Préstamos que exprimen a los caleños gota a gota

Febrero 05, 2017 - 05:57 p.m. Por:
Redacción de El País
Préstamos que exprimen a los caleños gota a gota

Usura, extorsión, muertes. Detrás de esos créditos bautizados con milimétrica inocencia se esconden hondas verdades. Los agiotistas ganan tanto como la banca colombiana. Tres miradas de un mismo drama.

La víctima“A este barrio (El Poblado I) llegamos hace 31 años con mi mamá y mi hermano Édgar. Yo tengo 50 años, ella 92, y vivimos de ese negocio que está en el andén, de vender arepas y tinto. Con eso levantamos esta casa y eso es todo lo que podemos hacer porque nosotros no tuvimos estudio, yo tengo las piernas enfermas por una flebitis y Édgar, que fue trapecista de circo, tampoco puede caminar desde que se cayó y quedó fregado. Con esas arepas es que pagamos los gota a gota. A veces, o mejor dicho, casi todos los días, trabajamos es para eso. Para nada más.Esa gente lo busca a uno y le ofrece la plata y con la necesidad pues uno les dice que sí. Nosotros tenemos cuatro obligaciones: dos de $200.000, por las que nos cobran $12.000 diarios; uno por $300.000 por el que pagamos $7.0000 y uno por $150.000 que tiene cuota de $4.500. La plata la prestan a 30, 45, 50 días y cuando una la reúne la devuelve con interés. Cuando se venza el plazo por los $150.000, por ejemplo, tenemos que devolver $220.000 y así... Ellos vienen todos los días en una moto, a veces de uno o de dos, cobran y luego nos dan un recibo donde anotan lo que uno ha cancelado y lo que falta. Cuando acabemos, nos devuelven la letra que firmamos. La letra es el respaldo de la deuda, al igual que el negocio y la casa. Aunque esta casa nos la van a quitar por otra deuda.Sí, a mi me da miedo que un día no tenga plata para pagarles porque si uno se atrasa uno sabe que ellos... como le digo... amenazan, se ponen bravos, se pueden llevar cosas: algo del negocio, un televisor; pero como nosotros no tenemos nada, pues yo no sé. Nosotros no hemos tenido problemas, ellos han sido muy decentes. Claro que una vez que vinieron a cobrar y no había, pues sí me cogieron del cuello; pero luego arreglamos. A veces yo les ofrezco arepitas, pero ellos necesitan es la plata. Como sea, nosotros tenemos que reventar $23.500 todos los días”.Poco se sabe de este goteo extorsivo que hace cerca de diez años empezó a funcionar como el más popular crédito informal callejero. Daniel Castellanos, vicepresidente económico de Asobancaria en Colombia, explica que sus orígenes tienen que ver, probablemente, con el ‘hueco’ que dejan los bancos en los estratos económicos más bajos.Y agrega que la mejor motivación para alguien que acude a un gota a gota es la poca cantidad de trámites que necesitan para acceder al dinero. Es decir, si un banco solicita cartas laborales, certificados de tradición, codeudores, el gota a gota no. Además, el tiempo de aprobación del crédito es apenas de horas.Castellanos dice que eso es posible porque ningún gota a gota se sujeta a las regulaciones de la Superintendencia Financiera. Y por ello, en los bolsillos de los agiotistas se han acumulado ganancias insospechadas: 2,4 billones de pesos. Una fortuna equivalente a las ganancias de toda la banca colombiana en cuatro meses.Según un estudio realizado por la Usaid (Agencia para el Desarrollo de EE.UU.) y el Programa Midas (Más Inversión para el Desarrollo Alternativo y Sostenible), 2,5 millones de hogares en Colombia han recurrido a esta modalidad crediticia en la última década. La mayor parte corresponden a estratos 1,2 y 3. En ese mismo periodo, se calcula, 400.000 pequeñas empresas también han accedido a ese tipo de préstamos, con intereses de usura que en la mayoría de casos superan en un 20 ó 30% las tasas de la banca.En un debate en el Concejo de Cali hace dos años, se estimó que al menos 20.000 caleños usan este método.El método“Yo tuve negocio en Sanandresito mucho tiempo, usted sabe. Y lo cerré en parte por esa gente. Claro, a mí no me pasó lo que a otros, que se colgaron con la deuda y vieron cómo esta gente les cayó a los locales y se les llevó la mercancía, el inventario completo. Eso ha pasado y sigue pasando porque con ellos no se mete nadie. Es que estamos hablando de gente dura, muy dura, que mueve mucha plata. Le estoy hablando de gente que empieza un gota a gota con un plante de 50, 60 millones de pesos y que por ende tiene manes (cobradores) para defender esa plata. En el centro a esos negocios les dicen las empresas.En La Fortuna hay un par de negocios, también en El Diamante y en el Gran Centro Comercial. Y hasta donde yo sé, entre los que más billete mueven están unos señores a los que les dicen Los Mellizos. Yo no sé dónde está la oficina de ellos, pero un día sí estuve en una de otros tipos; era un negocio que tenía como fachada el cambio de dólares, un localcito de tres metros por dos, con los vidrios polarizados, aire acondicionado, cámara de seguridad y una caja fuerte. Adentro, ese día, había un escolta con una guacharaca. Lo de las letras de cambio es sencillo. Ellos siempre le hacen firmar a uno el papel con el valor y la fecha en blanco. Esa es su forma de blindarse contra las demandas. Cuando uno va reclamar ante la ley, ellos llenan el papel con un valor mayor y una fecha mucho más antigua, de modo que quede la impresión que uno les está debiendo hace mucho. Y como la letra tiene la firma, la huella y uno les entrega fotocopia de cédula, ni modo.Aunque hay muchos negocios regados, aunque hay gente que está sacando los ahorros, hasta las