La certificación Icontec, el pase para exportar

Mayo 15, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
La certificación Icontec, el pase para exportar

Cumplir con las normas de asepsia fue necesario para lograr la certificación del producto Panela El Trébol.

El esfuerzo de las empresas por obtener sellos de calidad es mayor. En el Valle del Cauca 562 empresas y 119 productos han recibido este reconocimiento. Conozca para qué sirven estas normas.

Que los clientes muestren su preferencia por la calidad de un producto o un servicio es una de las metas que toda compañía tiene. Pero que esa calidad esté certificada luego de un arduo proceso de auditoría, verificación, exámenes, análisis y pruebas, es como obtener un doctorado en la materia.Eso es una certificación de calidad: una carta de presentación que garantiza que esa empresa hace sus productos o presta sus servicios de una forma excelente.Máxime si esa especie de diploma es conferido por una entidad autorizada para tal fin. Como es Icontec, que desde 1963 tiene el aval internacional de entes mundiales para certificar en Colombia y otros países de América Latina. O Bureau Veritas, organización internacional que desde 1828 trabaja en alcanzar estándares de calidad. Las dos buscan llevar a las empresas por el camino de la excelencia.Icontec ha otorgado 10.000 certificaciones en el país. Unas 7.000 son en gestión de calidad y unos mil a productos en el mercado. El certificado tiene vigencia de tres años, al cabo de los cuales se puede renovar. Cómo empezarUna compañía interesada en lograr una certificación debe empezar por establecer contacto con el ente auditor, como Icontec o Bureau Veritas. La firma emprende un acompañamiento para dar todas las normas y directrices establecidas internacionalmente para buscar altos estándares de calidad, según el tipo de empresa.Estos auditores visitan la empresa y dejan tareas pendientes para que sus directivos vayan cumpliendo en ciertos plazos. Cuando hayan cumplido el ciento por ciento de conformidad, se otorga la certificación.Sí sirve“Una certificación de calidad es una herramienta mundialmente establecida que les permite a las empresas demostrar que cumplen las normas o procedimientos, lo cual redunda en un mejoramiento continuo en sus procesos, de sus relaciones con los clientes y su competitividad en todos los entornos”, dice Diego Caballero, director de evaluación Icontec.El ejecutivo destaca que la importancia de tener certificaciones como la ISO 9000 (calidad) e ISO 14.000 (gestión ambiental) es su validez internacional. Eso se refleja en resultados sobre la productividad, el impacto sobre ventas, resultados financieros y en especial, en las exportaciones.De hecho, la mayoría admite que gracias a la norma ISO 9000 aumentaron sus exportaciones y los países a los cuales exportan. Es una necesidad ineludible de la globalización, si se quiere competir en mercados nacionales o internacionales.Una gran ventaja de las normas de calidad es su universalidad, de tal manera que aplican a todo tipo de industrias, incluidas las culturales. Muestra de ello es que entidades como la Escuela de Danza Incolballet y la productora de cine CMO Producciones acaban de ser certificadas.Panela de exportaciónLo que empezó hace 23 años en un trapiche artesanal en Tuluá y se consolidó en una pequeña planta productora de panela en Andalucía, es desde hace 30 días la primera y única empresa panelera en Colombia con el sello de calidad certificada de producto Icontec.Meta loable considerando que la industria panelera es muy artesanal. El proceso formal tomó tres años, pero “empezó desde que nació la empresa porque siempre quisimos producir panela de calidad”, dice Carlos A. Barrios, director comercial de Panela El Trébol.Con su hermano José Francisco, hace unos diez años buscaron que la empresa cumpliera todos los requisitos de salubridad del Invima (Ley 779) y de calidad para ser más competitivos, no generar riesgos en la salud de los consumidores y poder exportar.Eso implicó transformar la planta en una fábrica e ir innovando en tecnología. Esa filosofía de los hermanos Barrios los llevó a buscar la certificación. “Asesores del Icontec nos acompañaron en la estandarización del proceso y la adecuación de un buen laboratorio y de una infraestructura con normas de bioseguridad para evitar la contaminación ”, dice José Francisco.Las exigencias incluían mejorar terrenos para que la caña fuera de calidad o cumplir cinco procesos tecnificados para eliminar las impurezas. Lo más difícil fue sensibilizar a los 230 empleados para seguir las normas de asepsia como no portar joyas en el centro de producción, usar la dotación de bioseguridad (tapabocas, cofia) y lavarse las manos para evitar bacterias.“La certificación nos genera confianza y tranquilidad en el consumidor, porque una firma autorizada nos está auditando. Lo importante no es sólo ganar la certificación sino sostenerla”, dice el señor Barrios.

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