¿Llegó el fin de la tradicional siesta en España? Se abre el debate

Noviembre 03, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Diego Muñoz | Corresponsal de El País en España
¿Llegó el fin de la tradicional siesta en España? Se abre el debate

Buena parte de España del comercio y las oficinas españolas sigue cerrando entre las dos y las cinco de la tarde.

Iniciativa de líderes que plantea eliminar el descanso para ser más productivos genera debate en el país. Analistas dicen que será difícil acabar con la tradición.

“Spain is different”, reza uno de los llamados lemas franquistas con el que el país ha tratado de ganar durante años un espacio en el mundo como destino turístico. No solo ellos lo han utilizado para promocionar la diversidad; cuando las cosas están mal, como ahora, también lo aprovecha la oposición: España sigue siendo diferente.Los alemanes y los ingleses, por ejemplo, consideran que de verdad España es muy diferente, no tanto por la mayor cantidad de horas de sol, por la luz, por la fiesta, sino por la manera de tomarse la vida. Como ejemplo dicen, gastan dos horas de siesta luego del almuerzo y agregan que España se apaga entre las dos y las cinco de la tarde. Es cierto, una buena parte de España del comercio y las oficinas españolas sigue cerrando entre las dos y las cinco, pero la mayoría no tiene descanso, sigue buscando la forma de ganarse la vida.Aún así, hay quienes piensan que a la siesta le llegó su cuarto de hora y se debe eliminar para que la fuerza laboral contribuya a aumentar los niveles de productividad.La propuesta, que fue hecha por algunos políticos y reforzada por algunos medios de comunicación el mes pasado, despertó el debate. “En España el ritmo de vida es bastante diferente, no hay duda –dice el periodista francés Jean Luc Le Rouge- la hora de la comida es las dos de la tarde, mientras en otros países es a las 12 ó a la una. Se come un poco tarde en España y también se va de fiesta muy tarde. Pero sin duda alguna los españoles trabajan más horas, pasan más horas en el trabajo, pero la productividad no se corresponde”. La duración de la jornada laboral media en la Unión Europea para un trabajador a jornada completa fue de 40,4 horas semanales en 2012, siendo para España de 40,2 horas, mientras que por ejemplo, en Holanda fue de 39 horas, pero la productividad es mayor. “En España hay unas horas muertas en la tarde y eso ha hecho mucho daño”, agrega Le Rouge. Los ingleses no escatiman a la hora de cargar contra el sistema español. Hace dos años The Telegraph publicó un reportaje criticando la “ancestral costumbre de dormir la siesta” y concluía que cambiar la forma de vida española, podría ser una tarea faraónica y casi imposible. “Sin embargo, si se lograse, les permitiría ser más productivos”.“Las tres horas para comer de los españoles han sido durante mucho tiempo la envidia de los países vecinos”, así comienza el artículo Martín Roberts para el periódico inglés y agrega: “los españoles se enfrentan a la presión de tener que abandonar dicha costumbre porque es un retroceso y hace que trabajen mucho más y produzcan mucho menos”. Explica que si España adopta la hora inglesa, como se ha propuesto, se evitarían tiempos muertos en la jornada laboral diaria y se pondría al mismo ritmo del resto de Europa.Los alemanes han propuesto que España abandone la siesta como una forma de mejorar su productividad. La idea que tienen los jóvenes alemanes es que hay una parte de Europa, Alemania y Francia, que viaja en carro, mientras que otra, la integrada por España, Grecia, Italia y Portugal, va a “remolque”.Ya en 2005, el entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero, inició una cruzada para acabar con la siesta y la prohibió a los funcionarios, buscando aumentar la productividad. Pero la siesta está en el ADN español, como los toros, como el flamenco. No es fácil acabar con ella. Para el escritor Fernando Sánchez Dragó, la trinidad española la conforman: la fiesta, la siesta e Iniesta. Pero hoy es más un mito.“En estos momentos de la historia la siesta no tiene ningún sentido, al menos para miles de trabajadores que operan en los centros urbanos”, dice.En el caso de los alemanes, por ejemplo, la mayoría considera a España un país corrupto, poco fiable, pobre, tradicional y de ciudadanos ociosos, dice una encuesta elaborada por el Real Instituto Elcano.Cambiar una costumbre no es fácil, pero todo indica que la crisis de ese país parece que acabará hasta con la siesta.

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