cesantías para ponerlas a trabajar como gota a gota, hay dos cosas ciertas: en la ciudad son tres grandes cabezas las que mueven la mayor parte del negocio y hay otra gente, en Tuluá, que dicen está apadrinada por unos Rastrojos”.Pese al abuso y el engaño al que son sometidos los clientes del gota a gota, los préstamos irregulares no están tipificados como delito. En la Fiscalía de Cali no hay una sola denuncia por este concepto. Aunque se conocen decenas, cientos de casos de personas que por deberle a agiotistas han resultado perjudicadas, la Policía dice que pocas víctimas acuden a las autoridades para pedir su intervención. Detrás de ese silencio hay una razón explicada por un agente del CTI: muchos cobradores tienen relación directa con oficinas de cobro, lo que implica que algunos de ellos sean expertos asesinos. “La gente no denuncia por físico miedo”. La dinámica del gota a gota, se sabe, contempla como métodos básicos de funcionamiento la extorsión y las lesiones personales. Aunque no hay un cálculo que permita establecer la relación directa entre una y otra cosa, las cifras de extorsiones cometidas en la región ha aumentado estrepitosamente en los últimos años. Según datos de Fondelibertad, con 116 denuncias, el Valle es el segundo departamento con más casos reportados en el país luego de Antioquia.El investigador dice que las sospechas de que las extorsiones están ligadas a los préstamos informales, tienen que ver con el aumento de agiotistas. Cifras extraoficiales hablan de al menos 300 personas desperdigadas en todo Cali dedicándose a esta forma irregular de crédito. En registros mercantiles figuran 25 oficinas que prestan dinero bajo la modalidad de cooperativas de ayuda a pensionados que, en varios casos, sólo son fachadas.El victimario“A uno le dan rutas. En el centro, por ejemplo, hay una que va por toda la 15. Eso lo asignan por la antigüedad del cobrador, ¿si me entiende? De cobradores hay varios clases; yo era de los que utilizan al comienzo de la deuda, cuando todavía no hay que apretar (intimidar, golpear) a nadie. Uno sólo va, pide la plata y entrega un recibo. Cuando la gente empieza a pedir plazos o a hacerse la boba, entonces uno avisa y ellos (la oficina) lo cambian a uno. A mí me pagaban $200.000 por semana.Los otros son los manes con más calle (antigüedad), los que andan enfierrados (armados) y se encargan de cobrar las deudas más difíciles, de hacer desalojos, de vaciar (llevarse la mercancía) algún local. Para eso, claro, hay apoyo. Las oficinas tienen otra gente que los acompaña a hacer esa vuelta en taxis o en camionetas. Esos manes se ganan $600.000 por semana. Yo hasta allá si no me quise meter, o sea, no quise ascender, ¿si me entiende?, porque es que ahí sí es mucho riesgo. A veces uno se encuentra también con gente dura que ha pedido un gota a gota por una urgencia y un día se mama del cobro y arreglan a las malas. Hace dos meses a un pelado que trabajaba conmigo lo mataron por Aguablanca”.Desde el 2008 el Gobierno ha tratado de poner freno a los créditos extrabancarios. Esto, porque la economía informal produjo ya un colapso con el sonado caso de las pirámides que prometían altas tasas de interés a quienes invirtieran en ellas. Sin embargo, no ha sido fácil, porque además de personas naturales, también los comerciantes están acudiendo a ellos en una gran dimensión.Se estima que en toda Colombia un total de tres millones de dueños de pequeños negocios están en manos de los agiotistas y sus métodos para exprimir el dinero. En Cali, se sabe de cobros hechos con granadas en mano. Y también de muertos: en el último año, aunque de manera extraoficial, se presume que dos personas fueron asesinadas por no haber pagado a tiempo. Tampoco ha sido fácil, porque detrás del negocio hay un entramado mayor. Una fuente del CTI cuenta de oficinas de cobro conectadas al narcotráfico que han logrado armar redes de lavado de dinero al servicio de la mafia. Esas manos, apropiándose de negocios legales son las que les prestan a los pequeños comerciantes, al tiempo que aprietan el torniquete sin temor a terminar desangrándolos gota a gota.“Ambulantes deben pasar a la formalidad”Julio Escobar, director de Estudios Económicos del Banco de la República, responde un par de preguntas sobre el tema.¿Cómo explicar el fenómeno y cuáles son sus implicaciones en la economía?En Colombia la abundancia del dinero se debe más a una política de menores tasas que abaratan su costo y han permitido a las familias percibir mejoras en su calidad de vida. En el mercado formal su costo es relativamente bajo debido a la reglamentación existente para evitar arbitrariedades a las dos partes (banco y cliente). En el informal, su costo es muy alto, con tasas de interés similares a las que se cobraba en la Roma de Julio César, que superan con creces los topes legales, pero es la única alternativa para quienes están desbancarizados. Esto contribuye a la pauperización de la economía, así como la reducción en los ingresos de las municipalidades.¿Cómo contrarrestar la problemática?Sería conveniente encontrar candidatos con deseos de administrar las ciudades que tengan propuestas congruentes donde incluyan acciones para mejorar el acceso a los vendedores ambulantes al mercado formal (los costos se compensan con las menores tasas de interés) y así recuperar el espacio público, fortalecer los ingresos fiscales y mejorar el bienestar de los contribuyentes en forma más racional a lo vivido actualmente.

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