Los sindicatos se quejan de que Sarkozy reciba a los futbolistas y no a ellos

Junio 25, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | EFE

Los sindicatos franceses se quejan de que el presidente Nicolas Sarkozy recibiera a un jugador de la selección de fútbol para hablar del Mundial, pero no quiera discutir con ellos.

Los sindicatos franceses, que el pasado jueves organizaron una jornada de huelga y manifestaciones contra la reforma del sistema de pensiones, se quejan de que el presidente Nicolas Sarkozy recibiera a un jugador de la selección de fútbol para hablar del Mundial, pero no quiera discutir con ellos."Es un corte de mangas a los manifestantes", subrayó hoy el secretario general de la Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT) , Franois Cherque, que en una entrevista con la emisora de radio France Info recordó que la de ayer fue la mayor movilización de las cuatro contra la reforma de las pensiones de este año.Cherque, que además de insistir en la cifra de dos millones de manifestantes señaló que los huelguistas habían sido un 40% en la compañía ferroviaria estatal SNCF y un 20% en la Administración, denunció la actitud de Sarkozy."Hay una inversión de las prioridades en nuestro país", señaló al comentar el hecho de que el jefe del Estado hubiera modificado ayer su agenda -anuló un encuentro con las ONG sobre la cumbre del G20 de Toronto- para recibir a Thierry Henry, de vuelta de Sudáfrica tras la desastrosa y polémica participación de la selección francesa en el Mundial.Al igual que el número uno de la CFDT, su homólogo del primer sindicato de Francia, la Confederación General del Trabajo (CGT), Bernard Thibault, también cargó contra Sarkozy por su disponibilidad con Henry, mientras ellos le piden que renegocie su proyecto de reforma de las pensiones."Desde el momento en que 23 huelguistas consiguen modificar la agenda del presidente de la República, es lógico pensar que los responsables sindicales puedan ser recibidos", ironizó Thibault en referencia a los futbolistas franceses que se negaron a entrenar en Sudáfrica.El punto más polémico de la reforma es la elevación de la edad mínima de jubilación de los 60 años actuales a 62 años entre 2011 y 2018. También ha causado mucha oposición entre los funcionarios el aumento de su tasa de cotización del 7,85% al 10,55% para equipararse a la de los trabajadores del sector privado.El primer ministro, Franois Fillon, comparece esta mañana ante la prensa para hacer balance de la jornada de movilización de ayer contra su plan, que según la policía sacó a las calles a cerca de 800.000 personas, muchas menos que las calculadas por los sindicatos, pero el doble de las que la propia policía estimó en la anterior protesta del 27 de mayo.Los sindicatos se reunirán el próximo martes para decidir, a partir de la reacción del Ejecutivo, sobre la continuación de sus acciones, lo que debería traducirse en más movilizaciones tras las vacaciones de verano.

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