“La revaluación no ha afectado a todo el sector productivo”

Noviembre 29, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra

José Darío Uribe, gerente del Banco de la República, dice que un crecimiento sostenible de la economía es el requisito para bajar el índice de desempleo.

Tras haber sorteado las dificultades por cuenta del contagio internacional, la economía colombiana volvió a tomar el rumbo. Así lo percibe el gerente del Banco de la República, José Darío Uribe Escobar, al afirmar que el Producto Interno Bruto, PIB, crecerá este año un 4,5%, y al parecer no hay riesgos en el horizonte. Sin embargo, quedan aún muchos interrogantes por resolver: la elevada tasa de desempleo y la fuerte revaluación del peso, tema sobre el cual las críticas son cada vez mayores.¿Cómo le fue a la economía colombiana Colombia en el 2010, y cuál es su percepción para el año entrante?Este año vamos a terminar muy bien con un crecimiento cercano al 4,5% y una inflación por debajo del 3%. Es decir, en la parte media-inferior del rango meta de largo plazo.Para el año 2011 estamos esperando unas cifras muy similares, o sea crecimientos alrededor del 4,5% y un índice de precios por debajo del 3%.¿De qué manera se puede frenar el alto desempleo que enfrenta hoy el país, aunque la economía crece?Lo primero es que tenemos que crecer a tasas altas que sean sostenibles. Eso significa que debemos crecer a una tasa cercana al aumento de nuestra capacidad productiva, manteniendo una inflación baja y una economía sin grandes desequilibrios. Esa es la condición necesaria. Nótese que eso es muy distinto a decir que tenemos que crecer un año, por ejemplo, a una tasa de 10%. Un crecimiento a esa tasa puede venir acompañado de inflación y desequilibrios que posteriormente lleven a profundas crisis. En esas crisis se disparan las tasas de desempleo y la pobreza. Se trata entonces de poder crecer al 4%, al 5% o al 6%, o incluso más, pero durante períodos prolongados. Eso requiere, por ejemplo, mejorar la calidad de nuestras instituciones, invertir más y con mejor calidad en capital físico y humano, incorporar nuevas tecnologías y penetrar en nuevos mercados.La experiencia del 2003-2007, que mostró un crecimiento promedio del PIB en 6% —que es muy alto— no llevó a una reducción de las tasas de desocupación por debajo del 10%. Y mucho del empleo que se generó fue informal. Eso significa que hay factores de tipo estructural que afectan el buen funcionamiento del mercado del trabajo, algunos de ellos asociados a aspectos tributarios o institucionales. Mucho del empleo generado es informal y de baja calidad, y además con bajos niveles de productividad.¿Cuál sería entonces su receta para reducir ese empleo informal?La tasa de desempleo está bajando. Para que baje más necesitamos, insisto, crecer a tasas altas que sean sostenibles, esto es, con inflación baja y sin grandes desequilibrios. También necesitamos llegar a un acuerdo sobre qué es lo que debe hacerse en cuanto al funcionamiento del mercado laboral que permita una mayor generación de plazas de trabajo por cada punto de crecimiento económico. y por supuesto, hacerlo.En pocos días comienza a negociarse el salario mínimo del 2011. ¿Es posible subirlo más respecto a la meta de inflación para conservar su poder adquisitivo?No quiero que mi respuesta se interprete como una participación en las decisiones sobre el salario mínimo que se toman en el Consejo donde participan empresarios, el Gobierno y los representantes de los trabajadores.Cada año lo que hago es mencionar algunos criterios generales que creo útiles para que se tengan en cuenta en la determinación del ajuste. Hago referencia a la inflación de este año y las proyecciones del siguiente, la meta de inflación del Banco y los niveles de desempleo e informalidad. El incremento del salario mínimo no aumenta la demanda de bienes y servicios per sé. Si uno aumenta mucho el salario y se pierde empleo en mayor proporción, entonces la multiplicación de ambos factores puede incluso hacer caer y disminuir el consumo. No se puede brincar a la conclusión de que los aumentos en el mínimo por sí mismo llevan a elevar la demanda como algunos dicen. Incrementos fuertes pueden llevar a que más personas entren a la informalidad, y que muchos trabajadores sean reemplazados por máquinas y otro tipo de personas que ganan distinto al mínimo.