Puntillazo al desempleo, un dilema mundial

Puntillazo al desempleo, un dilema mundial

Enero 29, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Puntillazo al desempleo, un dilema mundial

A diario son miles los estadounidenses que siguen acudiendo a los subsidios de desempleo para sobrevivir con sus familias en la actual crisis económica.

La actual crisis dejaría este año a 200 millones de personas sin trabajo. Las políticas públicas no han funcionado.

La actual crisis económica en Europa y los Estados Unidos, que estalló hacia el 2008, ha causado un efecto demoledor en el empleo mundial. Desde entonces han quedado por fuera del mercado laboral 29 millones de personas, la mitad de ellas en Estados Unidos. Todo apunta a que el número de desempleados ascenderá a 200 millones durante el 2012.Pese a tal panorama las soluciones no aparecen, ya que a pesar de los multimillonarios flujos de capital, éstos han sido insuficientes para generar empleo en países ricos y pobres.Lo peor es que si se produce una nueva recesión o la economía del planeta crece este año por debajo del 2%, esa cifra podría elevarse hasta los 205 millones, acentuando los niveles de pobreza, según vaticinios de la Organización Internacional del Trabajo, OIT. Mientras surgen las fórmulas para detener la pandemia del desempleo, esta golpea en especial a los jóvenes, ya que sólo en el 2011, 74,8 millones de ellos —entre hombres y mujeres— estaban sin la posibilidad de una oportunidad laboral. Y las esperanzas al parecer son pocas para que eso cambie.La falta de fuentes de trabajo en muchos países ha llevado a dramas increíbles. Por ejemplo, en Grecia, cuya tasa de desocupación es del 18%, muchas madres de familia están abandonando a sus hijos pequeños en conventos y templos ante la imposibilidad de sostenerlos, tras perder sus empleos. Pero si la tragedia griega es complicada, España enfrenta otra similar, o quizás peor. Por el contagio de la crisis del euro semanalmente decenas de inmigrantes están regresando desde España a sus países de origen forzados por la falta de dinero para pagar la renta y comer, al no contar con un empleo fijo.Por eso, el país ibérico dejó de ser la ‘fábrica’ de empleos del pasado. Ha sido tal el impacto que durante el 2011, el llamado ‘paro’ laboral alcanzó a un índice del 23%. En total, 5,4 millones de personas fueron arrastradas hacia el desempleo, algo nunca visto. Las protestas y movilizaciones no se han hecho esperar, pues en su afán de corregir déficits fiscales, los gobiernos han optado por los despidos masivos.Ante esta disyuntiva la propia OIT, recalca que el mundo enfrenta el “desafío urgente” de crear 600 millones de empleos productivos durante la próxima década a fin de generar un crecimiento sostenible y mantener la cohesión social. Algo que para los analistas, es realmente difícil. ¿Dónde está el empleo?Precisamente en un mundo donde 1.530 millones de personas tienen un empleo vulnerable —es decir, en riesgo de perderlo en cualquier momento, o mal remunerado— muchos se preguntan dónde están hoy las oportunidades laborales. Ese es el verdadero dilema.Según Carlos Martínez, Becerra, director del Observatorio Económico Internacional de la Universidad Nacional de Colombia, “los flujos de inversión privada en especial para la explotación minera, no han sido suficientes para crear empleo, por lo que se requiere más inversión pública, dejando atrás un modelo de austeridad equivocado”.Además, anota el analista, se requiere un nuevo modelo de desarrollo industrial en las grandes potencias y las naciones emergentes, para crear empleos. Esa podría ser una de las salidas”.En ello coincide, Carlos Enrique Ramírez, director de maestrías de la Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas de la Universidad Icesi, al señalar que “aunque muchos Estados han tenido excesos de gasto que llevaron a elevados déficit fiscales, esos mismos gobiernos deberán ahora ser más creativos y agresivos en sus políticas de empleo, pero de la mano de la empresa privada”. Sin embargo, para Julio Escobar, jefe de estudios económicos del Banco de la República en Cali, “los gobiernos deberían aprovechar la mano de obra que descartaron para brindar otras opciones de empleo sustituto a la gente como el embellecimiento y ornato de las grandes ciudades, mantenimiento de vías, servicios públicos, zonas verdes y parques”.Y de manera simultánea propiciar un fortalecimiento del sector de los servicios a gran escala (comercio, hotelería, seguros, turismo y telecomunicaciones, etc), donde están hoy las grandes oportunidades de negocios. Se trata, según Escobar, de áreas que podrían propiciar el consumo interno no sólo en Colombia, sino en otras latitudes.El impulso a la innovación tecnológica a fin de formar mano de obra calificada para elevar la competitividad e incursionar en la fabricación de nuevos productos y servicios con valor agregado, surge como otra alternativa, especialmente entre las economías menos desarrolladas.En concepto del director del Centro de Investigaciones Económicas y Financieras, Cienfi, Julio César Alonso, “una mayor flexibilidad en las normas laborales y la otorgación de mayores ventajas tributarias podrían brindar un espacio adicional a los empresarios para generar nuevas fuentes de empleo basadas en la innovación”.En Colombia , por ejemplo, podría estudiarse una reducción de los llamados impuestos parafiscales, o el que se cobra sobre el valor de las nóminas, cuyo alto costo —dicen los gremios— se ha convertido en una camisa de fuerza para demandar mano de obra adicional.El papel de las MipymesPara algunos especialistas, el impulso a las micro, pequeñas y medianas empresas, debería contemplarse como una de las recetas al galopante desempleo.Se señala, por ejemplo, que sólo en Europa si las 23 millones de Pymes crearan nuevos estímulos públicos para dar un puesto de trabajo, podrían contribuir en gran parte a resolver el problema. Igual estrategia podría aplicarse a las casi 50 millones de Mipymes en América Latina.Pero para ello se deben crear las mejores condiciones posibles para las Pymes: favorecer un mejor clima económico para ellas, reducir la burocracia y fomentar su acceso a financiación.Aún así, el economista Julio Escobar, recalca que por ahora es necesario un compás de espera por parte de las Mipymes no solo locales sino de otros países para competirles a las de China e India donde producen mucha manufactura, pero con bajos salarios. “Hay que esperar que esas economías entren en una fase de recalentamiento para que sea la oportunidad de competirles y allí si generar empleo”, enfatiza.Pero mientras ello sucede, en el planeta 216 millones de niños y niñas —según registros de la OIT— deberán seguir realizando a diario algún tipo de faena laboral en las calles para llevar dinero a sus casas y no morir de hambre.

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