"No me voy a hacer política": Juan Camilo Restrepo

"No me voy a hacer política": Juan Camilo Restrepo

Mayo 14, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Colprensa / Elpais.com.co

El ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo.

La confirmación de la renuncia del Ministro de Agricultura, se da luego de los paros de cafeteros, paperos y productores de cebolla, que se quejan por las pérdidas que tienen en sus cosechas.

Si bien no tiene definida la fecha en que dejará de liderar la cartera de Agricultura, Juan Camilo Restrepo Salazar, sí tiene claras tres cosas: no se dedicará a la política, se tomará unas buenas vacaciones y seguirá de cerca el desarrollo de los diálogos de paz con las Farc. El ministro saliente resultó ileso en la crisis de gabinete de agosto de 2012, cuando el presidente Juan Manuel Santos pidió la renuncia protocolaria a los 16 de su equipo, y también se mantuvo en el cargo luego de las protestas de marzo pasado de algunos sectores agrícolas que llegaron a pedir su renuncia. A este punto, luego de 33 meses al frente de la locomotora agrícola, decidió bajarse, pues considera que ya dejó listas algunas tareas y otras muy avanzadas de lo que le encomendó Santos desde el 7 de agosto de 2010. Luego de denunciar “el carrusel de la tierra que le robó al Estado un millón de hectáreas con dos mil resoluciones espurias en tiempos del antiguo Incoder”, Restrepo habló desde Bucaramanga acerca de su retiro. ¿Qué razones alimentaron su renuncia? ¿Cansancio? ¿Desgaste? Ninguna consideración distinta a que las principales tareas que me encomendó el Presidente ya se están cerrando, concluyendo o consolidando. Le presenté renuncia hace mes y medio, me respondió que lo acompañara hasta que se concluyera la negociación en la mesa de La Habana, en lo que tiene que ver con el capítulo de tierras, acceso a ellas y desarrollo rural. Como ya está próximo a concluirse ese punto, también está próxima a concluirse mi permanencia en el Ministerio. Cuáles son los otros “trabajitos” que el presidente le encomendó terminar? Trabajito siempre hay, pero ya se van redondeando muchos de ellos. Por ejemplo, la política de restitución de tierras es un hecho y no tiene reversa. Consideré que ya era el momento adecuado para terminar este ciclo en la vida. ¿Hasta cuándo va a estar al frente de la cartera? No lo sé exactamente, ya el tiempo preciso lo determina el Presidente, pero será pronto. ¿Esta decisión tiene que ver con los paros recientes? No, absolutamente. Los paros fueron unas de las muchas situaciones en que el Gobierno tuvo que afrontar circunstancias complejas. Pero, por ejemplo, recuerde que el paro cafetero se manejó como equipo de Gobierno. Los paros antes creo que activaron unos temas muy delicados de conflictividad social y agraria que de haberlos dejado progresar habría tenido unas repercusiones notables de orden público en el país. Entonces, ¿mediaron en su renuncia las duras críticas y debates en el Congreso? El pan nuestro de cada día de los ministros es asistir al Congreso, sea en la defensa de los proyectos de ley o despejando dudas de los parlamentarios. Me sentí siempre cómodo en el Congreso que ya conozco bien, de manera que eso no tuvo nada que ver con mi decisión. ¿Hay aspiraciones políticas posteriores a su salida del Gobierno? Definitivamente, no. No salgo a hacer política, no tengo aspiraciones políticas mediatas en el calendario electoral que se aproxima. Inclusive el Directorio Nacional Conservador me propuso hace algunos meses que me saliera del Ministerio a encabezar la lista del Partido Conservador al Senado, pero les dije que no porque estábamos redondeando políticas agrarias que me encomendó el Presidente. En caso dado, y como ha corrido el rumor: ¿se le mediría a dirigir la Federación Nacional de Cafeteros? No, ¡por Dios! Eso no lo he contemplado, bastantes dolores de cabeza he tenido como para meterme ahora en otro más grande. Con su amplia carrera pública, ¿intentará llegar a la Presidencia de la República? No, tengo y he tenido muchos dolores de cabeza como para sumarle uno nuevo. Después de tres ministerios, es mejor ser jefe de Minas y Energía, de Hacienda o de Agricultura? Con esto, yo ya completo mi ciclo de responsabilidades ministeriales. Son carteras muy diferentes y cada una tiene sus complejidades y retos. Esta última tiene el gran desafío del trato diario