¿Entonces, necesariamente hay que tomar como base la meta inflación que fija el Emisor?La inflación este año va a estar más baja de lo que se pensaba meses atrás. El hecho de tener una meta de inflación para el año 2011, con un rango entre el 2% y el 4%, y las condiciones de empleo y la calidad del mismo, creemos que deben ser tenidas en cuenta para determinar el nuevo salario.Usted afirma que la inflación cerrará el 2010 por debajo del 3%. ¿No cree que esa perspectiva cambió con la ola invernal, que ya está encareciendo los precios de los alimentos?Eso es un hecho, y teníamos previsto un aumento en la variación anual de los precios de los alimentos en estos dos últimos meses del año y en los meses que vienen. Eso está previsto dentro de nuestras proyecciones. Hemos adelantado estudios técnicos que de alguna forma, sin embargo, nos permiten esperar con confianza una inflación baja este año y en el 2011. Por eso todo nos lleva a pensar que la inflación va a terminar este año por debajo del 3%.¿Como están las cosas, ve factible visualizar el comportamiento de la tasa de cambio en el 2011?El futuro de la tasa de cambio es impredecible porque depende de muchos factores, la gran mayoría de carácter externo. Algunos de ellos vinculados a aspectos económicos y otros no. Cualquier evento en el mundo puede terminar de alguna manera afectando las tasas de cambio en los países.Entonces tratar de pensar o prever cuál va a ser el futuro comportamiento de la tasa de cambio es inapropiado, y nadie debería comprometerse con algún número. Lo que si hemos visto es que desde que el Banco de la República comenzó a comprar al menos US$20 millones diarios desde el pasado 15 de septiembre, el peso ha tenido un comportamiento más devaluado que el resto de las monedas del mundo. ¿Pero qué tanto los flujos de capital o de inversión hacia Colombia, podrían seguir impulsando la revaluación, a pesar de las medidas del Emisor y del Gobierno?Si un país vende más de sus productos en el mercado externo, y a mayores precios, y al mismo tiempo atrae inversión extranjera, eso tiende a fortalecer su moneda. Pero ese fortalecimiento de la moneda tiene como contrapartida un aumento en la demanda por los productos nacionales, y un incremento en el ingreso originado en una mejora de los precios de esos productos básicos que exporta.Ese lado de las fuentes de la revaluación, insisto, tiene como contrapartida un mayor crecimiento económico. Sin embargo, hay otra parte de la revaluación que se explica por las políticas monetarias muy expansivas en países industrializados, y en particular en Estados Unidos, Japón y algunos países europeos. Esa revaluación que se genera por ese factor en ese caso si no tiene una contrapartida en la demanda por nuestros productos, afecta de manera negativa el crecimiento.¿Si la revaluación no es tan mala, entonces por qué el empresariado afirma que ha sido fatal para la producción y el empleo?Si uno mira el crecimiento del Producto Interno Bruto, PIB, en los dos primeros trimestres de este año, el llamado sector productor de bienes transables, es decir, de aquellos que se exportan o compiten con importaciones, crece a una tasa mucho más alta respecto al sector de bienes no transables. Esto es así, incluso, si excluimos del cálculo el sector minero energético. Por lo tanto, el hecho de que algunas empresas estén golpeadas por la revaluación no significa que todo el sector productivo se está siendo afectado de manera negativa. El Banco de la República mencionó la posibilidad de acudir a la emisión de bonos como mecanismo de control de la revaluación. ¿Cómo operaría?Ese es un mecanismo que lo conocemos desde hace un buen tiempo, a partir de la experiencia de algunos países, y en particular de la experiencia hindú. El Gobierno hindú emite unos títulos de deuda pública, equivalentes a nuestros TES, y le entrega esos títulos al banco central para que éste cuando compre reservas internacionales, tenga la forma de compensar el efecto monetario que se genera en el momento de dichas compras.

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