“Es urgente que Emcali regrese a manos del Municipio”: César González

“Es urgente que Emcali regrese a manos del Municipio”: César González

Julio 02, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García I Elpais.com.co

Uno de los desafíos del nuevo superintendente de Servicios Públicos Domiciliarios, César González Muñoz, es finalizar pronto la intervención de las Empresas Municipales de Cali, para que su manejo vuelva a quedar en manos de las autoridades locales.

Uno de los desafíos del nuevo superintendente de Servicios Públicos Domiciliarios, César González Muñoz, es finalizar pronto la intervención de las Empresas Municipales de Cali, para que su manejo vuelva a quedar en manos de las autoridades locales.En su concepto, ese proceso —que ya lleva 11 años— no se debe prolongar más y es urgente finalizarlo. González Muñoz, un economista, profesor y dirigente gremial de amplia trayectoria, asume esta semana el cargo ante el presidente Santos.El nuevo timonel de la Superservicios afirmó que es difícil comprometer una fecha para que Emcali regrese al Municipio, pero que enfocará sus esfuerzos para que la intervención no se prolongue más. El Gobierno intervino ese ente en abril del 2000 y desde entonces el proceso ha sido complejo para lograr su plena recuperación financiera y administrativa. ¿Cómo observa la realidad y la problemática de los servicios públicos domiciliarios en Colombia? No tengo ningún conocimiento más allá de lo que percibe un ciudadano del común. No puedo hablar en mi nueva condición de funcionario público y espero que eso se materialice en el curso de los próximos días. Pero como ciudadano observador puedo decirle que el país ha avanzado mucho en ese campo en las dos últimas décadas, aunque también tiene grandes problemas. El desafío del Estado regulador es doble al contar con una buena función en ese sentido –la cual está en manos de las comisiones reguladoras— y también una positiva función supervisora y de vigilancia a cargo de la Superintendencia. Ese binomio es fundamental para dos cosas: primero recoger bien el patrimonio histórico que se tiene sobre la materia, y segundo, para corregir los problemas. Esa es la tarea que la Superintendencia debe adelantar como instrumento de la intervención del Estado, mientras la otra columna es la regulatoria. ¿Pero cuál será su principal reto en aras precisamente de mejorar la cobertura y la calidad de los servicios básicos en las ciudades? Los desafíos son enormes. Creo que hay una gran oportunidad para seguir progresando en materia de supervisión teniendo en cuenta que la Superintendencia ha tenido importantes avances técnicos, conceptuales y de gestión. Hay que seguir empujando esa rueda para mejorar aún más el papel del Estado para que pueda responderle a la gente. Todos finalmente nos debemos es a la gente del común, y a los titulares y usuarios de los servicios públicos domiciliarios. Ese mapa es complejo. ¿De primera mano le suena el tema de las Empresas Municipales de Cali, que está intervenida hace once años? Hay unas cosas que son marcadas por la agenda de las circunstancias mismas. Se debe mirar un tema que ha causado recientemente agitación especial entre los mandatarios regionales de la Costa Atlántica, y es el caso de Electricaribe. Es un estudio que debe hacerse de manera tranquila, pero acelerada para responder adecuadamente a sus problemas. Obviamente, también está el caso de Emcali que es un asunto muy urgente. ¿Urgente es devolver pronto la empresa a la ciudad una vez supere los malos manejos del pasado? El presidente Juan Manuel Santos y el Gobierno están muy interesados en que la Superintendencia asuma rápidamente lo correspondiente a la gestión de Emcali. Es un punto esencial. Nos estamos informando y recibiendo los elementos de juicio, tanto del Gobierno Nacional como de los banqueros de inversión, lo mismo que la documentación muy abundante que se posee sobre la empresa, para que nos sentemos a conversar luego con las autoridades locales. Vamos a ver cómo de manera coordinada y sensata podemos darle la mejor solución al asunto de Emcali. Pero siempre con una cosa en mente: hay que beneficiar primero a los