Inflación: una carga que aún es muy pesada

Inflación: una carga que aún es muy pesada

Mayo 08, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.
Inflación: una carga que aún es muy pesada

Aunque en abril los precios en Colombia se desaceleraron, las presiones alcistas sobre los alimentos siguen acosando a los hogares.

Julia Mejía, una  ama de casa caleña, esposa y madre de dos hijos, residente en una urbanización del Valle del Lili afirma que ‘se asusta’ con los precios  cada vez que va al supermercado.

Y no es para menos. Ella asegura que los $420.000 que gasta cada quincena ya no le alcanzan. A finales del 2015, señala   “iba con $350.000 a mercar, y ahora se va más plata”.

Dice que está pensando en ‘cazar’  más ofertas e ir a las plazas de mercado a conseguir alimentos  baratos, pero le ‘aterran’ la inseguridad y el desorden de algunos de esos sitios. “Tocará explorar esa opción”, anota.

Como Julia, son miles las familias  que  enfrentan la ola alcista en el sector de los alimentos en la capital del Valle, ya que en lo corrido del año (enero-abril),  tuvieron una variación del 8,71%, la más alta del país, según registros del Dane.

Y aunque  ese organismo estadístico mostró que en abril pasado, la inflación en Colombia cedió, al registrar un 0,50%, menor al 0,94% de marzo, los alimentos siguen presionando el bolsillo de los hogares al presentar una variación de 1,26% (en abril) y de 7,32% año corrido. Todo  por los rezagos del fenómeno climático de El Niño que afectó las cosechas.

¿Por qué los alimentos no bajan en Cali?, la explicación de Óliver Medina, jefe de precios de la Central de Abastecimientos del Valle, Cavasa, es que “hoy el 60% de los productos perecederos que consumimos vienen del sur del país”. Es decir, de zonas como Nariño, Cauca, Tolima, Caquetá y Huila.

Y de esa cifra el 40% lo representa la  papa, un alimento básico en la dieta de los hogares, cuyos precios subieron mucho durante la  última sequía.

A nivel mayorista el costo de ese tubérculo se elevó un 134%. Ni decir, de la llamada papa criolla o amarilla, cuyo valor todavía experimenta alzas hasta del 328%, algo así como a $3500 el kilo. En graneros y tiendas se expende hasta en $4500.

La arveja es otro claro ejemplo. Su precio ha subido 475%, mientras el arroz se cotiza a $36.200 la arroba (un alza del 34%). La libra al consumidor llega hasta los $2000 en las tiendas.  

“Somos fuertes en frutales, algunas hortalizas, habichuela, pepino, tomate y algo de plátano, pero nos falta una mayor producción de muchos otros para atender el mercado local”, dice Medina.

Otro aspecto que juega en contra es que la oferta de muchos los alimentos registra ahora un desplazamiento hacia otras regiones. Es decir, productores  que en búsqueda de más rentabilidad, los venden en Medellín y Bogotá, lo que ocasiona menor oferta local, sobre todo de perecederos.  

¿Quiebre de la inflación?

A la luz de las últimas cifras, todo parece indicar que la inflación ha comenzado a ceder en el país, aunque el fantasma sigue ahí.

De mayo de 2015 a abril de 2016 la variación del índice de precios, IPC, en Colombia fue de 7,93%, mientras algunos de los analistas pensaban en un 8% e incluso  8,05%. Entre enero y abril el IPC se ubicó en 4,07%, sin embargo, muy por encima del 2,95% frente a igual lapso del 2015.

En el marco de tales cifras, los alimentos siguen pesando mucho, ya que entre  enero y abril la variación los  precios fue de 7,32% y en doce meses de 12,63%.

De allí que   haya reservas sobre lo ocurrirá en materia inflacionaria en lo que resta del 2016. Los temores se fundamentan en la intensidad  que podría tener la etapa lluviosa hacia el segundo semestre (fenómeno de La Niña), que podría afectar las cosechas. También el  eventual  impacto retrasado de las tarifas de energía y agua y hasta la tasa de cambio.

Frente a ello, el presidente de la Sociedad de Agricultores, SAC, Rafael Mejía, señala que los alimentos bajarán, pero por ahora “hay que respetar los ciclos agrológicos”, es decir, el comportamiento de las próximas cosechas luego de la sequía.

Munir Jalil, jefe de estudios económicos de Citibank, sostiene que “ya que comenzó a llover debería sentirse una tendencia a la baja de los alimentos de mayo hacia adelante, pero el riesgo que vemos son los servicios públicos”.

Y anota que “ayudaría también un dólar  más estable frente a lo que sucedió el año pasado”.

Por su parte, Juana Téllez, directora económica del Bbva, considera que las presiones inflacionarias seguirán hasta la segunda parte del 2016 y frenarán en el 2017. “El riesgo es que haya una mayor devaluación de la tasa de cambio, o un fenómeno climático inesperado hacia el final del año”, considera la economista.

De allí que el Banco de la República hubiera subido su tasa al 7% y elevado su proyección de inflación hacia el  6%, tras haber fijado un rango de entre 2% y 4% que no se cumplirá. 

 Andrés Pardo, de Corficolombiana, anota “para finales del 2016 La Niña podría descuadrar las metas lo mismo que un dólar más fuerte y si el petróleo se vuelve a descolgar”.

Así las cosas, todo apunta a que el índice de precios irá cediendo en los próximos meses, pero en medio de amenazas todavía inciertas.

 

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad