En Colombia empieza a marchitarse el poder de los gremios

En Colombia empieza a marchitarse el poder de los gremios

Septiembre 23, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Luiyith Melo García Reportero de El País
En Colombia empieza a marchitarse el poder de los gremios

Un ex dirigente gremial aseguró que algunos directores de gremios ponen por encima su ambición personal, se acercan mucho al Gobierno y utilizan su puesto como trampolín para llegar a ministerios y embajadas.

La baja representatividad, la desbandada a pequeñas asociaciones y la cercanía con el Gobierno les han restado fuerza a quienes antes tuvieron influencia.

Los recientes paros nacionales protagonizados por cultivadores de café, papá, arroz y por los camioneros que transportan productos no sólo pusieron en jaque al Gobierno y a buena parte del país debido al cierre de vías y el aislamiento de los sitios de producción con los centros de consumo, sino que dejan de manifiesto una crisis gremial sin precedentes.La pérdida de representatividad de sus asociados, la proliferación de pequeñas asociaciones más allá de las tradicionales y la cercanía con las políticas de Gobierno y su modelo económico son factores que tienen a los gremios en aprietos. La falta de representatividad parece evidenciada en las protestas del sector agrario, las cuales no fueron convocadas por los gremios que gozan de renombre y prestigio en Colombia, sino que las hicieron los campesinos, los pequeños productores y trabajadores de base, así las mismas hayan sido infiltradas políticamente por otros sectores.Incluso, en algunos casos, se hicieron contra la voluntad de los gremios, como ocurrió con el caso de la Federación de Cafeteros, al que muchos productores consideran poco representativo de sus intereses económicos y sociales y “más cercano al Gobierno que a los propios caficultores”, advierte Eduardo Sarmiento, decano de la facultad de Economía de la Escuela Colombiana de Ingeniería.Entre los paperos hubo también sublevaciones, porque un sector de los cultivadores consideró que los voceros de Fedepapa en la mesa de negociaciones no estaban teniendo en cuenta sus verdaderos intereses. Y Fedepapa ya había armado tolda aparte de la SAC, al igual que Fedearroz.Sarmiento sostiene que los gremios han perdido influencia en el país, lo cual va relacionado con el deterioro que sufren sus respectivos sectores económicos. Eso es lo que le ocurre al sector agrícola representado en general por la SAC y por otros gremios puntuales como la Federación de Cafeteros, donde se ha expresado la mayor inconformidad. La crisis va ligada con su pérdida de peso en la economía, según el analista. De hecho, el agro hace 20 años aportaba un 16% de la producción nacional y para el 2013 sólo participa del 6,26 % del Producto Interno Bruto, PIB, según cifras del Dane.Felipe Carvajal, presidente de la Sociedad de Agricultores en el Valle, dice que lo ocurrido en el país “es un llamado de atención no solo para los gremios, sino para el Gobierno, porque ha estado cuestionada la legitimidad de todas las instituciones y lo que hay es un problema de falta de institucionalidad”.“Creo que es un momento para repensar el trabajo que han venido haciendo los gremios y que se tomen medidas que respondan a los verdaderos clamores, al problema del sector agropecuario”, agregó Carvajal.Farouk Kattan, directivo de Acopi, sostuvo que la crisis gremial es más culpa de los gobiernos “porque el que induce al pecado es tan culpable como el pecador”. “Lo que nos ha ocurrido a los gremios -agrega- es que ante el descrédito que han tenido los gobiernos por su pésimo manejo de la economía han creado una figura de corrupción. Esta consiste en que cuando el Gobierno se ve atrapado en una situación molesta, acude a los gremios para que lo apoyen (compra respaldos) y algunos gremios caen en esa trampa”. Sin embargo Guillermo Botero, presidente nacional de Fenalco, sostiene que los gremios “siguen siendo absolutamente destacados e históricamente hay algunos muy grandes y muy maduros” como la Andi, la SAC y Fenalco. Afirma que aquí lo que ha habido es “una discusión sobre la Federación Nacional de Cafeteros que en algún momento ha venido perdiendo su vigencia porque se le han acabado los recursos del Fondo Nacional del Café y frente a eso no puede hacer políticas de subsidio, lo cual sólo le corresponde al Gobierno”.Botero sostiene que “a partir de eso se ha querido montar un espejo hacia los demás gremios” para mostrar que la crisis es de todos.Lo cierto es que aparte del agro, otros sectores importantes también sienten la difícil coyuntura. La industria, representada por la Andi, ha sentido el coletazo económico pese a tener un destacado liderazgo con Luis Carlos Villegas. El economista Eduardo Sarmiento advierte que el sector no ha contribuido últimamente a la creación de empleo porque ya completa ocho meses de recesión y pasó de pesar el 16,6% en la economía del país en el año 2000 al el 11,46% este año.Incluso el comercio representado en Fenalco, uno de los gremios más grandes del país con 19 mil comerciantes y 120 mil tenderos, apenas logró aumentar su participación en el PIB de 11,62 % a 11,95 % entre el 2000 y el 2013. Botero, su presidente, dice que tomó el gremio con 12.500 afiliados y ahora tiene 19.011. Pero también reconoce que ha tenido que cerrar las seccionales en San Andrés por dificultades gremiales y en Tumaco por razones de seguridad.Proliferan los gremiosOtro aspecto que ha afectado el liderazgo gremial es la proliferación de organizaciones, incluso de 20 ó 30 afiliados, más allá de los gremios tradicionales que eran capaces de influir en las decisiones de política económica del Estado y hacer lobby en favor de sus asociados.Rafael España, analista económico de Fenalco, dice que en el país hay más de 250 gremios, desde los tradicionales hasta otros emergentes como la Asociación de Productores de Papas Fritas Empacadas o la Asociación de Propietarios de Perros Pastores Alemanes.

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