“Hay que hacer más esfuerzos para sustituir las importaciones”: Minagricultura

Agosto 03, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Katherine Vega Garzón | Colprensa

El ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, dice que Colombia solo cuenta con 5 millones de hectáreas sembradas cuando tiene 40 millones disponibles para el agro.

[[nid:362734;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2014/10/aurelio-iragorri.jpg;full;{Aurelio Iragorri, ministro de Agricultura. Foto: Elpais.com.co | Colprensa}]]

El Gobierno Nacional tiene entre sus metas aumentar el número de hectáreas dedicadas a la agricultura, pues hoy se siembran solo el 10 % de las tierras que tienen potencial. Lea también: TLC con Estados Unidos, con buen sabor para el Valle del Cauca

El Ministro de la cartera agrícola, Aurelio Iragorri, dijo que se deben aumentar los esfuerzos para sustituir algunas importaciones, por ejemplo, de maíz, trigo y cebada.

El funcionario además  anunció que para este año estará lista la unidad encargada de organizar un inventario de baldíos.

 Un estudio realizado por Oxfam Colombia afirma que varios productos han sido afectados por el TLC con EE.UU., y que el ingreso de las familias rurales se redujo en 45,4 %. ¿Cómo se ha manejado esa situación?

Estamos haciendo es un gran esfuerzo. En este momento tenemos 250 productos a los que les estamos abriendo distintos destinos en el mundo. Hemos abierto nuevos mercados. A Japón exportamos carne de pollo y carne bovina a Jordania y Rusia.

 Estamos uniendo esfuerzos con el ICA, el Ministerio del Exterior y el Invima, para que nuestros productos sean más conocidos en el exterior, y paralelamente trabajamos para superar los problemas sanitarios o fitosanitarios para que nuestros productos sean admitidos. 

Mientras tanto, ¿cómo proteger a los pequeños productores afectados por la reducción en sus ingresos?

El punto fundamental es la seguridad alimentaria. Tenemos que aumentar la producción de unos productos básicos. Así lo hizo Perú con el maíz, y hoy son autosostenibles en su consumo interno, pero se demoraron 10 años para lograrlo. Ecuador se demoró ocho años.  Nosotros estamos empezando ese proceso y tenemos plenamente identificados: Trigo, cebada, maíz, arroz, soya. La idea es orientar a la gente para que produzca eso, luego superar las dificultades en la cadena de comercialización. 

Ayudaremos con semillas certificadas, asistencia técnica y acceso a créditos. Mientras tanto tenemos que hacer un gran trabajo interno para sustituir importaciones. 

 ¿Cómo estamos en cuanto a hectáreas dedicadas a la agricultura?

 En el país existen 113 millones de hectáreas rurales y, aproximadamente, 47 millones son aptas entre la ganadería, la agricultura y la reforestación; pero sólo 5 millones están sembradas… hay todo por hacer.

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) ha señalado a siete países, entre ellos Colombia, que incrementarán en un 

50 % los alimentos que hay hoy en el mundo. Para esto, nos faltan por sembrar más de 40 millones de hectáreas, eso es un gran potencial, esto demuestra un gran atraso, pero parte de la culpa es del conflicto armado que vive el país. 

 ¿La seguridad alimentaria se ve afectada por la semilla certificada?

Eso es un tabú, que parte de una falta de conocimiento. No estamos hablando de semillas transgénicas, sino de que existan variedades de semilla que den buenos rendimientos, que sean resistentes al cambio climático, y a las plagas. En Corpoica creamos el 'Plan Semilla', ya entregamos la primera semilla de sorgo dulce forrajero que permite no un corte, sino dos cortes y que ha generado hasta 60 toneladas por hectárea de forraje. Tenemos nueve productos de consumo nacional nuevos con los cuales los pequeños agricultores podrán proyectar la siembra como un negocio. 

Pasando al tema de fertilizantes, ¿la eventual reducción de los precios a perdurar?

En estos meses se entregarán $30.000 millones en fertilizantes, esto representa una disminución del 30 % en los costos de producción para este año, en el café. Además, tomamos la decisión de traer un primer embarque de Rusia de una fórmula de fertilizante que se llama 15-15-15, el más utilizado en Colombia. Eso nos ha permitido que exista una reducción en los costos para el agricultor de entre el 10 % y el 20 %. Esperamos autorizar un segundo buque de 20.000 toneladas solamente para los cafeteros, para que tengan reducción entre el 10 % y el 20 % en fertilizantes. 

