"Mi obsesión es que la industria se recupere": Minhacienda

Septiembre 22, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Henry Delgado y Alfredo García | Reporteros de El País

Mauricio Cárdenas Santamaria, ministro de Hacienda.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, sostiene que la economía seguirá creciendo a pesar de voces que dicen que el país viene en retroceso. Insistirá en la venta de Isagén porque, según él, no es indispensable para la Nación.

El crecimiento económico del 4,2 % en el segundo trimestre del 2013 sorprendió a más de un analista, sobre todo porque fue jalonado por el agro y particularmente el café, a pesar de la crisis y los paros en ese sector.Para el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, ese resultado es una demostración de que Colombia no está retrocediendo, tras recalcar que “esa una idea que ha tratado de vender la oposición, y una tesis con la que se está haciendo política”. Sin embargo, reconoce que el crecimiento apenas del 1,2 % en la industria manufacturera es aún débil, por lo que la recuperación de ese sector es su mayor obsesión al frente de esa cartera.Muy pocos esperaban que el PIB creciera 4,2 % en el segundo trimestre. ¿No fue algo sorpresivo, tras venir de un débil primer trimestre?Sin duda. Pero es una muy buena noticia para la economía porque los analistas hablaban de un 3,3 %, y nosotros con optimismo vaticinamos un 4 %. Por eso, insisto en que se trata de una buena noticia para el país.¿No es sorpresivo, que el agro haya crecido tanto (7,6 %), en medio de una crisis que llevó a paros y protestas?Lo que más llama la atención, y que es completamente opuesto a lo que el país tenía en mente, es el comportamiento de la agricultura. Son las mejores cifras del sector en once años, ya que no habíamos tenido un crecimiento tan alto en el agro. No solo fue en café, que sabíamos que venía bien, al presentar un crecimiento en producción del 32 %, sino un aumento del 16 % en palma, lo mismo que en hortalizas, frutas, con incrementos de más del 9 %. En leche y avicultura hubo tasas de más del 5 %. En fin, un crecimiento espectacular.¿Según eso, los paros y bloqueos campesinos no causaron daño?Lo que queda en evidencia es que el problema del agro colombiano ha sido más un problema de precios y de costos y no tanto de producción. Los precios han caído y los costos del sector han aumentado, pero la producción agropecuaria, con un crecimiento como el que registramos, es espectacular. ¿Qué explica que la producción minera haya crecido 4,3 % en medio de huelgas, como la de la Drummond?El segundo trimestre fue de recuperación, y todo esto se debe al Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo, Pipe, pues cabe recordar que en abril, de manera oportuna, lanzamos ese programa. Eso también tuvo que ver mucho con la tasa de cambio, que sin duda ayudó mucho a la reactivación. La construcción también tuvo cifras positivas. ¿Por qué entonces ese crecimiento del 6,4 % fue menor al 16 % del primer trimestre?, ¿Será que se está enfriando el plan de las 100.000 viviendas gratuitas?En el sector de la construcción ha pesado negativamente el problema de Bogotá. Podríamos decir que el sector como un todo está creciendo a tasas muy saludables, y en particular la edificación de vivienda, que está aumentando al 7,9 %, que es un buen desempeño. Todo ello, a pesar de que el tema de Bogotá (el POT) sigue estancado. ¿Qué pasa con la industria, pues el repunte es todavía muy pobre?La industria, al menos, ya está en terreno positivo al crecer 1,2 % en el segundo trimestre. Seguimos tratando al sector con todo el énfasis, ya que requiere una atención prioritaria, pero por lo menos no está en cuidados intensivos.¿Cuáles son las tareas que vienen para sostener ese crecimiento? Ante todo quitarnos de la cabeza la idea de que vamos mal, y que el país está retrocediendo. Es una idea que ha tratado de vender la oposición, y una tesis con la que está haciendo política. Pero las cifras son tozudas, pues muestran todo lo contrario. Aquí lo que hay es confianza y optimismo. Por ejemplo, la tasa de inversión está hoy en el 28,6 %, la más alta de toda nuestra historia.¿Le sigue apostando a una meta de un crecimiento del 4,5%, o la subirá más?Se planteó en algún momento que se revisara la meta de crecimiento económico. Pero con lo que hemos visto en los dos primeros trimestres, y teniendo como base nuestras proyecciones sobre los trimestres que faltan del año, creemos que el estimativo del 4,5 % es el más acertado. No vamos a modificar esa proyección de crecimiento de la economía.