Expropiaciones comprometen el futuro de los venezolanos

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762 empresas y tres millones de hectáreas han pasado a manos del Estado. Costo de vida se dispara en el vecino país.

Expropiaciones comprometen el futuro de los venezolanos

Noviembre 07, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

762 empresas y tres millones de hectáreas han pasado a manos del Estado. Costo de vida se dispara en el vecino país.

La historia de expropiaciones del presidente Hugo Chávez ya es larga y está generando una seria inestabilidad social y económica en Venezuela. Arrancó en el 2007 cuando estatizó la compañía eléctrica Seneca y adquirió el 82% de Electricidad de Caracas, de capital estadounidense.Tras esos primeros pasos, a través de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), Chávez tomó el control de los campos petrolíferos de la Faja del Orinoco, con reservas estimadas en 316.000 millones de barriles. Y nacionalizó la Compañía de Teléfonos de Venezuela. En el 2008, pasaron a manos del Estado 32 campos petroleros, una cadena frigorífica y la empresa Lácteos Los Andes. La excusa era garantizar la “soberanía alimentaria”. Ese año Chávez nacionalizó toda la industria cementera, incluida la francesa Lafarge y la suiza Holcim, adquiridas por US$552 millones y US$267 millones, respectivamente. Y expropió la filial de la mexicana Cemex.También hizo lo propio con la Siderúrgica del Orinoco, Sidor, del grupo italoargentino Ternium Techint; con el Banco de Venezuela, filial del español Santander. Y pasó a manos del Estado todo el transporte interno de combustible, del que Pdvsa ya controlaba el 49%. El 2008 concluyó con la nacionalización de la mina de oro ‘Las Cristinas’, de la firma canadiense Crystallex.Para el 2009, Chávez ordenó la intervención y control militar de empresas arroceras a las que acusó de los desabastecimientos que vivía el país; la principal afectada fue Alimentos Polar. También expropió las plantas procesadoras de arroz de la estadounidense Cargill; intervino 1.500 hectáreas de tierras de la papelera irlandesa Smurfit Kappa y expropió 10.000 hectáreas de latifundios para producción de alimentos.Luego, el gobierno se tomó por la fuerza los puertos de Maracaibo y Puerto Cabello para transferirlos al poder central y anunció que la aerolínea Aeropostal se convertirá en empresa de “propiedad social”.Ese mismo año Chávez nacionalizó 60 empresas de actividades petroleras complementarias; cuatro metalúrgicas: Matesi, Comsigua, Orinoco Iron, Venprecar; y una fábrica de tubos de acero sin costura que tenía capitales japoneses, mexicanos, europeos y australianos.En mayo de 2009, el presidente venezolano encabezó la toma de la Planta Compresora de Gas Pigap II, expropiada a la estadounidense Williams Companies Inc. Decretó la “adquisición forzosa” del complejo hotelero Margarita Hilton e intervino dos centrales azucareras, una con capital colombiano.En este 2010, el proceso de expropiación llegó a la cadena de hipermercados Éxito, del grupo francés Casino y con un porcentaje de capital colombiano, lo mismo que un centro comercial caraqueño.Un conjunto de edificios en el centro de Caracas; unos galpones de las empresas Polar, la mayor productora y procesadora de alimentos del país; la Universidad Santa Inés, en Barinas; la empresa de alimentos Sociedad Mercantil Molinos Nacionales (Monaca); las empresas Envases Internacional y Aventuy; la Industria Nacional de Artículos de Ferretería y nueve comercios más también son expropiados.La misma suerte corrieron once taladros petroleros de la estadounidense Helmerich & Payne (H&P); Agroisleña (con capital español y la principal distribuidora de productos para el campo); la sucursal de la estadounidense Owens Illinois, líder mundial en la fabricación de envases de vidrio para bebidas, alimentos, medicamentos y cosméticos.Y en los últimos días, Chávez ordenó la expropiación de la Siderúrgica del Turbio (Sidetur); de Venoco (lubricantes), Fertinitro (fertilizantes) y 14 conjuntos residenciales. En total, entre el 2005 y octubre de 2010 hubo 762 nacionalizaciones y expropiaciones en Venezuela, según el Observatorio del Derecho de Propiedad.Estrategia política Guaicaipuro Lameda, ex presidente de la estatal petrolera Pdvsa, sostuvo que “las expropiaciones que hace Chávez no son acciones de orden económico, sino de orden político, que buscan congraciarse con el sector de la población de bajos recursos que ve en esta actuación una esperanza de mejoría para ellos”.“A mí me lo dijo el presidente Chávez cuando yo trabajaba con él en el Gobierno: la revolución se trata de la defensa de los pobres como argumento para generar una transformación, mantenerse en el poder y transformar la mentalidad de los venezolanos”, reveló Lameda a El País. El analista venezolano José Toro Hardi, sostuvo que con las expropiaciones lo que está haciendo Chávez es “desmontar el aparato productivo del país... Pareciera que el Presidente se siente más cómodo con inversiones chinas o iraníes, que piensa que a lo mejor no van a intervenir o a opinar en la política interna del país como pueden hacerlo los empresarios venezolanos”.Resaltó que, además de empresas, se han expropiado cerca de tres millones de hectáreas al sector agrícola y, “si estas expropiaciones siguen, las compañías van a pagar menos impuestos y, en el peor de los casos, dejan de producir y cierran, que es lo que ha pasado con gran número de las empresas intervenidas”.Pero la expropiación tiene otro efecto perverso y es que se está acabando con la seguridad jurídica y por eso la inversión nacional y extranjera también se ha perdido. De hecho, el economista de la universidad Icesi, Julio César Alonso, advierte que “lo primero que causa ese tipo de expropiaciones es una inestabilidad impresionante en los inversionistas y, lo otro, es que eso se refleja en una caída del PIB que hace que la economía en vez de crecer se vaya contrayendo”.Como si fuera poco, algunos empresarios denunciaron que el Estado no paga muchos compromisos que asume con los accionistas de las compañías enajenadas. Según la firma de análisis económico, Ecoanalítica, hasta mayo de 2010 las expropiaciones habían costado unos US$23.000 millones, de los cuales el gobierno sólo habría pagado US$14.645 millones. Con todo, los analistas creen que la inflación este año llegará al 29% ó 30% cuando por décadas no superó el 1,5%. Lo que, en palabras de Toro Hardi, refleja una enajenación peor que la de las empresas, y es “la expropiación de la calidad de vida y del futuro de los venezolanos”.

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