Opinión: El monstruo ha muerto

Noviembre 29, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Ramiro Guerrero | Director de Proesa
Opinión: El monstruo ha muerto

Ramiro Guerrero, director de Proesa (Centro de Estudios en Protección Social y Economía de la Salud).

Saludcoop era un grupo construido sobre un entramado jurídico muy enredado.

El gobierno ha resuelto finalmente decretar la liquidación de Saludcoop, la EPS que durante muchos años había sido líder en materia de escándalos. Hace cuatro años, ante indicios recurrentes de malos manejos, la Superintendencia de Salud la intervino para administrarla, pero esta movida se le volvió una papa caliente. La EPS era demasiado grande para dejarla marchitar. Cualquier interrupción  paralizaría el sistema de salud.

 El Gobierno tenía entonces dos opciones. Devolvérsela a sus antiguos dueños, lo cual no habría tenido presentación, o liquidarla. Pero la cuantía de las deudas de la EPS era  tal que la liquidación resultaba demasiado cara para el erario público, para no hablar de los acreedores.

El grupo Saludcoop era un conglomerado construido sobre un entramado jurídico endiabladamente enredado. La cabeza del grupo era una cooperativa con relativamente pocos asociados y un gobierno autocrático. De ahí para abajo había una maraña de cientos de entidades y sociedades, muchas de ellas sin dueño en el papel, pero controladas por el grupo. La red de prestadores, por ejemplo, se constituyó como una corporación sin ánimo de lucro con aportes de un valor apenas simbólico, y llegó a tener 3600 camas, 120 sedes y 17.000 colaboradores. Solo disecar y entender  el monstruo que intervino resultó ser una tarea de 4 años para el gobierno. 

Entre las muchas cosas que había comprado Saludcoop en sus días de auge estuvo Cafesalud S.A., una EPS que pertenecía antes al gremio cafetero. Lo que hizo el Gobierno fue prestarle a Cafesalud $200.000 millones para que pague parte de sus deudas con prestadores, y trasladar todos los afiliados de Saludcoop a Cafesalud. La esperanza del Gobierno es que esta entidad prospere y se pueda vender más adelante. Pero en la actual coyuntura del sistema de salud es poco probable que aparezca un valiente interesado. El préstamo que el Gobierno le hizo a Cafésalud tiene como garantía las acciones de ésta. En un escenario menos optimista no paga la deuda y termina nacionalizada o también liquidada. 

La medida por lo menos despeja el camino para liquidar el resto del grupo cooperativo, que registra deudas por $1,6 billones, las cuales deberían poder cubrirse al menos en parte con la venta de cientos de inmuebles y filiales que tenía Saludcoop. Seguramente no alcance. El Gobierno logró salvaguardar la continuidad del servicio y poner la operación de la EPS bajo un cascarón más sano. En lo que tiene que ver con el resto de negocios y entidades que llegó a acumular el grupo Saludcoop podría decirse que el monstruo ha muerto, pero el entierro durará muchos años más. 

*Ramiro Guerrero, Director de Proesa (Centro de Estudios en Protección Social y Economía de la Salud)

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