consumidores y usuarios de los servicios. ¿Ve factible levantar la intervención de Emcali este mismo año? El calendario de la Superintendencia no podría ser estrictamente en términos de tiempo, sino en el cumplimiento de condiciones y de circunstancias apropiadas. Por eso no me atrevo a dar una fecha.Pero mientras más rápido ocurra, mejor. Hay que encontrar rápidamente las condiciones adecuadas para que eso se produzca. No hay duda de que la Empresa no debe seguir más en la situación en la que está hoy. Se debe poner pronto la empresa en manos del Gobierno Municipal y de la comunidad local. Es una tarea urgente, y no se debe tener un día más bajo la intervención estatal y más allá de lo necesario. Ojalá, repito, encontremos pronto esas condiciones adecuadas para que la empresa regrese a manos de las autoridades y la comunidad local. ¿En aras de esa celeridad que usted plantea, ha previsto reunirse pronto con las autoridades de Cali una vez asuma su cargo para examinar este tema tan espinoso y prolongado? Es esencial hacerlo. Personalmente me estoy haciendo a la información relevante de todas las partes, y buscaremos encontrarnos con las autoridades locales para hacer un nuevo inventario de lo que tenemos hoy, y cuál es ese patrimonio histórico con el que contamos. Con base en ello vamos a ver de manera coordinada y conjunta cómo podemos acelerar ese proceso para que la empresa vuelva al sitio en el que debe estar en materia de control de gestión y manejo de sus asuntos.¿Los procesos de intervención de Empresas Públicas en dificultades deben continuar, o es mejor adoptar unas alertas tempranas para evitar descalabros como el de Emcali? Como es obvio una intervención de esta naturaleza es algo muy conflictivo y con muchas aristas. Debe ser una medida de última instancia, pero creo que hoy la Superintendencia tiene instrumentos tecnológicos que le permiten manejar esas alertas tempranas a las que usted se refiere. Sin duda que no debe ser de otra manera. Las quejas de los usuarios de agua, luz, energía y otros servicios son siempre por abusos tarifarios.¿Cuál cree que podría ser el nuevo papel de la Superintendencia en ese sentido? Ese es un campo que corresponde estrictamente a las autoridades encargadas de la regulación. La Superintendencia tiene una función de vigilancia, control y de supervisión, y ahí debe mantenerse. Es la otra columna de la intervención estatal apropiada en el mundo de los servicios públicos domiciliarios. Claro, que seguramente la entidad tendrá nuevas maneras de coordinar y de expresar su opinión al interior de las comisiones de regulación tarifaria. Recientemente se habló de que a pesar del derecho constitucional que les asiste, seis millones de colombianos no tienen agua potable. ¿Desde la Superintendencia cómo podría ayudar a solucionar este problema? Como ciudadano uno se duele de esa situación. El avance en materia de cobertura ha sido grande y hay que reconocerlo. Pero el camino del progreso hacia el futuro todavía es muy ancho y complejo. Ese dolor se transfiere también al funcionario público y como autoridad de supervisión debe haber un gran interés para empujar la rueda del progreso. La Superintendencia de Servicios Públicos tiene importantes instrumentos para actuar en coordinación con las demás autoridades encargadas sobre este tema. ¿Cómo analiza las fallas institucionales, que durante la etapa invernal, fueron responsables de los daños a la infraestructura de acueductos y otros servicios básicos? Creo que es de amplio conocimiento que hay fallas institucionales en eso. Pero también ha habido un abuso muy grande de la estabilidad y de las condiciones del mundo natural. Debemos reconocer que hemos sido muy abusivos con el medio ambiente y eso hay que corregirlo. Ese tema es clave en las dificultades que mucha gente está viviendo hoy en cuanto a la prestación adecuada de los servicios públicos domiciliarios. No podemos sólo echarle la culpa al clima y al invierno por nuestros infortunios, sino que debemos reconocer que la sociedad arriba y abajo, ha sido muy dura con la estabilidad del medio ambiente que nos rodea.

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