Estos son los retos del sector de las confecciones del Valle en los EE.UU.

Mayo 31, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Estos son los retos del sector de las confecciones del Valle  en los EE.UU.

La Andi aclara que si bien la situación actual explica la pérdida de algunos puntos de la participación de la industria en la economía, no es la única razón.

Empresarios del Valle dicen que la tabla de salvación será la unión de todos los actores de la cadena, pues este sector está compuesto por miles de pequeños negocios que no pueden competir solos.

El reconocido adagio popular “la unión hace la fuerza” será fundamental para que el sector textil y confecciones pueda aprovechar los beneficios del tratado de libre comercio con EE. UU. Esa unión debe ser entendida como la sincronización de toda la cadena que tiene que ver con la elaboración de la prenda. En ella se cuentan las hilanderas, los textileros y los confeccionistas, pero va mucho más allá del funcionamiento de las cadenas productivas.“Debemos unir fuerzas para ser realmente competitivos y llegar fuertes al mercado estadounidense”, explicó Edwin Salazar, presidente de la Junta Directiva de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines y gerente de la empresa Procostura.En ese mercado, agregó, nadie duda de la calidad de las confecciones colombianas, pero la verdad es que el sector está conformado por miles de empresas pequeñas que difícilmente pueden competir solas. Hay cerca de 450 fabricantes de textiles y 10.000 de confecciones, la mayoría son pequeñas fábricas que están ubicadas en ciudades como Medellín, Bogotá, Cali, Pereira, Manizales, Barranquilla, Ibagué y Bucaramanga.Pero además de eso, otro reto que tiene el sector es que no produce suficiente materia prima. “Colombia es un país deficitario en producción de hilos y telas, razón por la cual acude al mercado chino”, anotó por su parte, Nelson Aristizábal, gerente de la empresa Aritex. Y aquí surge un nuevo desafío para el sector, pues sólo puede exportar sus productos a los Estados Unidos si el ciento por ciento de las prendas es de origen colombiano. “Infortunadamente, buena parte de las mismas tiene un componente de materia prima importada”, comentó Salazar.Es por ello que se deben adelantar procesos que permitan fortalecer la producción de más materia prima y aprovechar los beneficios del acuerdo comercial con los estadounidenses.Sin embargo, existen otras ventanas del comercio exterior que se abren para los empresarios, como los TLC con la Unión Europea y Turquía, que no exigen que el ciento por ciento de la mercancía tenga denominación de origen, como se conoce técnicamente el proceso, añadió Marcela Mosquera Vásquez, directora ejecutiva de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines.Otro líoA juicio de los líderes del sector, se ha percibido un deterioro en el último año a raíz de las recientes modificaciones arancelarias, especialmente con el Decreto 2917 de 2011, vigente actualmente, que desconoce el escalonamiento acorde al valor agregado que se añade en cada eslabón de la cadena disponiendo un arancel del 10% para fibras, hilados, y tela.En razón a ello será más fácil importar la materia prima que fabricarla en el país, lo que redundará en una reducción de empleo.En materia de tejidos, por ejemplo, el país importó el año pasado $887 millones, cifra que representa un aumento del 82,5% respecto del 2009, pero en confecciones el incremento de las importaciones fue del 113%.En razón a ello, el sector solicitó al Gobierno la modificación del decreto, a fin de mantener la generación de empleo y de valor en la cadena. “Pero además, la Nación debe reconocer un escalonamiento de la estructura arancelaria que consulte el nivel de integración de cada uno de los eslabones que componen el sector y destaque el valor agregado en los productos”, dijo la señora Mosquera.“A vencer dificultades”Marcela Mosquera Vásquez sabe que no es sencillo competir en un mercado como el de los Estados Unidos, pero también sabe que hay oportunidades en otros mercados del mundo. Para ello es necesario trabajar duro.Ella, como directora ejecutiva de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines, tiene claro que se deben vencer las dificultades. “Hay escasez de materia prima en el país, pero el sector, de la mano de la Cámara hará todo lo posible para fortalecer la cadena y hacer que funcione bien”, señaló.“Tenemos asiento en la Andi y la verdad es que nos hemos ganado el respeto del Gobierno”, agregó.Los empresarios tienen una gama amplia para exportar y trabaja duro por fortalecerse en tejido de punto, que son aquellas prendas elásticas como los vestidos de baño, la ropa interior y algunas blusas.En tejidos planos, que son los llamados jeans y camisas, entre otras prendas, también quiere seguir posicionándose, pero lo cierto es que se requiere de una mayor participación del Gobierno Nacional para que modifique algunas normas arancelarias que estableció en el decreto 2917 del año pasado, señaló.Es necesario, anotó, que el Gobierno atienda las peticiones que le hemos hecho para hacerle ajuste a esa norma, pues lesiona la industria colombiana.

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