¿Por qué Cali sigue siendo 'La Sucursal' de la informalidad?

Abril 17, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.
¿Por qué Cali sigue siendo 'La Sucursal' de la informalidad?

Esta escena de un joven trabajador informal o en el ‘rebusque’ es típica a diario en muchos sitios del centro de Cali

El empleo formal gana terreno en Cali, pero cada vez más personas ingresan al ‘rebusque’. Empresarios abogan por más incentivos para generar trabajo.

Alexander Quintana, un caleño, padre de dos hijos, laboró durante diez años para una reconocida empresa,  y fue despedido hace doce meses por un recorte de nómina.

Hoy a sus 52 años de edad no ha tenido una nueva oportunidad  de trabajo. Envía hasta cinco hojas de vida por semana a  diferentes compañías, pero nunca lo han llamado.

Como una forma de sobrevivir con su familia, optó por la venta de lociones y ropa,  ocupación que afirma “no ha sido fácil porque a veces la gente no paga, o simplemente no compra. Y lo peor es que  toca voltear  mucho”. 

Algunos días colabora como mensajero o cajero por unos pocos pesos en la ferretería de un pariente suyo.

En otras palabras, Pedro tuvo que ingresar forzosamente   al mundo del llamado ‘rebusque’ que no es otra cosa que la informalidad laboral. En esa condición están sumergidos  a la fecha   599.000 caleños, que representan el 49% de toda la población ocupada, que es de 1,22 millones de personas  en la ciudad (ver gráfico).

Se trata de ciudadanos que en su mayoría figuran como ‘empleados’ en las estadísticas del Dane, pero la mayoría de ellos no tiene seguridad social, no cuenta con contratos de trabajo y sus ingresos son  bajos, por eso se les llama informales.   

Otro ejemplo es  el de Isabel Mejía, una exempleada bancaria, quien   también se dedica a las ventas por cuenta propia, pasando por cosméticos, calzado   y hasta  lasañas los fines de semana. “Tengo que ayudarle a mi esposo, pues la plata  no alcanza”, señala esta administradora de empresas de 38 años y madre de una niña. 

El fenómeno de la informalidad laboral  no ha cedido en la ciudad, ya que esa cifra creció en 31.000 personas a febrero último.

Tal comportamiento se dio a  pesar de que el empleo formal sigue ganando terreno, pues la tasa de desocupación local  es hoy del 11,7% tras venir del 15% hace dos años.

El presidente de la Cámara de Comercio de Cali, Esteban Piedrahita, explica que “en la ciudad en los últimos años ha crecido mucho el empleo formal y también lo ha hecho el informal. Eso normalmente sucede cuando hay recuperación económica. En los últimos tres años el formal ha crecido  más. Sin embargo, aunque ha disminuido, sigue siendo alta la informalidad”.

Por más incentivos

El auge de la informalidad  se da también  en las  micro y pequeñas empresas no formales, que aunque generan empleo, a muchos de sus trabajadores no les  pagan el salario mínimo ni los tienen afiliados a salud ni pensiones.

Ello obedece a que formalizarse les sale oneroso por la alta carga tributaria y trámites para  ofrecer oportunidades  a  caleños como a Pedro o Isabel para que no continúen en el ‘rebusque’. 

¿Pero cómo puede enfrentarse esta coyuntura? Al respecto, Piedrahita expone que    el freno a la informalidad “depende mucho de los incentivos que dé el Gobierno  a la formalidad, que para las pequeñas empresas a veces resulta muy costosa”.

Por ello, anota el dirigente,  “debería pensarse en un régimen más agresivo a nivel nacional y local, para hacer más progresiva la formalización y más graduales sus costos. También hay trámites y cobros que se debieran eliminar”.

En eso coincide, Gabriel Velasco, gerente de la Asociación Nacional de Empresarios, Andi, seccional Valle, al señalar que “la formalización de empresas, sobre todo de  las pequeñas  no se da en gran medida por el sin número de trámites que deben cumplir. 

Adicionalmente, a este tipo de empresas se les exige los mismos trámites administrativos y obligaciones legales, tributarias y contables que a las medianas y grandes compañías”, anota.

La situación preocupa, dado que en Medellín la informalidad es del 40%, es decir, que está nueve puntos porcentuales por debajo de la que registra  la capital del Valle.

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Inmigración, otra causa

A febrero del 2016, en la ciudad había 624.000 trabajadores con un empleo formal, es decir, 19.000 más que en igual mes del 2015, aunque la informalidad le pisa los talones. 

Al respecto, Jhon James Mora, investigador de la Universidad Icesi y director del Observatorio Laboral del Valle, observa que “si bien es cierto que la ciudad genera empleos, estos no son solo para los caleños. Cali es una ciudad región y, ello implica, que ocupa personas de  Jamundí, Candelaria y Buenaventura, entre otros municipios”.

Eso significa que las migraciones han  contribuido en gran medida al aumento no solo del empleo sino  del ‘rebusque’ en la ciudad.

Por ello Mora resalta que  “la informalidad sea alta, pero este es un fenómeno similar en Colombia y persistente en los últimos 20 años”.

En tanto, Velasco insiste en que “uno de los inconvenientes para la formalización se debe a que las empresas pequeñas dependen del todo del dueño, el cual realiza casi todas las funciones, lo cual le dificulta su desarrollo y crecimiento para la formalización”.

Cali es una ciudad de oportunidades laborales, pero aún hay  mucho por recorrer para que la gente además de estar ocupada, tenga un trabajo digno.

Por más calidad  en el  empleoEl empleo por  cuenta propia ocupa hoy a 462.000 caleños, la mayoría en el sector de servicios donde figuran principalmente restaurantes, cafeterías y hoteles. Frente a tal  cifra, Alfonso Santacruz, ex director del Servicio de Empleo Público en Cali, señala que “aquí lo más impacta es la calidad del empleo, pues el Dane mide    hasta los que venden minutos por celular, o  hamburguesas en las calles, lo cual impulsa la informalidad”.Al respecto   Santacruz es partidario de más incentivos a las empresas, sobre todo para enganchar a la población juvenil con educación media.
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