Los chinches: lo que para unos es plaga, para otros es dinero

Los chinches: lo que para unos es plaga, para otros es dinero

Septiembre 27, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Kate Murphy | The New York Times

Mientras hoteles, oficinas y almacenes de ropa sufren por este insecto, las firmas que lo combaten llenan hoy sus bolsillos.

Los informes recientes de que los chinches infiltraron edificios de oficinas, salas de cine y tiendas en Nueva York no fueron una sorpresa para Wes Tyler, gerente general del Chancellor Hotel, en Union Square, San Francisco.“Así se ponga a un beagle que olfatee chinches en la puerta para verificar a todo el que entre, van a haber chinches. Tratar con ellos es el costo de hacer negocios en estos días”, anotó.Un empleado descubrió por primera vez un chinche en el hotel de 137 habitaciones en el 2003 y Tyler instituyó desde entonces un amplio programa de detección de estos insectos chupasangre antes que los huéspedes.Para empezar, creó un puesto llamado ‘técnico de chinches’, un empleado cuya única tarea es ir de habitación en habitación buscándolos. También hay una recompensa de US$10 que se paga a cada empleado que encuentre ejemplares del parásito.Si se halla uno, la habitación y todas las adyacentes son puestas fuera de servicio hasta por cinco días, mientras son limpiadas con vapor y tratadas químicamente para eliminar los insectos y sus huevecillos. De igual forma, los colchones son desechados. El costo total por cada habitación es de US$2.500, incluyendo reservaciones perdidas.“Suena a mucho dinero, pero el valor de una buena reputación es infinito”, manifestó Tyler y agregó: “El mayor temor es que alguien sea picado y publique algo al respecto en un sitio de viajes en línea. Eso sería la muerte”.Los chinches solían ser únicamente un problema residencial, pero están apareciendo en escenarios comerciales, y no sólo en las camas de los hoteles, los asilos y los complejos de apartamentos. Cada vez más, las compañías de control de plagas reportan su presencia en edificios de oficinas, salas de cine, tiendas de ropa, plantas de comida, fábricas e incluso aviones.Para las empresas afectadas, el gasto puede ascender a los cientos de miles de dólares, pero para las compañías que combaten la plaga es una bendición, con una duplicación o triplicación de su actividad.Los costos de hacer frente a los chinches son altos y no están cubiertos por la mayoría de las pólizas de seguros, porque se les ve como cuestión de mantenimiento. Contratar perros que los olfateen, que se considera la técnica de detección más efectiva, cuesta US$250 para una tienda minorista de 110 metros cuadrados y hasta US$10.000 para una tienda departamental de 93.000 metros cuadrados.Eliminar las infestaciones también es costoso. Va de US$750 por unas cuantas habitaciones en un edificio de oficinas hasta US$70.000 para un gran complejo de apartamentos. Y eso es sólo para la aplicación del coctel de pesticidas que mata los chinches.Cuesta 40% más el régimen estándar dorado de colocar todo el contenido de una oficina o un espacio de ventas en una cámara de calor -los chinches mueren a los 49ºC- y luego rociar pesticidas en las habitaciones temporalmente vacías.Los negocios pierden dinero cuando tienen que interrumpir operaciones. Además, quizá tengan que destruir mercancía infestada de ellos. Abercrombie & Fitch, por ejemplo, tuvo que cerrar dos tiendas en Nueva York en julio, una por cuatro días laborales y otra por cinco, para tratar la plaga.Un representante confirmó que se desechó mercancía, pero declinó hacer comentarios sobre el costo.Las administraciones del Empire State Building y la cadena AMC Theater guardaron un silencio similar sobre el costo de hacer frente a recientes infestaciones de chinches.“Nadie quiere hablar sobre esto, aun cuando está sucediendo en todas partes”, aseguró Ron Harrison, director de servicios técnicos de Orkin, una compañía de control de plagas de Atlanta, cuya actividad comercial aumentó más del triple desde el 2008. El silencio, por supuesto, es para evitar el estigma de una infestación. Aun cuando los negocios se las arreglen para evitar la atención de los medios, podrían terminar en uno de varios nuevos sitios web como bedbugregistry.com y bedbugreports.com, que alientan a la gente a reportar a hoteles, unidades de apartamentos, oficinas y tiendas minoristas donde vieron o fueron mordidos por los parásitos.Negocio nada chinchosoOtra empresa beneficiada de la plaga es Portect-A-Bed, con sede en Chicago, que hace fundas de colchón para mantener fuera ácaros y chinches. La compañía desarrolló el producto en el 2004 y tuvo ventas de US$10 millones el año pasado, el doble que el año anterior, según su director ejecutivo, James Bell, quien predice un aumento mayor en las ventas este año: “La respuesta ha sido enorme”.Esta plaga dio a Linda Develasco, de Des Plaines, Illinois, una nueva carrera cuando fue despedida de su empleo como gerente de cuentas nuevas en Verizon, hace dos años. Tras enterarse de los chinches en la industria del hospedaje por su prometido, que era gerente general de un hotel, compró a Scooby, un beagle olfateador de chinches por US$9.700.Recuperó el gasto a los tres meses, haciendo de una a tres inspecciones cada semana. “Valió la pena cada centavo”, afirmó Develasco, que trabaja en residencias, edificios de oficinas, tiendas minoristas y salas de cine.Los examinadores también disfrutan de una bonanza después de varios años de reducción en sus ingresos conforme los clientes suspendían el control de plagas para ahorrar dinero en medio de la crisis económica.“Acabo de recibir un contrato de US$60.000 para combatir los chinches en un complejo de apartamentos”, indicó Tony Espósito, dueño de Bug Reaper, compañía de control de plagas en Katy, Texas, mientras se dirigía a investigar otra queja de chinches en Houston. “Tuve que estacionar mi camioneta para bailar de gusto”, anotó.

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