“Ingreso de pollo desde los EE.UU. no bajará precios”

Abril 19, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra
“Ingreso de pollo desde los EE.UU.  no bajará precios”

Andrés Moncada, presidente de Fenavi.

Andrés Moncada, presidente de Fenavi, dice que canales comerciales y no los consumidores serán los favorecidos. Pide ‘blindaje’ sanitario para el sector.

Contrario a lo que piensan los consumidores colombianos, el TLC con Estados Unidos no implicará precios baratos en lo que al pollo se refiere.Por lo menos así lo estiman los avicultores, tras considerar que esa competencia no será equilibrada. En concepto del presidente de la Federación Nacional de Avicultores, Fenavi, Andrés Moncada Zapata, los precios no bajarán porque los canales comerciales serán lo que finalmente se favorecerán con esas importaciones.¿De qué tamaño será el ingreso de pollo desde EE.UU.?Nosotros estamos a la expectativa porque cuando es inminente la llegada de una competencia proveniente de Estados Unidos, y una avicultura del tamaño de la que tiene ese país, que es la primera del mundo, no es para menos. Tenemos en el primer año el ingreso de 27.040 toneladas de cuartos traseros de pollo (pierna, pernil y rabadilla), con un arancel cero, y esas importaciones crecerán de manera paulatina hasta llegar a las 50.645 toneladas dentro de 17 años. Y no podemos exportar por ahora debido a las barreras sanitarias de ese país, por lo que es urgente fortalecer ese campo con las autoridades colombianas para hacerlo en el futuro.¿Pero qué tan protegidos están los avicultores colombianos frente a tan fuerte competencia?El país produjo el año pasado 1.066.000 toneladas de pollo, y el Valle del Cauca tuvo el 14% de la misma. Frente a 27.000 toneladas que entrarán con el TLC, no son tanto como diría el ciudadano del común, pero representan el 2,5% del mercado de un producto que llegará con un precio muy inferior al local y que claramente vulnera la posición competitiva de los avicultores nacionales. Es una posición desventajosa porque el sector no exporta a ningún mercado y en ese sentido cuando tenemos un mercado cerrado, esas 27.000 toneladas van a afectarnos por exceso de oferta. ¿Por qué no habrá beneficio para los consumidores en materia de precios, que es lo que en últimas pretende el TLC?Hay experiencias demostradas en las que el consumidor realmente no se beneficia de un precio menor. Normalmente, estas cantidades que entran no tienen la capacidad de ser transmitidas al consumidor final. Lo que va a ocurrir es que esa bonanza de precios bajos al productor como resultado de una sobreoferta generada por las importaciones se queda en el canal comercial. Saldrán afectados los avicultores y el consumidor tampoco se va a beneficiar. ¿Entonces no habrá pollo barato?Esos cuartos traseros que van a llegar de Estados Unidos sin arancel, pueden ingresar a mitad de precio. Pero la experiencia demuestra que cuando hay alta producción el precio nacional baja, y lo contrario sucede cuando dicha producción cae. No tendría que ser así y más con un producto importado. Aún con esas importaciones dudo mucho que baje el precio para el consumidor final, aunque, repito, habrá un efecto perverso para el avicultor local por la imperfección en este sistema. El margen se queda en los bolsillos de los intermediarios. Si hoy el kilo de pollo vale $6.000, cuando entren cuartos traseros a unos $2.362 US$1,15) el comercializador compra más barato, pero para el consumidor el kilo sigue al mismo precio y no hay como controlarlo. ¿Por qué los colombianos van a consumir cuartos traseros estadounidenses, y no otras presas?El consumidor americano de manera tradicional y por cultura, ha preferido siempre la pechuga, o lo que llamamos carne blanca. Y también tienen predilección por las alas. Ellos libran el valor de la producción con dichas presas del pollo, mientras el resto (los cuartos traseros) lo toman como un valor de recuperación, pues deben sacrificar más aves para obtener las pechugas. Ese producto tratan de colocarlo en muchos mercados a unos menores precios, lo cual genera una distorsión y un daño enorme en países como Colombia donde sí tenemos un gusto culinario o preferencial por los cuartos traseros. ¿Cómo se va negociar la entrada de esos grandes volúmenes de pollo a partir de este año?Se hará dentro del mecanismo de subastas para la administración de los contingentes (cupos de importación). Los derechos para poder vender ese pollo, y que el mismo entre sin pagar arancel a Colombia, se hace a través de esas subastas. Las mismas operan con una base que favorece a quienes más paguen por ese derecho, y a la empresa ganadora se le asignarán las cuotas. Para ello se va a conformar una compañía en los Estados Unidos cuyos socios son el representante del sector avícola en Colombia –que es Fenavi— y otro del sector en dicho país. Será la encargada de administrar las subastas. Dentro de tres meses estará listo el primer contingente, para lo cual estamos negociando, que como el 15 de mayo todavía no está incorporada esa compañía como tampoco operando y el mecanismo de subastas, no nos vaya a entrar pollo al país sin cumplir con las condiciones comerciales debidas. Además de esos problemas de comercialización, ¿qué otras amenazas tienen los productores de pollo y huevo en Colombia?La amenaza es sanitaria. En los Estados Unidos hay presencia de la influenza aviar, que es la que restringe y afecta mucho la avicultura mundial. En Estados como Georgia, Illinois y Ohio hay distritos y condados que han sufrido de influenza y el Gobierno colombiano debería tener cuidado con las importaciones de pollo desde esas regiones. Son zonas importantes de producción, por lo que debemos cuidar el estatus que tenemos de país libre de influenza aviar. De hecho esa enfermedad respiratoria de las aves, ha sido declarada como exótica. La influenza tiene efectos devastadores porque mata a la población avícola en cuestión de días. Fácilmente una granja de 500.000 aves podría ser devastada por esta enfermedad causando la quiebra inmediata de las empresas del sector.Es un llamado que estamos haciendo a las autoridades para reforzar las barreras sanitarias, pues el país no puede darse el lujo de poner en riesgo ese patrimonio sanitario. Y menos en departamentos como el Valle y Santander que son las principales zonas avícolas de Colombia. Es necesario que la opinión pública tenga plena conciencia de este problema.

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