La productividad en Progresar Fundación de Cali se valora con amor

Noviembre 16, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
La productividad en Progresar Fundación de Cali se valora con amor

Una muestra del grupo de muchachos, de educadores y de la delegación de Japón que ayer participó de una jornada de reconocimiento.

Misión de japoneses y del BID visitó la fundación caleña y destacó el valor agregado en el método de enseñanza.

El mejor día del 2013 para los 65 muchachos y los cinco educadores de Progresar Fundación fue el viernes 15 de noviembre. Aunque la verdad es que ni siquiera fue el día entero, fueron escasos 40 minutos de las primeras horas de la mañana. Todos se mostraron felices porque en esa media hora larga recibieron la visita de una delegación del gobierno japonés y de algunos representantes del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, quienes conocieron la labor que la institución ha puesto en marcha con niños, jóvenes y adultos que tienen discapacidad cognitiva. Goro Mutsuura, especialista senior en gestión de donaciones del Fondo Especial Japonés, quedó sorprendido cuando ingresó a la fundación y observó que los muchachos levantaron con sus manos banderas de Japón, como gesto de agradecimiento por el apoyo económico que le viene brindando desde el año pasado. Ese país, junto con el BID, respaldan el método de enseñanza que en Progresar se aplica a los muchachos a través del programa de inclusión social, un plan internacional que involucra a la sociedad civil y que el jueves pasado congregó en Cali a 350 entidades de varios países para que dieran a conocer sus experiencias.El de Progresar fue ejemplo a escala nacional Niños especiales, pero productivosEn términos económicos, la productividad permite generar más dinero a las empresas y por ende a las personas, pero en este caso, la productividad se mide o se valora de otra manera. Se valora con amor.Un muchacho de Progresar es productivo cuando alcanza a desenvolverse solo, “incluso por el hecho de decidir por si mismo. Aquí la productividad se valora con cada acto de autonomía del niño o del joven, pues eso le genera un enorme aporte a su familia. Eso no tiene precio”, dice Nelly Galeano, una de las cinco educadoras de la fundación. Liliana García es la directora de Progresar y opina que el valor agregado en el método de enseñanza, el cual denominó Apoyo a los talentos y habilidades productivas, se basa en la credibilidad de la capacidad de los muchachos.“Son seres humanos muy inteligentes, pero por su condición de discapacidad cognitiva no pueden expresar lo que piensan, pero con actos, acciones y gestos, y claro, mucha paciencia, pueden manifestarlo”, dice.Agrega que la inteligencia se pone a prueba con ejercicios en la huerta y en el gallinero. Ejemplos: Con la siembra de fríjol el niño aprende a comprender el concepto de longitud. A medida que la planta va creciendo el muchacho va midiendo el tamaño. Con las gallinas aprenden a comprender el concepto del peso (en libras). El niño carga el animal y con el paso de los días repite la acción, De esa manera le saca provecho a su habilidad mental.

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