"En InterBolsa se creyeron muy grandes para caer": Gloria Valencia

"En InterBolsa se creyeron muy grandes para caer": Gloria Valencia

Noviembre 01, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Paola Guevara / Editora Vé

Gloria Valencia, periodista autora del libro Interbolsa donde expone paso a paso cómo se dio el gran escándalo financiero.

Noviembre es un mes clave para las víctimas de InterBolsa. La Fiscalía imputará cargos a varios protagonistas de este escándalo financiero. La laureada periodista Gloria Valencia, desglosa el caso, paso a paso, en su nuevo libro, de una forma didáctica y amena.

Un caso de ficción. El caso InterBolsa parece salido de la imaginación delirante de algún guionista de Hollywood. Lastimosamente ocurrió.Al expresidente de InterBolsa, Rodrigo Jaramillo, ya le fueron imputados cuatro cargos (manipulación fraudulenta de especies inscritas en el mercado, administración desleal, operaciones no autorizadas con accionistas y concierto para delinquir), aunque el juicio en su contra no ha comenzado.Solo hasta el miércoles 12 de este mes a las 8:00 a.m., la Fiscalía General de la Nación imputará cargos a otros miembros de Interbolsa por maniobras fraudulentas y administración desleal. A los protagonistas del mayor escándalo financiero de los últimos años se les investiga -entre otras- por manipular el precio de la acción de Fabricato (se incrementó en un sospechoso 214 % en 2011) con miras a venderla al mejor postor. También, por otorgar escandalosos cupos de endeudamiento para la constitución de operaciones tipo Repo, que le facilitaron la adquisición de acciones de Fabricato al famoso Grupo Corridori (ver recuadro). Estas y otras actuaciones se hicieron arriesgando sin consentimiento el dinero de 1.100 clientes que reclaman $340.000 millones, de los que parte se ha rescatado pero de los que mucho tardará en aparecer o no volverá.“Algunos calculan que de haber tenido éxito, y de haberse vendido Fabricato como se esperaba, por unos 640.000 millones de pesos, las ganancias habrían sido muy jugosas para todos. (Alessandro) Corridori se habría embolsillado unos 200.000 millones de pesos”, revela la periodista e investigadora Gloria Valencia, editora de Economía y Negocios de Semana, quien acaba de publicar un libro que narra los pormenores de este caso y que reconstruye con base en testimonios los perfiles de los protagonistas de la historia de InterBolsa: Rodrigo Jaramillo, su expresidente, miembro de una destacada familia antioqueña; su hijo Tomás Jaramillo, un joven carismático y ambicioso; Juan Carlos Ortiz, cerebro detrás de varios de los movimientos más arriesgados de InterBolsa; el misterioso italiano Alessandro Corridori, entre muchos otros. Esto nos dijo la autora de ‘InterBolsa. La historia de una élite que se creía demasiado grande para caer’. Lo primero que llama la atención sobre el caso InterBolsa es que los “malos de la película” recibieron la mejor formación académica, provenían de familias respetadísimas, pertenecían a la más excelsa élite económica y social de este país. ¿Qué necesidad tenían?, se pregunta uno… Es verdad, yo sí creo que InterBolsa nació sin la pretensión de llegar a convertirse en lo que terminó siendo. Rodrigo Jaramillo Correa viene de una familia muy prestante de Antioquia, pero se fue envolviendo en sucesos de los que no pudo salir. Yo lo atribuyo a la falta de carácter, sumada a su debilidad moral y a su ambición. Usted describe a InterBolsa en sus inicios como una firma muy por debajo del promedio, hasta que Rodrigo Jaramillo acogió en Medellín a Juan Carlos Ortiz, que venía de ser sancionado por malos manejos y expulsado de la Bolsa de Valores de Bogotá por 10 años. ¿Por qué avaló a alguien tan cuestionado y le permitió llegar tan lejos? Admitir a Ortiz fue su gran salto, y la primera gran muestra de debilidad de Rodrigo. El hecho de que no le hubiera importado el pasado de Juan Carlos, que no le hubiera dado trascendencia a la sanción que ya traía es señal de que, desde los inicios de InterBolsa, su conducta y sus principios no eran reales. Pero Rodrigo comenzó a crecer enormemente de la mano de Juan Carlos. Era cuestionado, pero obtenía resultados; entendía lo que estaba haciendo, pero miró hacia otro lado. Incluso testigos narran que en una reunión elogió a Juan Carlos delante de todos y se refirió a él como “La gran locomotora de InterBolsa”, es decir, reconocía que no habría llegado donde llegó sin él. Pero entra en escena el hijo de Rodrigo, Tomás Jaramillo, un muchacho muy ambicioso, carismático y excelente relacionista público pero que no era un gran financista. ¿El principio de la tormenta perfecta?Es como si todas las piezas para el desastre se hubieran unido: la brillantez de Juan Carlos, las relaciones públicas de Tomás, la sed de poder y reconocimiento de Rodrigo. La ambición de todos ellos, el hecho de hacerse los de la vista gorda mientras siguiera llegando la plata. Eso es lo que ocurre en los desastres: se juntan las piezas. Mucha gente hace operaciones riesgosas, ¿cuál fue el gran pecado aquí? Lo que pasa es que los líderes de InterBolsa tomaron muchísimos más riesgos y comprometieron la plata de los clientes sin su consentimiento. El único beneficiado con las ganancias iba a ser InterBolsa aunque el riesgo, como vimos, lo estaba asumiendo el cliente sin saberlo. Al hacer el perfil de estos personajes, ¿qué le sorprendió más? Me