con gentes de a pie, con los campesinos colombianos y eso me satisfizo mucho. ¿Cuál es el perfil que debe tener quien lo suceda? Creo que tiene que ser alguien que conjugue mucha dedicación e interés en temas de la política agropecuaria, pero también debe ser comprometido y trabajar con entusiasmo en las nuevas responsabilidades que ha recibido el Ministerio de Agricultura en este Gobierno, sobre todo las políticas de desarrollo social, de restitución de tierras y de reforma agraria. En los tiempos venideros tomarán cada vez más importancia los temas de desarrollo rural, tanto ahora como en el posconflicto. ¿Qué tareas pendientes le dejará a su sucesor sobre el escritorio? Esto es de permanente trabajo y de continuidad. Hay que pasar a defender y tramitar en el Congreso el proyecto de ley de Tierras y Desarrollo Rural, después de concluirse las consultas previas con las comunidades étnicas. Hay que seguir actuando contra todos los enemigos agazapados, unos, y desembozados, otros, para sacar adelante la gran política de restitución de tierras. ¿En qué condiciones deja la locomotora del agro? Me voy contento de haber sacado locomotora de la agricultura de un taller donde estaba estacionada y en reparaciones para que vuelva a moverse, aunque no todavía a la velocidad de crucero de una locomotora minero-energética, pero ya está rodando por la carrilera. Con su salida, ¿le quedan faltando más rieles a la locomotora agrícola? A la locomotora más que rieles le falta es tomar velocidad, pero ya se está moviendo por los terrenos del crecimiento. Aspiro a que este año si no hay contratiempo metereológico y se recupera la producción de café, que pesa mucho en las cifras del Producto Interno Bruto (PIB) agropecuario, vamos a estar cerrando 2013 con un crecimiento entre 3 y 3,5 por ciento, consolidando tres años consecutivos de esa tendencia positiva. En lo personal, ¿cuáles considera su mayor logro al frente de esta cartera? A pesar de las inmensas dificultades como la ola invernal, la revaluación, el contrabando, la caída de precios internacionales, a pesar de todo eso, me queda la satisfacción de que la agricultura colombiana en la primera mitad de la administración Santos creció mejor (a 2,4 por ciento, 2011 y 2,6 en 2012) que en la segunda mitad del gobierno anterior (2009, -0,7 por ciento, y 0,2 en 2010). Y me complace mucho haber liderado una política como la de restitución de tierras, que es inédita en Colombia y pasará a la historia sin precedentes. Pero sus críticos le reclaman que el proceso de restitución de tierras es su mayor deuda con una baja ejecución, ¿qué les responde? Quienes dicen eso no han estudiado las estadísticas a disposición de ellos. No solo se cuenta con una ley, también está el soporte institucional en la Unidad de Restitución de Tierras y la jurisdicción agraria. Ya tenemos 1.600 demandas ante jueces agrarios en pos de víctimas reclamantes. La mazorca de fallos judiciales ya se empieza a desgranar. Igualmente, queda el activo de formalización agraria de dos millones de hectáreas con título de propiedad solo en este Gobierno, es decir, campesinos que carecían de escrituras de sus tierras se les han dado. Eso es un avance para normalizar las relaciones económicas y comerciales de los campesinos que antes estaban al margen de la movilidad social que da el acceso a crédito y subsidios. ¿Cómo será el trabajo “discreto” que dice continuará haciendo por la paz? Le he dicho al Presidente que estoy a disposición frente a construir las condiciones necesarias para el posconflicto y el escalamiento de las políticas de desarrollo rural, claves para aclimatar la paz. ¿Cómo será el trabajo discreto que continuará haciendo por la paz? Le he dicho al Presidente que estoy a disposición frente a construir las condiciones necesarias para el posconflicto y el escalamiento de las políticas de desarrollo rural. Ambos temas son claves de la paz para que las gentes del campo colombiano tengan unas condiciones de vida más cercanas a las que se disfrutan en las ciudades, eso le quita tensión a las relaciones rurales necesarias para aclimatar la paz. ¿A qué espera dedicarse después de este duro trabajo en el Ministerio? Ya veremos, seguramente volveré a menesteres de la academia, la escritura, entre otros. Por el momento me voy a tomar unos días de descanso.

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