"Fondos de precios del azúcar no pueden desaparecer": Procaña

Mayo 14, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Henry Delgado Henao | Editor de Activos

Guido Mauricio López, presidente Junta Directiva de Procaña.

Guido Mauricio López, presidente de la Junta Directiva de Procaña, dice que si se acaba el Fepa la industria se desestabilizaría. El dólar es otra amenaza.

El sector agroindustrial de la caña de azúcar, conformado por los ingenios, los cultivadores y los paneleros, atraviesa un momento complicado. Además de los efectos que aún percibe por la pasada oleada invernal, de un peso revaluado y de una caída en los precios del granulado, la cadena está en una gran expectativa por las investigaciones que adelanta el Gobierno en contra de los ingenios.Guido Mauricio López, presidente de la Junta Directiva de Procaña, gremio que agrupa a los cultivadores de la caña, le contó a El País detalles del sabor agridulce de este sector, el segundo en generación de empleo después del café.¿Cuál es el ambiente que se percibe en la industria azucarera con base en las investigaciones que adelanta la Superintendencia de Industria y Comercio a los ingenios?Todo el sector agroindustrial de la caña de azúcar, que involucra ingenios, cultivadores de caña y paneleros, está preocupado porque venimos escuchando que las multas que impondría la Súper serían muy altas.Si un ingenio pequeño llega a ser multado con cuantías millonarias probablemente no sobreviviría porque no tendría como pagar. Se habla de multas de hasta $60.000 millones y si se quiebran los ingenios pequeños habrá menos competitividad. Además de la pérdida de competencia, el impacto social para esta agroindustria sería nefasto. ¿Por qué?Porque el problema no es solo de los ingenios o de unas cinco familias del Valle, como muchos piensan. Va mucho más allá, por eso hablamos del sector agroindustrial de la caña de azúcar.En el Valle Geográfico del río Cauca, que lo conforman cinco departamentos (Cauca, Valle, Quindío, Risaralda y Caldas) hay 268.000 hectáreas sembradas en caña de azúcar. De ellas, 228.000 están dedicadas a producir etanol, azúcar y combustibles. Las 40.000 hectáreas restantes están dedicadas a producir panela. Toda la cadena agroindustrial tiene sembradas 480.000 hectáreas en el país.Somos 2.700 cultivadores de caña y cada uno de ellos compone una familia de 4 personas. En relación con la panela, ese segmento lo integran alrededor de 350.000 familias. En materia de empleo hablamos de 32.000 puestos de trabajo directos. Somos el segundo generador de empleo en Colombia después del café.A esta agroindustria la ha afectado el invierno y la caída del dólar, ¿qué panorama se vive hoy?Así es, pero déjeme decirle que venimos de dos inviernos muy fuertes, uno en el 2010 y el otro en el 2011 y las consecuencias fueron duras. La producción en el 2012 bajó 20 % y aún no se ha recuperado.Se inundaron cerca de 30.000 hectáreas en el Valle, pero los efectos se siguieron sintiendo en el 2012. La revaluación del peso nos tiene afectados, pues nosotros exportamos cerca del 50 % del azúcar que se produce.Otro revés que ha tenido el sector es con el impuesto predial para los agricultores. En algunos casos se subieron hasta el 400 %. Por ello los agricultores no vemos ese impuesto como algo importante porque se convierte en un costo de producción. En cuanto a los precios del azúcar la caída ha sido fuerte. En el 2012 se cayeron 20 %, tanto en exportación como en el mercado interno.La caña se paga de acuerdo con el precio del azúcar, los cultivadores negocian sus contratos a cinco o a diez años, que es lo que se llama agricultura contractual, y de cada tonelada de caña que le entregan al ingenio se negocian algunos kilos de azúcar. Por lo general es el 50 % de lo que se produce. De allí que cualquier variación en los precios afecta a los ingenios, a los cultivadores y a los paneleros.El impacto en esos tres segmentos golpea a dos millones de personas en 27 departamentos, pues los paneleros hacen presencia en 26 departamentos y nosotros en cinco. Los cultivadores de caña somos dueños del 75 % del área sembrada en caña de azúcar en el valle geográfico y si se sumamos las 40.000 toneladas de los paneleros somos dueños del 82 % del área sembrada en caña, el resto es de los ingenios azucareros. ¿Si bien el sector es un gran exportador, también han venido aumentado las importaciones, cómo se explica eso?Esa es otra preocupación. Colombia exporta entre 800.000 toneladas y un millón al año, pero resulta que en los últimos años las importaciones pasaron de 180.000 toneladas a 320.000. En el 2012 ingresó ese volumen al país. En el 2006 empezaron a aumentar las importaciones.Eso distorsiona el mercado interno con el peligro de que parte de ese azúcar se vaya para los derretideros de los paneleros, lo que distorsionaría el precio interno.Hay momentos, como en todos los negocios, en los que los precios son fluctuantes, momentos en que el precio interno se eleva y allí es donde los importadores traen azúcar de países como Brasil, Bolivia y de otras partes a precios más bajos. Cuando eso ocurre no se puede competir con precios tan bajos en otros mercados. En razón a ello defendemos los fondos de estabilización de precios (Fepa), así como la franja andina de precios, toda vez que representan una gran protección par la industria.¿Para qué sirve el Fepa?Es el Fondo de Estabilización de Precios del Azúcar. En la práctica funciona así: se saca un ponderado de los precios de venta de los ingenios y quien venda por encima de ese precio tiene que hacer una excepción o darle la diferencia al fondo y quien vende por debajo el fondo lo compensa. Sin embargo, quiero que quede claro que el fondo no pone el precio. El valor lo fijan la oferta y la demanda que existan. Una de las grandes virtudes del Fepa es que evita que haya una guerra de precios.¿Pero acaso quieren desmontarlos o por lo menos el Fepa?Lo que hemos escuchado es que las empresas compradoras de azúcar, así como todas aquellas compañías que necesitan nuestro producto buscan eso. Lo cierto es que si no existieran los fondos ocurrirían dos cosas: que el precio se descolgaría y se desestabilizaría toda una industria.¿Cuál es el llamado que les hace al Gobierno y a aquellos empresarios que quieren que se acabe?Que se deben mantener estables esos dos fondos para darle estabilidad al negocio. Esas dos herramientas deben permanecer por encima de las negociaciones internacionales que haga Colombia. Si desaparecen perdemos competitividad con naciones que tienen subsidios o mejores costos de producción que los nuestros en Colombia.Si no se sostiene el Fepa corren riesgos los pequeños o los menores productores porque la parte grande de la agroindustria, los que tienen mayor capital, puede absorber a los pequeños y eso haría perder competencia en el mismo sector.¿Pero qué les dice a los empresarios?El mensaje para los que nos compran los productos es que tengan en cuenta el aspecto social de la industria, que toca con la generación de empleo que tenemos en esta región del país y la estabilidad que ofrece en 27 departamentos. No se puede desestabilizar de un momento a otro una industria tan importante como la nuestra.El Ministro de Comercio expresó que no van a desaparecer los fondos...El Ministro dijo que el Fepa no corre ningún riesgo en este momento, lo cual nos da tranquilidad, pero cuando se habla de las franjas de precios sí nos deja preocupados porque habló de unas negociaciones individuales con cada país. Se medirá el impacto de cada producto que se negocia.En esos países también hay consumidores de azúcar que tienen las mismas empresas en Colombia, entonces ellos luchan por evitar esa franjas de precios para comprar las materias primas más baratas, pero no podemos desestabilizar un pacto que lleva años, sobre todo con la zona andina.¿Para usted el futuro de esta agroindustria está en riesgo?Si se protegen estas políticas agrarias que tenemos no habrá problema. Estamos haciendo un esfuerzo entre todos como sector para seguir aumentando la productividad. Queremos fortalecer la producción en el área actual porque ya no tenemos más tierra para sembrar caña en esta zona. No hemos parado de buscar los mecanismos para ser más competitivos.

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