 En cuanto a esa entrega de fertilizantes, una caficultora, por ejemplo, recibió siete bultos que le sirven para este segundo semestre, ¿qué pasa después?

Primero seguimos con la revisión o supervisión de los precios de las empresas que venden fertilizantes en el país para que no abusen de su posición, porque dos de esas empresas representan el 90 % del mercado. 

Segundo, traemos fertilizantes directos a través de Vecol para generar mayor competencia en el mercado nacional y lograr así una reducción de los precios. Tercero, abrimos el mercado para que cualquier persona natural y jurídica pueda traer sus fertilizantes directamente. 

Y, la otra parte de la política, tiene que ver con que nosotros no somos competitivos en la producción de fertilizantes, pero lo que sí podemos hacer es lo que hicimos con la Federación de Cafeteros del Comité departamental del Quindío, donde se montó una planta mezcladora de fertilizantes que está teniendo un éxito financiero importante y permite lo que se llama agricultura o fertilización de precisión. 

 En el Huila usted se comprometió a entregar una planta mezcladora…

Vamos a tratar de que a final de este año esté la mezcladora montada, o a más tardar a principios del otro año. La del Quindío costó $800 millones. La sola planta, que era China, costó $400 millones y los resultados en mezclas y en distribución de productos específicos para el Eje Cafetero están siendo viables. 

 En todo esto, ¿hay espacio para los sectores campesinos que adelantan proyectos agroecológicos, que no utilizan fertilizantes? 

Claro que sí. Dentro de los 847 municipios a los que llegamos con proyectos productivos este año, varias propuestas que fueron hechas por organizaciones municipales o asociaciones, eran agroecológicos y varios recursos se invirtieron en ese sentido. 

¿En cuánto están las tasas para acceder a créditos agrícolas? 

En cuanto a las tasas de interés y los plazos el problema que se presentaba con los créditos es que no correspondían al ciclo de los productos. Sacamos 42 líneas de crédito que van de acuerdo a los ciclos. Sacamos tres líneas a 15 años, una para maquinaria, infraestructura y tecnología; otra, para todas las inversiones que se hagan en agua, en riego, en drenaje, en pozos profundos; y otro, para las personas dedicadas a la crianza de ganado vacuno para engorde. 

La tasa de interés que se está dando varía dependiendo de los meses, del producto y el Incentivo de Capitalización Rural (ICR). 

Además, con  el ICR hay un subsidio de 30 % para los pequeños, que dependiendo del producto sube hasta el 40%, y para los medianos es del 15 % al 20 %  de la inversión. 

 ¿Qué están haciendo frente a las críticas de las mujeres rurales por la atención en el Banco Agrario? 

Tenemos la asesoría de varias empresas internacionales que están ayudando al banco a actualizarse en mercados rurales, a mejorar la prestación del servicio, las instalaciones y la presencia en varios municipios. 

Esta entidad no es una fundación, y no puede olvidar su función primordial de ser promotora del agro en Colombia, y tampoco que en ocasiones es la única opción financiera que tienen los pequeños o medianos campesinos. 

¿De cuánto va a ser la reducción del presupuesto para el Ministerio de Agricultura?

En el borrador habla de aproximadamente $2,5 billones, pero será el Congreso el que tendrá la última palabra. Trabajaremos con el presupuesto que se apruebe. Ya veremos qué ajustamos, qué proyectos se verán afectados y cuáles no.

Compra de tierras El ministro de  Agricultura, Aurelio Iragorri, dijo que el  Gobierno  pretende  comprar tierras  para redistribuirlas  a los más necesitados en el posconflicto.  Iragorri afirmó  que se creará un  banco de tierras que se alimentará  con los predios baldíos que se recuperen,  se  agilizará el proceso de restitución  y es probable que se  adquieran “predios privados para ser titulados y redistribuidos a los campesinos”, dijo.  Otras tierras, “adquiridas con recursos provenientes del narcotráfico”, también engrosarán el citado banco, que se estima tendrá más de dos millones de hectáreas.   Según cifras  oficiales, los terrenos baldíos llegan a un millón de hectáreas en Colombia, que en varias ocasiones han sido ocupadas de forma ilegal.
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