Jóvenes pagan la novatada para lograr su primer empleo

Jóvenes pagan la novatada para lograr su primer empleo

Septiembre 19, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera Reportera de El País
Jóvenes pagan la novatada para lograr  su primer empleo

Paula Andrea Agudelo y Darío José Dorado forman parte de los cientos de jóvenes que siguen en la búsqueda de un empleo acorde con las carreras que estudiaron.

Nuevos profesionales piden una oportunidad para despegar en el mercado laboral. Desempleo juvenil, el más alto del país.

Paula Andrea Agudelo cumplió dos años de graduada y... de desempleada. Con esta fisioterapeuta egresaron en el 2008 de la Escuela Nacional del Deporte 79 profesionales más, que en su mayoría, según dice, aún buscan su primer trabajo.Esta caleña, de apenas 26 años y quien egresó pagando dos millones de pesos por semestre, quiso hacer carrera como visitadora médica, pero pagó su primiparada. Su salario era por comisiones y como las ventas estaban caídas (en su caso, de aparatología estética) no devengaba nada. Al cabo de seis meses, renunció.Luego probó en el área estética. La contrataron en un spa para hacer masajes por prestación de servicios a $22.000 diarios. “Me tocaba atender hasta siete pacientes al día y era agotador física y energéticamente porque uno recibe toda la carga negativa que traen”, explica.Volvió a renunciar y a seguir enviando hojas de vida. Éstas pueden sumar más de 200, incluidas las remitidas por Internet.De sus compañeros, unos están dedicados a las ventas, en servicio al cliente otros. “Una persona con un título profesional y hasta con estudios de actualización, se está desperdiciando al trabajar en algo diferente para lo que se preparó. Aspiro a un empleo donde pueda hacer terapia clínica, que fue lo que me motivó a estudiar fisioterapia”, dice desencantada. Su experiencia es la de 1.228.000 jóvenes desempleados que hay en Colombia a mayo de 2010, según el Dane, y que representan el 22,6% de los desocupados.Fenómeno que afecta más a las mujeres como ella: el 28,9% de las profesionales de 26 años o menos no han logrado ingresar al mercado laboral. Mientras que la tasa de desocupación de los hombres de ese mismo rango de edad equivale al 18,1%.Rubros muy altos para un país en vía de desarrollo porque no está aprovechando el talento humano calificado. Razón por la cual el gobierno presentó ante el Senado el proyecto Ley de Formalización Empresarial y del Primer Empleo, para incentivar la contratación de los recién egresados.Como Francisco Javier Satizábal, graduado en mayo del 2009. Desde entonces este ingeniero de sistemas, estuvo desempleado nueve meses. En ese lapso el joven, de 25 años, envió más de 50 hojas de vida y respondió otras tantas entrevistas. Sólo en febrero logró vincularse a una multinacional, pero por medio de una temporal. Cada seis meses se le vence el contrato y se lo renuevan. No tiene vacaciones remuneradas y debe estar disponible hasta los sábados en la noche. Todo por $900.000. Él se da por bien servido mientras adquiere experiencia. De sus 30 compañeros, sólo tres laboran.Por ese sistema de una temporal fue contratada por un banco Johanna Valdivieso, una administradora de empresas. “Sólo después de trabajar tres años, me hicieron contrato fijo e indefinido. Así se ahorraron tres primas de vacaciones”, comenta. Es el precio que paga todo primíparo... del mercado laboral.Mabel Reyes, psicóloga seleccionadora de personal de una firma de talento humano, lo confirma. “Depende mucho de la empresa. Algunas dan la oportunidad a recién egresados porque su aspiración salarial es bajita: $650.000- $700.000; así tienen gente calificada a bajo costo”.Otra psicóloga, Diana Vanessa Betancourt, dice que llegó a enviar un promedio de diez hojas de vida por semana. En tres entrevistas se enfrentó a las malas ofertas laborales. Una buscaba psicóloga sólo para recoger hojas de vida y clasificarlas según el perfil de los aspirantes. “Tanto estudiar para que me ofrezcan un trabajo donde ni siquiera voy a hacer entrevistas ni selección de personal, sino para realizar una labor casi de practicante”, comenta.Otra firma buscaba la psicóloga maravilla: con conocimientos de contadora para llevar una nómina y experiencia en salud ocupacional. “Muchas empresas integran tres cargos en uno y contratan a una sola persona para el trabajo de tres”, dice.Prefirió trabajar como psicóloga de apoyo seleccionando personal, por prestación de servicios a $50.000 diarios. Así redondea el millón y medio al mes, pero debe pagar su EPS y el descuento del RUT. Pero hay ofertas peores, dice, en las que pagan $12.000 por visitas domiciliarias.Técnicos como Darío José Dorado no se salvan del drama del primer empleo. Hizo su práctica como vendedor de productos financieros del Sena en un banco y aprobó, pero otra entidad financiera compró el banco e hizo recorte de personal.Mercadeó tarjetas de crédito, fue vendedor en una cadena de almacenes y hasta como ‘free lance’ ofreció cruceros. Pero vender sueños en plena crisis era misión imposible. Él podía citar hasta siete clientes en un día, pero si no iban a la reunión en la que ofrecían el crucero, él tenía cero ingresos. Era mejor negocio renunciar.Pero él insiste. Esta semana madrugó a ingresar su información en el Centro de Empleo del Sena y dejar hojas de vida en oficinas en la Plaza de Cayzedo, Torre de Cali, La Pasarela, Avenida Sexta, Hotel Chipichape y hasta en la bolsa de empleo en una iglesia mormón. Una ayuda divina de pronto le dará mejores resultados.Sobre la Ley del primer empleo”Toda iniciativa que tienda a dinamizar el mercado laboral y disminuir el desempleo, es buena y bienvenida”, dice Alfonso Santacruz, director del Centro de Información para el Empleo, del Sena, regional Cali, con relación al proyecto de ley del primer empleo que se presentó en el Congreso.Sin embargo, aclara que se debe mirar con mucho cuidado y establecer mecanismos de control muy precisos para que no se convierta en una ley para reemplazar empleados adultos por empleados jóvenes porque no contribuiría a reducir el índice de desempleo.Santacruz advierte que abaratar el costo de la mano de obra no equivale a que van a contratar más empleados y que además tendría sus efectos, porque a menores ingresos menor consumo. “Lo que hay que hacer es dinamizar la economía, expandir la producción para que las empresas sientan la necesidad de contratar más gente”.

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