“Ojalá no haya otra cascada de exigencias en el TLC con EE.UU.”

“Ojalá no haya otra cascada de exigencias en el TLC con EE.UU.”

Abril 18, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co I Alfredo García Sierra
“Ojalá no haya otra cascada de exigencias en el TLC con EE.UU.”

El ex ministro de Comercio Jorge Humberto Botero le correspondió impulsar el Tratado de Libre Comercio, TLC, y enfrentarse a los duros negociadores de los Estados Unidos, durante el gobierno de Álvaro Uribe.

El ex ministro de Comercio Jorge Humberto Botero, quien negoció el acuerdo, confía en que será aprobado este año por el Congreso de ese país.

El ex ministro de Comercio Jorge Humberto Botero le correspondió impulsar el Tratado de Libre Comercio, TLC, y enfrentarse a los duros negociadores de los Estados Unidos, durante el gobierno de Álvaro Uribe. Siempre creyó que luego de su firma en el 2006, el acuerdo entraría en vigencia en corto tiempo. Pero desde entonces quedó en el limbo. El presidente Obama prometió darle un empujón —luego de 5 años— a tiempo que su colega Juan Manuel Santos ya dijo que se cumplieron los 15 compromisos que pactó para lograr su impulso en el Congreso de ese país. ¿El camino se despejó realmente para el TLC luego de la reunión Santos-Obama?Mi impresión es que el camino se ha despejado. El Gobierno ha admitido unos compromisos y los asumió porque los puede cumplir. De otra manera, sería irresponsable que lo hiciera. El presidente Obama se ha comprometido a llevarlo al Congreso si Colombia satisface esas exigencias, que a mí me parecen bien intencionadas, pero insólitas y extrañas en el contexto de un Tratado de Libre Comercio. Si los dos presidentes lo hicieron es porque creen que ahora el camino está despejado. Me declaro optimista sobre el futuro de un tratado comercial que le conviene al país. Para eso trabajé tantos años y con tanto empeño acompañando un proceso que comenzó el presidente Uribe. El panorama está cambiando de manera positiva.¿Y del ambiente en el Congreso estadounidense, qué?Están confluyendo fuerzas republicanas y demócratas en torno a este proceso. Los republicanos y empresarios norteamericanos han presionado para que el tratado salga adelante. Por su parte, los demócratas, que no son en principio partidarios de estos mecanismos de apertura comercial, están resistiendo, pero al mismo tiempo aceptando que si estas medidas tienen que ver con el cumplimiento de la legislación laboral colombiana, ellos quedarían satisfechos.De manera, insisto, en que el panorama se está despejando. Ningún presidente de EE.UU. hace compromisos públicos para llevar determinada iniciativa al Congreso, si no cuenta con los votos suficientes. No se expone a una derrota legislativa en una votación. Normalmente lo que los presidentes americanos hacen es negociar con antelación a la presentación de los proyectos, no en el Congreso mismo, una vez las iniciativas se han presentado.En eso los Estados Unidos y Colombia tienen unas reglas de funcionamiento político muy distintas. En Estados Unidos se negocia antes, en Colombia se negocia una vez los proyectos han sido presentados.¿Pero cree que habría aprobación este año, o no?En principio pensaría que sí. Quedarnos para el 2012 disminuiría las posibilidades por las circunstancias de que será un año electoral presidencial en los Estados Unidos. Pero de aquí a fin de año habría tiempo suficiente para sacar adelante la iniciativa, quizás después del receso del verano. Estoy apostando a finales de agosto o mediados de septiembre de este año.¿Cuál ha sido el éxito del presidente Santos?El presidente Santos ha logrado crear buenos vínculos con el gobierno del presidente Obama. Está manejando un estilo de relaciones diplomáticas prudente y de bajo perfil, que está resultando eficaz. Creo que el trabajo que ha venido desplegando el Ministerio de Comercio, la embajada en Washington y la oficina de representación de Colombia en Estados Unidos, está en la dirección correcta. Y puede que tengamos éxito en este proyecto en el corto plazo.¿Pensó alguna vez en que sus esfuerzos quedaron en ceros después de la firma del TLC en el 2006?En realidad cuando la negociación terminó y firmamos el Tratado en noviembre del 2006, creí que sería cuestión de un trámite sencillo el paso del acuerdo por el Congreso de Estados Unidos. Me preocupaba más la aprobación del TLC en el Congreso colombiano y la posterior ratificación por parte de la Corte Constitucional. Mis expectativas no se cumplieron, o dicho de otra manera: resultaron totalmente al revés. El proceso en Colombia y en la Corte resultó ágil y fluido, contrario a lo que sucedió en Estados Unidos, donde se volvió por razones políticas un asunto de muy difícil solución. Parecería, por eso, que ya estamos viendo la luz al final del túnel en este momento.¿El TLC se volvió un arma política?Así es. ¿Qué viene una vez se apruebe el TLC, pues el proceso de implementación no será nada fácil para Colombia?Ese es un gran factor de incertidumbre. De hecho, en este momento más me preocupa la implementación, que es una decisión formal del Gobierno de Estados Unidos de ponerlo en vigencia, que la aprobación misma del Congreso de ese país. Temo que podamos recibir una cascada de nuevas exigencias al momento de la implementación del Tratado. Pero ojalá no sea así.¿Qué otro tipo de exigencias, por ejemplo?El punto más sensible es el tema laboral y sindical. Pero debería quedar resuelto en este proceso previo a la presentación del Tratado al Congreso estadounidense. No deja de causarme incertidumbre lo que pueda ocurrir en el proceso de implementación. Espero, y no tengo más elementos de juicio, y por eso confío en que no tengamos otra sorpresa desagradable, como le digo, de una nueva cascada de exigencias.¿Por qué se dice Colombia no está preparada para el TLC en materia de infraestructura?Considero que en eso se hace camino al andar. Por ejemplo, a la objeción que he escuchado muchas veces, según la cual la infraestructura carretera no nos da la suficiente competitividad para embarcarnos en estos procesos de internacionalización, la respuesta obvia es: se hace camino al andar.No tendría ningún sentido que se congelaran los procesos de integración de la economía colombiana con la economía mundial, hasta cuando tengamos una infraestructura como la de los países desarrollados. Esa infraestructura tiene que irse construyendo simultáneamente con el proceso de internacionalización. Entre otras cosas, porque la nueva dinámica generada por la profundización de las relaciones con Estados Unidos, nos irá indicando qué tipo de vías, con qué trayectos y cuáles especificaciones, hay que construir.¿Cuáles son sus beneficios reales?Si la economía crece más, como cabría esperarlo, el empleo debería hacerlo igualmente. El nivel de empleo tiene una correlación directa con el ritmo de crecimiento económico. Así se recomponga el empleo global, porque obviamente en los procesos de internacionalización se producen transformaciones, eso implica que unos sectores avancen y otros retrocedan. Cuando me dicen que se perderán empleos, yo digo que sí. Pero señalo que también se crearán. Lo que importa aquí es el resultado neto y la política social que acompañe la transición para evitar transtornos. Desde la óptica de los consumidores hay beneficios también. En la medida en que nosotros abrimos la competencia internacional, eso tiende a mejorar la calidad de la oferta y la calidad de los bienes y servicios disponibles.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad