¿Qué hacer para quitarle el 'guayabo' a la Licorera del Valle?

¿Qué hacer para quitarle el 'guayabo' a la Licorera del Valle?

Febrero 25, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Redacción de El País 
Industria de Licores del Valle

La Contraloría dice que la crisis de la ILV obedece a una indebida planeación, pues no se ajustó a las condiciones del mercado para la expansión de la marca en el Valle.

Archivo El País

Aunque es una empresa que tiene gran potencial para generar importantes rentas para el departamento, la Industria de Licores del Valle, ILV, vive hoy un ‘guayabo’ en sus finanzas debido a sus menores ventas en los últimos cinco años y un futuro incierto en materia de mercadeo.

La situación empeoró en el 2017 cuando la comercializadora Suprema, que firmó con la ILV un contrato desde el 9 de octubre de 2012 para distribuir sus productos, incumplió de lejos el plan de ventas.

De 8.830.777 botellas que estaban programadas para vender, dicho consorcio solo colocó 4.515.168 botellas de aguardiente en el mercado, es decir, un 49 % menos. Pero la situación es recurrente, ya que excepto las mejores ventas del 2012, dicho comercializador ha tenido en jaque a la ILV.

Y así lo corrobora el propio contralor Departamental, José Ignacio Arango Bernal, al señalar que “esos incumplimientos (de Suprema) no son nuevos”, al analizar lo que viene ocurriendo al interior de la Licorera.
De allí que ese ente de control hubiera detectado 27 hallazgos fiscales y problemas de facturación por $13.000 millones, entre otras anomalías, en 2017.

Pese a que meses atrás ya se había detectado un desplome en las ventas, el anterior gerente Mario Andrés Rivera, firmó otra adición al contrato el 30 de noviembre del 2017, señala por su parte la diputada Juanita Cataño.

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Aún con esa prórroga, los resultados siguieron siendo negativos, tanto que el 29 de diciembre del 2017 se inició la finalización anticipada del contrato No. 20120122 con Suprema.

Pero según la asambleísta, “inexplicablemente fue archivado y notificado (el incumplimiento) al contratista de enero del 2018, firmándose solo el 31 de enero la liquidación mutua del contrato”. El 13 de febrero se dio fin a ese compromiso contractual, y ese mismo día el gerente Mario Andrés Rivera renunció.

Cabe recordar, que el contrato entre Suprema y la ILV estuvo bajo un tribunal de arbitramento y se firmó una conciliación que consagraba cumplir un plan de ventas.

Esa crisis ha ocasionado un detrimento patrimonial a las finanzas de la industria y al departamento que suma hoy $67.000 millones, es decir, recursos que no ingresaron por ventas e impuestos para transferirlos a la salud y fomento del deporte.

“Es un matrimonio imposible”, sostiene la diputada Cataño, tras recalcar que “el futuro de la industria es incierto, ya que como están las cosas, las ventas no se recuperarían en los próximos seis meses”.

Mar de problemas

Hasta el momento no se ha definido cuándo y cómo se contratarían uno o varios comercializadores para reemplazar a Suprema. Se afirma que dicho consorcio acusa problemas de liquidez para responder por sus compromisos, entre ellos el pago de impuestos, entre otros, los cuales superan actualmente los $5000 millones.

A ello se añaden $18.000 millones que adeuda Suprema a Infivalle por préstamos para financiar su operación, y que representan el 14 % del patrimonio técnico de esa entidad.

Existe, asimismo, gran incomodidad, ya que —aunque Suprema perdió la exclusividad en la comercialización de los productos de la ILV— se le otorgaron 180 días de plazo hasta la liquidación definitiva del contrato. Y durante ese lapso (hasta julio), ese consorcio podrá comercializar un stock de 4 millones de botellas, según un acuerdo de transacción del 5 de febrero que autorizó el anterior gerente Rivera.


Lo peor, señala, el presidente del sindicato de la ILV, Víctor Manuel Escobar, es que la empresa se abstuvo de hacer efectiva la cláusula penal contra Suprema pese a su incumplimiento.

El País buscó al gerente encargado de la ILV, Guillermo Serrano, para que explicara lo que viene sucediendo, pero no respondió a las llamadas.

Sin embargo, como una forma de evitar que el detrimento patrimonial del departamento empeore, la empresa asumió la venta directa del aguardiente Blanco y el ron Marqués.

Entre enero y lo corrido de febrero, la ILV ha vendido de contado a los mayoristas —según reportes oficiales— 279.323 botellas por $5600 millones.

Pero esa estrategia ha sido cuestionada, ya que una resolución expedida por Serrano el 15 de febrero bajo el número 100.02.00786, se dispuso como requisito una cuota de ventas de contado a los mayoristas de 250.200 botellas, cuando inicialmente se habían proyectado 100.000 por cada uno.

El cambio de esas condiciones tiene molestos a varios de los mayoristas, ya que además, la ILV les está vendiendo aguardiente a $26.000 por botella sin incentivos, mientras Suprema lo obtiene a $20.458 y un descuento del 4%.

“Es una situación de desigualdad en las condiciones”, y eso nos preocupa porque no contribuye a mejorar las ventas porque es mantener un monopolio en favor de Suprema, aunque se le quitó el contrato”, recalca Escobar. Igual opina la diputada Juanita Cataño.

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¿Finanzas en riesgo?

Debido a la crisis en las ventas, la ILV, tras una auditoría de la Contraloría, entre enero y noviembre el 2017, registró un déficit de $8690 millones.

Asimismo, los ingresos operacionales de la ILV hasta noviembre del año pasado se redujeron en 28 % y pasaron de $51.261 millones en el 2016 a $36.785 millones en el 2017.

Así las cosas la situación financiera no es la mejor para el 2018, si no reaccionan las ventas.

Al respecto la diputada Amanda Ramírez Giraldo, indicó que “estamos esperando reanudar las sesiones de la Asamblea el 1 de marzo para iniciar un debate de control político a la ILV”.

Recordó que pese a que la crisis se asemeja a la ocurrida durante la gobernación de Juan Carlos Abadía, “la licorera logró superarla, porque es la empresa más importante que tenemos”. Tal posición la comparte el también diputado Antonio Ospina Carballo, quien anota que “la situación es delicada porque cualquier renta que se caiga es funesta para la educación y la salud del departamento”.

Un nuevo mercadeo

Finalizado el complicado contrato con Suprema, el desafío de la ILV es enganchar un nuevo comercializador o varios para que logren aumentar sus ventas.

Ese nuevo modelo permitiría que haya un plan de mercadeo más agresivo.

La diputada Amanda Ramírez dice que el Estatuto Tributario permite la posibilidad de licitar con varios oferentes.

Lo ideal, recalca, es que se logre la venta de 12 millones de botellas de los licores de la empresa cada año. De esta manera, la empresa será sostenible.

Frente a ello, el propio contralor José Ignacio Arango, hizo énfasis en que se deben aprovechar más eventos para vender el aguardiente y el ron. Y se quejó de que “es lamentable que en la Feria de Cali la ILV haya estado ausente de varios eventos, a pesar de que el presupuesto de mercadeo es de unos $12.000 millones”.

El sindicato de la ILV propone que se escojan cinco distribuidores para el norte, centro y sur del Valle, donde participen empresas de reconocida trayectoria. Y no depender de una sola firma.

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