¿Cuál fue la afectación este año?Este año nos fue bien en el combate contra la roya. Arrancamos el 2011 con niveles de infestación del 44% promedio país, pero al cierre de noviembre estamos en un 12%, que sigue siendo un nivel riesgoso, pero la caficultura ya no está en cuidados intensivos, sino intermedios. Si seguimos aplicando correctivos de manera adecuada que controlen la roya y fertilizando mejor, vamos a salir de esa condición. Esperamos una caficultura vigorosa y joven de nuevo.¿Dentro de los cambios a la caficultura, qué tanto avance ha tenido la comercialización de cafés especiales en el último año?Eso va bastante bien. La estrategia ha funcionado. En el año 2000 Colombia a duras penas exportaba el 8% de su producción con valor agregado, fundamentalmente en cafés industrializados. Al cierre del 2011 tendremos alrededor del 35% de las exportaciones con valor agregado, y desde el punto de vista del Fondo Nacional del Café en igual período, pasamos de un 7% en el 2000 al 71% en el 2011. Es una política que descubre mercados, permite capturar mayor valor y desde luego lograr unos márgenes más remunerativos para el productor. ¿Cómo está la apuesta en cafés orgánicos para competirle a otros jugadores mundiales?En el 2004 teníamos apenas 1.700 caficultores que trabajaban en protocolos internacionales de producción. En este año contamos con 109.260 productores bajo esa condición. Eso significa el 20% de las familias productoras de cafés orgánicos. No hay otro país en el mundo que tenga ese tipo de conciencia en la búsqueda de la sostenibilidad económica y social, y medioambiental a través de un sector clave como el cafetero. ¿Qué tanta resistencia existe todavía entre los caficultores tradicionales para dejar atrás las viejas variedades no resistentes al invierno y las enfermedades como la roya?El invierno nos ha dejado duras lecciones. Por fortuna, los cafeteros colombianos han aprendido a adoptar nuevas tecnologías. La buena noticia ahí es que el 90% de las áreas renovadas y sembradas está en variedades resistentes como Castillo y Castillo Regional que son las que estamos recomendando. Colombia ha generado a lo largo de 50 años conocimientos en este campo. Ese indicador del 90% es significativo en el cambio cultural de los cafeteros del país.¿Qué tanto han sido afectados los pequeños caficultores, muchos de ellos endeudados por vivir de un monocultivo?La rentabilidad en términos generales es aceptable hoy, y lleva alguna buena ventaja frente a otras alternativas. Pese a las adversidades, el cafetero colombiano en las buenas y en las malas siempre ha permanecido al lado de su cultivo. Los buenos precios externos son aceptables para un buen período. Más allá de las contabilidades observamos un sector muy dinámico que en los últimos 24 meses tiene renovados sus cafetales en un 20% y 30.000 hectáreas adicionales de siembras. Bajo ese parámetro significa que esos productores quieren seguir creciendo de la mano del café.¿Es partidario de ajustar la contribución cafetera, hoy de seis centavos de dólar por libra exportada, para mantener fortalecidas las finanzas del Fondo Nacional del Café?Claro. La contribución se ha visto disminuida, y hoy es la tercera parte de lo que era hace algunos años debido al proceso de revaluación del peso. La fórmula actual de la contribución está ligada a la tasa de cambio y por eso en los últimos 18 meses ha perdido entre 18 y 20 puntos. Además de eso la contribución cafetera no depende del precio internacional del grano, sino del volumen de exportaciones. Ese tributo está desconectado de esos dos elementos claves. Durante el Congreso Cafetero se acordó una reunión con el Gobierno para revisar cuál debería ser una nueva fórmula justa y apropiada para modificar esa contribución. Aquí lo importante es que se debe fortalecer el Fondo Nacional del Café porque presta unos servicios que son garantía de desarrollo, investigación y mejoramiento de los cultivos.

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