¿Siendo así, para seguir estimulando la expansión económica, el Gobierno no debería propiciar una mayor rebaja de las tasas de interés?Hay que ver a la luz de estos resultados y a través de una nueva evaluación, lo que vendrá en esa materia, y no anticipar nuestro punto de vista. Hay que evaluar más información para llegar la próxima semana a la junta del Banco de la República y hacer un planteamiento definitivo. Por ahora, y a pesar de que los resultados son mejores a lo esperado, es prematuro definir cuál será la estrategia ante el Emisor.¿Cuál es su mensaje a los empresarios, ya que una gran mayoría sostiene que Colombia se volvió un país netamente importador debido a los TLC?Eso no es cierto. La economía colombiana es sólida, hay razones para tener optimismo. Mi mensaje a los empresarios es que no se dejen contagiar de quienes quieren vender la tesis de que la economía colombiana anda mal. Tenemos hoy una de las economías más dinámicas del mundo y la segunda de mayor crecimiento en América Latina. ¿Qué le preocupa?Naturalmente la industria. Necesitamos asegurar que la industria manufacturera levante vuelo y tome nuevamente velocidad de crucero. Por eso, la prioridad nuestra es la política industrial. Aquí hay que hacer todo tipo de esfuerzos para que la industria mantenga un buen ritmo de crecimiento. Mi obsesión es la industria. ¿Por qué seguir con el impuesto del 4 por mil; prorrogarlo un año más no va en contravía de la reactivación?Sería ideal desmontarlo a partir del 1 de enero del 2014. Pero las realidades fiscales han exigido tener esos recursos adicionales para apoyar a la familia campesina. Si el 4 por mil sirvió para respaldar a la banca, debe servir también para el campo. Ese ha sido nuestro mensaje y creemos que sin esos recursos es muy difícil conseguir el apoyo que necesita el agro colombiano. Eso no es ponerle un disfraz a lo que sería una nueva reforma tributaria...No va haber reforma tributaria. El Gobierno no está interesado en ningún debate en materia tributaria, a lo sumo un artículo que acompañaría la ley de presupuesto de mantener el 4 por mil por un año más. Por lo tanto no habrá modificaciones en impuestos. Nuestra idea es rebajar ese impuesto al 2 por mil en el 2015 y a partir de allí se desmonta. ¿Por qué se afirma que ese dinero lo necesita el Gobierno para tapar un gran ‘hueco’ fiscal?No hay tal. Aquí se han dicho muchas mentiras. Se ha mencionado que falta confianza y que hay 'hueco' fiscal. Todo eso es caer en el peligroso juego de utilizar la economía para hacer política. ¿Usted seguirá insistiendo en la venta de Isagén, a pesar de que su colega de Minas y Energía se opone a ello?Mi función es hablarle con mucha claridad y transparencia al país. Tengo la obligación de advertir sobre la necesidad de financiar las inversiones que se requieren para construir las autopistas de cuarta generación con los recursos que el país tiene hoy. Y entre esos recursos está la venta de activos (como los de Isagén) que no se van a ir de Colombia y que no dejarán de prestar un servicio, y que no se venderán para tapar huecos, sino para construir carreteras. Pero si al país le va bien, ¿Por qué no reversar esa venta?Eso no se hace en función de lo que pasa hoy o mañana con la economía. Podríamos acudir a la manera fácil de un endeudamiento hoy para pagar luego. La posición del Ministro de Hacienda es que se deben tomar recursos del presupuesto y que es necesario endeudarse, pero también utilizar activos que no son indispensables para el Estado. Podemos financiar así un programa de $60 billones en nuevas carreteras de una forma más sana con activos que no tienen la rentabilidad ni resultan tan necesarios como si lo son las carreteras.¿Entonces, Isagén no es una empresa eléctrica indispensable, aunque ganó $460.902 millones en el 2012?El hecho de que el Estado sea inversionista y dueño de Isagén no significa que sea indispensable para la economía colombiana. Es indispensable que se construyan las carreteras. Por ejemplo, en el Valle hay que construir la vía Mulaló-Loboguerrero, que requiere un túnel de las mayores especificaciones en el país. Estaban los planes para conseguirles financiación a éste y otros proyectos a través de las concesiones viales, pero se requerirá un esfuerzo fiscal adicional al que se hablaba hace dos años. ¿Cómo visualiza la economía del 2014, un año electoral que podría torpedear el crecimiento?La economía está en un proceso de recuperación y lo importante es que haya confianza. Frente a la etapa electoral los colombianos debemos tener tranquilidad para que las cosas salgan bien.

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