“La Superindustria quiere liquidar el gremio azucarero”: Presidente de Asocaña

“La Superindustria quiere liquidar el gremio azucarero”: Presidente de Asocaña

Octubre 18, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
“La Superindustria quiere liquidar el gremio azucarero”: Presidente de Asocaña

Luis Fernando Londoño, presidente de Asocaña.

Luis Fernando Londoño dice que las multimillonarias multas a los ingenios y a esa agremiación son ilegales. Sostiene que esa agroindustria no obstaculizó importaciones y que todo es una falacia en favor de las multinacionales.

El sector azucarero colombiano se vio sorprendido hace dos semanas con multas millonarias de la Superintendencia de Industria y  Comercio, SIC, por $324.000 millones por obstaculizar supuestamente importaciones a multinacionales. Desde entonces, el panorama es de incertidumbre  para una agroindustria que genera 188.000 empleos en Valle, Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío

El presidente de la Asociación de Cultivadores de Caña de Colombia, Asocaña, Luis Fernando Londoño, sostiene que el tamaño de esas sanciones lo único que busca es acabar con ese gremio y los ingenios para favorecer a unas pocas empresas multinacionales.

¿Por qué el interés de Nutresa,  Coca Cola, Nestlé y otras multinacionales de hacer multar con $324.000 millones a los ingenios por parte de la Superindustria? 

Lo que buscan es comprar azúcar muy barata al combinar muchas formas de lucha y todos los medios a su alcance para lograrlo. Por eso usaron a la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, con ese propósito lo cual me parece  escandaloso, pues  es utilizar al Estado para lograr unos fines como los de  transferir rentas del sector primario, o sea del agro y de la  agroindustria, a la industria transformadora para aumentar sus utilidades de por sí cuantiosísimas. 

Las  ganancias de Nutresa el año pasado  sumaron $360.000 millones, superando  a las de todos los ingenios las cuales alcanzaron los $140.000 millones. Eso significa que una sola empresa transformadora de azúcar en chocolates y otros productos, ganó el doble de lo que obtuvieron los ingenios. Estas acciones buscan, además, acabar con la protección a la agroindustria de la caña de azúcar, un sector que en otros países tiene una protección más alta que en Colombia. Este no es un asunto de solo aranceles, los que se dicen son más elevados aquí, cuando la realidad es que han sido del 0% en los últimos años. Esos aranceles cuando suben son para proteger el empleo en Valle, Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío, y no a los ingenios.

¿Qué explica entonces el alto monto de esas sanciones, jamás aplicadas a otros sectores?

Al Superintendente se le fue la mano con estas multas que son monstruosas e  ilegales porque no guardan relación con las utilidades de los ingenios. Me  preocupa en particular la multa de  $30.000 millones a Asocaña, el gremio del sector, que tiene  un patrimonio de $7700 millones. Esa multa  atenta contra un derecho fundamental como la libertad de asociación  al condenar a la liquidación al gremio. Asocaña ni siquiera vendiendo sus activos  le alcanzará  para pagar la cuarta parte de esa sanción. 

¿Qué hay detrás de todo esto?

Seguramente lo que pretende el  Superintendente (Pablo Felipe Robledo) —y no creo que así lo piense el presidente Santos ni el Gobierno— es  cerrar el gremio de los azucareros  que defiende legítimamente los intereses del sector y  los 188.000 empleos que genera y los 720.000 colombianos que dependen de esos puestos de trabajo. Asimismo, muchos ingenios, sobre todo los más pequeños tendrán que cerrar y liquidar su personal.  Estoy seguro que el Superintendente no le informó al Presidente que iba a tomar estas decisiones, y si lo hizo no le dio toda la información, ni le mostró las pruebas  que se han aportado a lo largo del proceso.

En sus acusaciones, la Superindustria  asegura  que las sanciones contra Asocaña y los ingenios es porque  obstaculizaron  importaciones de azúcar, en especial desde Costa Rica. ¿Qué le responde?

Hay pruebas claras y contundentes como las aportadas por los productores y comercializadores de Costa Rica, que le venden azúcar a la Nacional de Chocolates y a otras empresas de que esos obstáculos no existen. La Liga Industrial de la Caña de Azúcar de Costa Rica, Laica, certificó que jamás había tenido que solicitarle permiso a Asocaña y a su presidente, para exportar azúcar a Colombia. Fueron certificaciones apostilladas ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país bajo la gravedad del juramento.