sorprendió la visión que la gente del sector tenía sobre Rodrigo Jaramillo. Lo consideraban antipático, odioso, sin carisma, lo más suave que dijeron fue “extremadamente tímido”. Lo describen como arrogante, solitario, la nota disonante entre sus colegas, y por supuesto tan débil que no pudo controlar las actuaciones de su hijo Tomás. ¿Cómo describen a Tomás Jaramillo y a Juan Carlos Ortiz los que los conocieron? A Tomás lo describen como el típico joven buena vida, vivía en función de la plata y de las relaciones públicas. Era muy hábil en lo social, pero no en los negocios, y para la muestra todo lo que emprendió fracasó (InterBolsa USA, Brasil y Energy fueron creadas para dar la imagen de presencia internacional pero fueron un fracaso rotundo y fuente de increíble despilfarro). No era un financista de las grandes ligas pero se hizo muy amigo de Juan Carlos Ortiz, el cerebro, el brillante, quien descubría talentos y se rodeaba de gente ambiciosa como él. Los compañeros de universidad que entrevistamos recordaban que Ortiz les decía: “Yo voy a ser rico”. Y fue tan hábil que tras las sanciones de la Superintendencia siguió moviendo los hilos sin estar sobre la mesa. Juan Carlos Ortiz era infaltable en las páginas sociales. Casado con una expresentadora y reconocido por sus fiestas temáticas, sus safaris, etc…El estilo de vida que llevaba es muy propio de ese mundo. Y tiene lógica su acercamiento a cierto sector de la sociedad pues lo que necesitas es, justamente, inversionistas. Eso es legal, en ese medio había que rodearse de gente que tuviera con qué invertir. Los testimonios que recogimos revelan que le gustaba la danza de los millones, las fiestas, los viajes, así mostraba que era parte de ese mundo. Creo que el único discreto era Rodrigo. Pero su libro cuenta que Rodrigo Jaramillo pagaba USD 50.000 al año para hacer parte de la Clinton Global Iniciative, ¿no es igual? Sí, le gustaba el poder. Ser parte de la Fundación Clinton era quizá más importante para él, porque en últimas nunca necesitó plata, siempre la tuvo, era el reconocimiento social lo que más le llamaba. Su libro cuenta que fue Rodrigo Jaramillo quien defendió a Juan Carlos Ortiz cuando nadie quería admitirlo en la fusión de las tres bolsas, Bogotá, Medellín y Occidente. ¿Cuándo se produce el ‘divorcio’ entre ellos?Juan Carlos no podía hacer parte de la bolsa fusionada por la sanción que traía. Fue un gran escollo que tuvieron que sortear a la hora de hacer la fusión de las tres bolsas de valores del país, después de haber superado tantos tropiezos. El problema vino cuando Juan Carlos decidió crear un embeleco llamado Proyectar Valores, un clon de Interbolsa, con los mismos accionistas mayoritarios y la misma forma de operar. La relación entre ambos ya estaba muy deteriorada, por muchas decisiones de él y de Tomás con las que Rodrigo no estaba de acuerdo. Rodrigo se la pasaba diciéndole a la opinión pública a través de comunicados que Proyectar Valores no tenía nada que ver con él. Se quería zafar. Por eso cuando la Superintendencia intervino Proyectar Valores, Rodrigo no la salvó (no le prestó los 15.000 millones que necesitaba para salvarse), pero nexos sí existían y la prueba es que se afectó la imagen de InterBolsa y les tocó salir a responderles a los clientes. Usted narra que para el año 2011 InterBolsa había alcanzado tanto poderío que encontraba difícil seguir creciendo al mismo ritmo. ¿Por eso la urgencia de hacer el negocio de Fabricato que finalmente se cayó? El negocio con Fabricato es el desenlace, allí ya no hubo marcha atrás. No tenían liquidez suficiente, llega el intento de compra de Fabricato para luego venderla. Buscando concretar ese objetivo es que comenzaron a hacer los peores malabares, perdieron del todo el rumbo en el afán por salvar ese negocio. Estuvieron a punto de lograrlo, ya les había salido bien la misma estrategia en negocios anteriores...Si lo hubieran logrado no estaríamos acá, jamás nos habríamos enterado de la realidad, los inversionistas ni siquiera habrían sospechado la forma en que jugaron con su dinero. ¿Qué lección queda? Para las comisionistas de bolsa, recordar que el mercado es depositario de la confianza de las personas. Que esa confianza es algo sagrado. Que hay que aplicar el auto control, velar por su buena conducta. Y a las autoridades hay que preguntarles por qué dejaron pasar tanto tiempo antes de actuar. El problema es que ya hemos visto crisis como estas en el pasado y se toman correctivos, pero vuelven a ocurrir. En su libro revela que desde el Ministerio de Hacienda se pasaba información privilegiada a Interbolsa. El responsable, al ser sancionado, fue contratado por InterBolsa. ¿Puertas giratorias? Queda demostrado que la puerta giratoria no termina bien. Es uno de los asuntos éticos más críticos de este asunto y allí también hay un llamado a la reflexión. ¿Qué opinión le merece la carta de excusas públicas del vallecaucano Jorge Arabia, mano derecha de Rodrigo Jaramillo y vicepresidente financiero del holding InterBolsa?Arabia ha sido el único que ha salido a pedir disculpas a su familia, a la sociedad, y ha colaborado con la justicia. Algunos lo ven como arrepentimiento tardío porque vino cuando ya estalló todo este escándalo, entonces le quitan valor a su actitud. Pero al menos lo hizo. Yo me quedé esperando una expresión semejante de los demás.

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