La pesadilla económica desvela ahora a Portugal

Abril 04, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee Corresponsal de El País
La pesadilla económica  desvela ahora a Portugal

José Sócrates, primer ministro socialdemócrata de Portugal, se vio obligado a renunciar luego de que el Parlamento rechazara, la semana pasada, un duro plan de austeridad para ajustar la economía.

Portugal puede ser el próximo país europeo en pedir un rescate financiero, siguiendo los pasos de Grecia y de Irlanda, después de que el Parlamento rechazara, la semana pasada, un duro plan de austeridad y forzara la renuncia del primer ministro socialdemócrata, José Sócrates.

Portugal puede ser el próximo país europeo en pedir un rescate financiero, siguiendo los pasos de Grecia y de Irlanda, después de que el Parlamento rechazara, la semana pasada, un duro plan de austeridad y forzara la renuncia del primer ministro socialdemócrata, José Sócrates.Esta semana, la rentabilidad que los prestamistas internacionales exigían al estado portugués era del 8%, nivel que antes habían tocado Grecia e Irlanda antes de verse obligados a solicitar el rescate al Fondo de Estabilidad de la Unión Europea y el FMI.Grecia pidió el apoyo externo hace casi un año, el 23 de abril de 2010, cuando tuvo que pagar intereses del 8.093% para encontrar financiamiento. En noviembre, Irlanda debía cubrir 8,6%, lo cual llevó al gobierno a convocar elecciones anticipadas, en las cuales perdió. En 2011, Portugal tiene que afrontar vencimientos por 80.000 millones de euros, la mitad del PIB. Para poder hacerles frente, debe pagar una tasa asfixiante del 8%. Por ahora, el Banco Central Europeo está comprando los bonos de gobierno portugués, pero se cree que es solo cuestión de tiempo para que Portugal pida el rescate.La diferencia entre Grecia e Irlanda y Portugal es que en los dos primeros casos los parlamentos aprobaron los duros planes de ajuste necesarios para aplicar el rescate, mientras que el parlamento portugués rechazó el cuarto paquete de austeridad en un año, que incluía los recortes propuestos por las autoridades europeas y por la canciller alemana Angela Merkel. Esto llevó a la renuncia de Sócrates, dejando un vacío político en el cual nadie tiene la autoridad suficiente para negociar los términos del rescate.El otro problema son las consecuencias, pues se teme que España sea la próxima víctima de la voracidad de los mercados. “Si los dirigentes de la Unión Europea tienen que rescatar Portugal, pueden descubrir que ya han usado una gran parte del fondo. Juzgando por la experiencia, los mercados rápidamente se moverán para atacar España. El fondo de rescate puede fácilmente cubrir a Portugal, pero no está claro que pueda alcanzar para España”, escribe la revista inglesa The Economist. El sueño se convierte en pesadilla¿Qué pasó para que el modelo europeo de estabilidad, unidad económica y moneda única, la culminación de sesenta años de esfuerzos de integración, haya llegado a este punto?La creación del euro fue el momento más alto de la integración europea, iniciada al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Durante décadas, el mundo miró con entusiasmo este experimento, que fue avanzando desde la comunidad del carbón y del acero en los años cincuenta, hasta la integración monetaria al comenzar el siglo XXI. Pero el proyecto faraónico del euro no tuvo en cuenta las enormes disparidades entre sus países, al unificar la moneda que usa tanto Alemania, una de las más potentes economías del mundo, como Grecia, un país pequeño y pobre.Cuando en 2008 estalló la burbuja financiera en Estados Unidos, Europa se ufanaba que su “Estado de Bienestar” sería una fortaleza inatacable. Las garantías laborales y sociales, construidas durante sesenta años, garantizarían que sus ciudadanos no iban a sufrir como al otro lado del Atlántico. Pero con la velocidad de un rayo, el huracán se ensañó con la fortaleza europea. La crisis de la deuda pública estalló en 2009, cuando las finanzas de los estados más pobres empezaron a tambalearse bajo el peso de sus deudas internacionales.La burbuja inmobiliaria se pinchó, el desempleo pegó un salto, los seguros de desempleo aumentaron exponencialmente y los gobiernos tuvieron que acudir en rescate de sus bancos, abriendo un boquete en las finanzas públicas: los déficits y deudas se fueron agrandando hasta hacerse casi insostenibles. Los inversores perdieron confianza en las economías periféricas de Europa como Grecia, Irlanda y ahora Portugal. El problema, como dice Krugman, “es si estas reestructuraciones se contagiarán a España y – en una perspectiva aterradora- a Bélgica e Italia”.La chaqueta de fuerza del euroA diferencia de una nación que puede devaluar o emitir moneda para capear el temporal, los países de la zona euro no tienen ningún control sobre su divisa. La única manera de mejorar las cuentas es la de provocar un brutal shock interno, recortando los gastos estatales, aumentando el desempleo y bajando drásticamente los salarios. Pero entre más caen los ingresos de la población, más caen las finanzas públicas, más aumenta la deuda y el déficit, convirtiendo todo en un círculo vicioso de difícil salida. Los inversores desconfían de estos países, y empiezan a exigir rendimientos altísimos para prestarles dinero, colocándolos así al borde de la insolvencia.“La razón por la cual Grecia, Irlanda, Portugal y hasta cierto punto España, tienen tantos problemas, es porque al adoptar el euro, se quedaron sin herramientas para salir de los efectos de las burbujas que estallaron en 2008”, escribe Krugman.Lo que sucede en Europa es muy similar a lo que pasó en Argentina en los años noventa, cuando el gobierno adoptó la convertibilidad, pegando el peso argentino al dólar. En medio de una fuerte recesión, la deuda pública se fue haciendo insostenible, hasta llegar al estallido popular de 2001 y a la cesación de pagos posterior. Este escenario es el que muchos economistas están pronosticando para Europa. El año pasado, la Unión Europea estableció un fondo de 750.000 millones de euros para ir al rescate de estos países. Grecia e Irlanda acudieron a este, pero la crisis continuó viaje hacia Portugal. Ahora la UE ha establecido un nuevo mecanismo, que entrará en vigor en 2013, con un fondo de 990.000 millones de euros y normas más estrictas para endeudarse. Habrá que ver si las medidas adoptadas son suficientes para alejar el fantasma de nuevas reestructuraciones, cada vez más y más grandes.

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