Como si fuera poco, el abogado Néstor Humberto Martínez tuvo que acudir a una tutela para que un juez le ordenara a la Superintendencia  enviar funcionarios a ese país a que tomaran declaraciones a esos productores. Sobre todo para ver si era cierto o no lo de dos correos —que no son de Asocaña ni de Luis Fernando Londoño— sino de una vendedora de azúcar (Karen Rodríguez) de un ingenio allá.

Ella los envió al jefe de compras de la Nacional de Chocolates tergiversando lo dicho por el director de Laica, Édgar Herrera, quien dijo que las únicas restricciones  eran de carácter sanitario y fitosanitario y no de otra índole, y así lo corroboró en una declaración ante el consulado colombiano, donde además señaló que nunca hubo acuerdos entre Laica y Asocaña. La señora distorsionó el mensaje. Esa diligencia está firmada  por el propio  abogado de Nutresa, Nestlé y Coca Cola, pero no se tuvo en cuenta.

¿Hay otras pruebas para respaldar lo que usted dice?

Hemos aportado todos los registros de importación de la Nacional de Chocolates a través del período de la investigación, demostrando que ha importado azúcar de donde ha querido sin ninguna restricción. Importó azúcar de Costa Rica. Esos correos son rumores o bochinches, como lo dice el presidente del Instituto Nacional de Derecho Procesal, Jairo Parra. Fueron presunciones que crecieron como una bola de nieve, pues no hubo  intención de Asocaña de restringir esas importaciones desde ningún país del mundo. Existe también una falacia de que en Asocaña se reúnen los de Ciamsa, Dicsa y los ingenios con ese objetivo. No pertenezco a las juntas directivas de esas empresas ni tengo que ver con decisiones de actividades mercantiles. 

¿De dónde nace esa falacia contra los azucareros?

En el informe motivado que le entregó el Superintendente Delegado para la Protección de la Competencia (Germán  Baca) al Superintendente (Robledo) hay  un cuento para involucrar a Asocaña en correos, reuniones con Ciamsa y Dicsa y unas importaciones de Bolivia, y pegar eso con el tema de Costa Rica a pesar de que no existieron restricciones en importaciones desde ese país.

Eso es falso de toda falsedad. Este señor Baca es un descarado porque no tiene principios y faltó a la ética. Habiendo sido abogado de Casa Luker, una de las firmas responsables de que se iniciara esta investigación, ingresó a la Superindustria y asumió la investigación de todas estas entidades y empresas azucareras, y no se declaró impedido. Este señor armó toda esta telaraña, aunque  llegó a la conclusión de que acuerdo de precios y de cuotas de producción no hubo y tuvo que ordenar el archivo de esa investigación.

Sin embargo, echó mano de unos  correos sobre unas importaciones y otros asuntos. Asocaña es un gremio como lo es la Andi que no vende ni compra nada. Ni siquiera  insumos para los industriales del sector, como sí lo hacen otros gremios agrícolas.  Asocaña vela es por la sostenibilidad del sector y el trabajo de miles de personas y sus comunidades.  

¿Por qué la SIC dice también que el Fondo de Estabilización de Precios del Azúcar, Fepa, manipuló información y por eso debe ser reestructurado?

El Fepa no está bajo la competencia y control de la Superindustria porque es un fondo parafiscal del sector agropecuario, al igual que otros fondos similares del agro.

La ley de competencia en su Artículo 31 así lo estableció. Así opera en otros países junto a los aranceles para proteger al sector, lograr soberanía nacional y seguridad alimentaria y ocupación lícita del territorio, y evitar que la competencia extranjera acabe con los productores de cualquier país en el marco de un libre comercio salvaje.

¿Confía en que luego de todo este impacto contra el sector se supere, o qué otras alternativas habrá para defender a los azucareros?

Creo en la justicia. La justicia en Colombia algunas veces cojea, pero llega. Tengo fe en esa justicia y en Dios. Tengo la certeza de que nosotros vamos a probar que somos inocentes, y que esta multa impuesta a Asocaña es ilegal porque no tiene soporte legal, porque el hecho nunca existió.

Es decir, nunca hubo obstáculos a las importaciones de azúcar. Vamos a presentar la próxima semana un recurso de reposición con todas las consideraciones del caso para hacerle ver al señor Superintendente —quien es un abogado especializado en derecho procesal—  que debe considerar seriamente todas las pruebas, y que las mire muy bien. Si se hubiesen considerado esas pruebas que presentamos, no nos habrían sancionado, porque los hechos de que nos acusan nunca existieron.

Confío en el presidente Santos, quien es un hombre estructurado, estudioso y sobre todo en que es amigo de la equidad y la justicia, lo mismo que del estado social de derecho y del respeto a la Constitución y las leyes, para que esta situación se supere.

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