Los pros y contras de la venta de Isagén

Los pros y contras de la venta de Isagén

Septiembre 13, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

El alza de la tasa de cambio habría modificado las condiciones del negocio. Sigue el debate sobre la conveniencia de salir de la empresa.

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La decisión del Consejo de Estado de avalar la venta de la compañía Isagén puso sobre la mesa el debate sobre por qué salir de esta empresa que es la tercera generadora de energía del país, después de EPM y Emgesa. Lea también: La venta de Isagén vuelve a causar revuelo

 En los últimos cinco años la compañía Isagén obtuvo utilidades netas por $2,3 billones.  Eso es el presupuesto de funcionamiento e inversión del Valle del Cauca en un año.  

Al cierre del primer semestre del 2015, las ganancias  sumaron $211.723 millones, la empresa puso en marcha la Central Hidroeléctrica Sogamoso con la que aumentaron en 40 % su capacidad de producción de energía  y economistas como  Eduardo Sarmiento la califican como una de las organizaciones más eficientes del país, logrando en los últimos 10 años una rentabilidad de 10 %, según estudios de este analista.

 Es prácticamente una de las joyas que todavía tiene el sector público, pues el 

57,6 % de las acciones de Isagén pertenecen al Estado colombiano y es la participación que se quiere enajenar. 

Se estima que esta firma  le reporta al Gobierno al año $448.000 millones vía utilidades, recursos que  pasan a hacer parte del presupuesto nacional.

 Entonces ¿por qué vender esta compañía?  El argumento del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, es que el país necesita recursos para apalancar la construcción de las carreteras de cuarta generación y asegura que la Nación no perderá nada porque con el nuevo negocio  también se obtendrá rentabilidad, además de un gran impacto social por la generación de empleo.  “Esta decisión beneficia a  los colombianos,  a nuestra economía que necesita esa infraestructura para que tengamos un país más próspero  y pasemos a ser una Nación donde el protagonismo lo tenga la industria, el agro y el turismo”, argumenta.

La idea del Gobierno es tomar los recursos que genere la venta de Isagén -está valorada en $5,2 billones- y colocarlos en un fondo para financiar a las firmas  concesionarias que ejecutarán las próximas obras de infraestructura vial en el país.

 Pero hay quienes aseguran que vender esta empresa sería el peor error del país. En esa posición está el economista Eduardo Sarmiento, quien aseguró que la firma de energía le reporta a Colombia una rentabilidad de 10 %,  “en cambio se tomarán esos recursos  para financiar carreteras cuando la rentabilidad de ese negocio se estima en 4 %. Es algo como vender la nevera para comprar la carne”, dijo el analista.

 Por el contrario, Juan Martín Caicedo Ferrer, presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, CCI, asegura que la rentabilidad de las inversiones viales oscila entre 8 % y 10 %, de manera que apalancar la construcción de las carreteras también sería un buen negocio. “Pero hay que mirar más allá y es la rentabilidad y productividad que gana el país, primero con empleo que significa un mayor consumo y estímulo a la economía y luego con mejores vías que ayudarán a las empresas a ser más productivos”, destacó. 

Agregó que los recursos de la venta de Isagén nutrirán un fondo al que también se invitará a más inversionistas, de manera que lo más probable es que se tenga capacidad para  financiar las concesiones en marcha  y que  haya rentabilidad por esta tarea.

Leonardo Villar, presidente de Fedesarrollo, destacó otro aspecto y dijo que  desde el punto de vista de las finanzas públicas y de los desequilibrios externos que hoy tiene el país, la posibilidad de vender  esa empresa ayudará a mejorar los ingresos del Gobierno y reducirá las necesidades de contratar deuda externa para el desarrollo de los proyectos de infraestructura.

Sobre la venta de Isagén surge otro debate y es cuánto vale en realidad la empresa ahora que las condiciones han cambiado por el alza del dólar. 

Julio César Alonso director del Centro Internacional de Economía y Finanzas de la Universidad Icesi, considera que en este momento el principal cuestionamiento es financiero y lo que se espera es que se hagan nuevos  estudios sobre cuánto vale la compañía.

“Los activos de Isagén son atractivos, no son ningún cañengo y por lo tanto lo que uno espera es que el  interés de los inversionistas se mantenga y más  cuando por efecto de la tasa de cambio  hoy les saldría la empresa 30 % más barata en dólares, sí las condiciones de venta no cambian”, destacó el académico

Por el contrario, Colombia recibiría menos dólares por este negocio, razón por la cual desde diferentes sectores se le ha pedido al Gobierno revisar las condiciones de esa venta.

La Nación esperaba recibir, antes de suspender el proceso de venta de la generadora de energía, $5,2 billones que representaban US$2500 millones con un dólar a $2000, pero con la devaluación del peso esa cifra hoy representa unos US$1750 millones, dato que implicaría un detrimento para la Nación, según el economista Sarmiento.

A esta posición se ha unido el Procurador,  Alejandro Ordóñez, quien ha calculado que la acción de   Isagén pasó de valer US$1,71 en 2013 -cuando se inició el proceso de venta- a US$1,07 para agosto del 2015, lo que evidencia el detrimento.

Por eso el presidente del Senado, Luis Fernando Velasco, dice que en caso de venderse  la compañía  la negociación debe darse en dólares porque el Estado no puede perder recursos.  

Pero se declaró en contra de este negocio por considerar que Isagén es un activo clave para la Nación, pues opina que el Estado debe tener control sobre el servicio de energía. “Hay otras opciones para buscar los recursos que requiere el país, que se usen las reservas o se acuda a créditos”, propuso.

Sobre este punto, el presidente de Fedesarrollo afirmó que el hecho de que Isagén sea adquirida por un inversionista  privado “servirá para que mantenga la excelencia en el funcionamiento de la actividad de generación eléctrica que tradicionalmente ha tenido la empresa”.

Y  el ministro de Minas, Tomás González Estrada, aseguró que esta transacción no pone en riesgo el sistema energético ni el abastecimiento en el país o los precios de la energía.   “Lo más importante es que todo esto se hace sin poner en riesgo el sector eléctrico”, dijo el funcionario.

Tres firmas estaban interesadas en Isagén: El fondo canadiense Brookfield Asset Management, la francesa GDF Suez y la chilena Colbún.
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