En agro e industria 17.000 puestos paralizados por culpa del invierno

Diciembre 18, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Francy Elena Chagüendo - Redacción

En el rebusque se encuentran hoy 800 trabajadores que hasta comienzos de noviembre estaban vinculados con la empresa Alberto Aristizabal y Cia, en La Unión, Valle del Cauca, municipio cuya principal actividad es la agricultura.

En el rebusque se encuentran hoy 800 trabajadores que hasta comienzos de noviembre estaban vinculados con la empresa Alberto Aristizabal y Cia, en La Unión, Valle del Cauca, municipio cuya principal actividad es la agricultura. Es posible que para final del año otros 300 trabajadores sean retirados de la empresa y se sumen a los anteriores, sí definitivamente los cultivos de uva, papaya y guayaba se pierden por las inundaciones.“Son personas que hacían labores de campo como podar, recolectar, controlar malezas y plagas. De los 1.800 empleos que generábamos en el norte del Valle, el 80% eran mujeres que ahora se enviaron a casa”, dijo Fredy Londoño, administrador de las fincas de la firma Alberto Aristizabal y Cia, quien no deja de sentirse preocupado, como todos los agricultores del Departamento, por el futuro que le espera a la región en los próximos meses.Esta empresa, que es una de las grandes del norte del Valle, tiene inundadas 110 hectáreas de frutas. Ya perdieron la cosecha de guayaba, parte de la de uva que estaba prevista para este mes y lo que se ha salvado, ha tenido que recolectarse en canoa. Situación similar viven las empresas del grupo Grajales. El 70% de los trabajadores de Agronilo se quedaron sin qué hacer, no hay labores de campo, ni cosecha, ni mucho menos mantenimiento de cultivo. De unas 900 personas que se ocupaban, ahora laboran máximo 200 en las zonas que no están inundadas, afirmó Mario Isaacs, presidente del Sindicato de la compañía.En Grajales el impacto ha sido menor, aún así salieron 120 trabajadores a vacaciones, quienes esperan el llamado de la empresa, sin embargo no se sabe para cuándo. Se teme que eso pueda suceder en unos 4 ó 6 meses, después de que el agua salga de los cultivos, es decir, que hasta mediados del 2011, no se normalizaría la actividad agrícola y laboral para estas personas, que tendrán que buscar otra ocupación.En caña, la estimación de empleos afectados son de 3.000, todos correspondientes al campo y transporte. Hoy el 10% del área sembrada con este producto está inundada, lo que significa que no hay recolección y no hay transporte. “Las personas que tienen contratos fijos con el agricultor continúan porque se dedican a labores alternas como bombeo de agua u otras tareas relacionadas con la emergencia, pero los que ya perdieron la caña, tendrán que sacar a vacaciones a muchos y sobretodo se afectan los temporales”, dijo Martha Betancourt, presidenta de Procaña, quien considera que pasará un tiempo largo para que se estabilice el sector.Hoy existen unas 30.950 hectáreas de cultivos inundadas en el Valle que generan 25.000 empleos aproximadamente y según Isabela Victoria Rojas, presidenta de la SAG, por lo menos la mitad de ellos (12.000) están paralizados o en riesgo en el momento.Se afectan los temporalesJulio Escobar Potes, jefe de Estudios Económicos del Banco de la República, explicó que a pesar de la gravedad de la situación invernal, el impacto en el empleo será de corto plazo y no se esperan grandes problemas para 2011 en esta materia.“Muchas de las labores temporales que se hacen en el campo o en la industria se afectan porque no hay cómo hacerlas con las lluvias, pero las personas con contrato directo generalmente pasan a otras tareas relacionadas con la emergencia. Inclusive podríamos decir, que habrá una demanda de mano de obra para recuperar tierras dañadas o vías”, dijo.Sin embargo, destacó el analista que lo preocupante para el Departamento sería que los agricultores no tengan como recuperarse y que la industria que se vio afectada, cierre sus puertas. “Por ahora las empresas dieron vacaciones, otros trabajadores ayudan a recuperar las plantas, pero ¿qué sucederá el próximo año, se mantendrá la inversión?”.Este es precisamente uno de los temores que agobian a las casi 2.500 personas que estaban vinculadas directamente con las empresas de la Zona Franca del Pacífico que ya completa 20 días de drama por el invierno. En Fogel Andina, por ejemplo, contaban con unos 200 trabajadores en la producción de neveras industriales. Es una inversión de Guatemala y su continuidad no está asegurada. Lo mismo sucede con Kraft Foods, compañía ubicada en esa misma zona franca, la cual tuvo que suspender temporalmente los contratos. Según voceros de la firma desde el 7 de diciembre fueron retirados los empleados, pero aseguraron que los salarios se pagaron, lo mismo que la prima legal, la seguridad social y se otorgaron 5 días de compensación.Adriana Santacruz Velasco, gerente de Asuntos Corporativos en Colombia, dijo que las pérdidas directas para Kraft se estiman en varios millones de dólares, contando materia prima, empaques, material terminado y equipo. Explicó que a la multinacional le interesa el mercado colombiano, pero no saben si continuarán operando en la Zona Franca o en otro sitio. “Lo único que sabemos es que debemos evaluar las condiciones de los equipos asociados a la operación desde el punto de vista eléctrico y mecánico así como el análisis de las condiciones de salubridad”, dijo.La Central Unitaria de Trabajadores, CUT, ya expresó su preocupación por el impacto laboral del invierno y temen que unos 5.000 empleos de la industria estén en riesgo en el Valle, pues ya son alrededor de 100 las firmas afectadas por la temporada, según el balance de la agremiación sindical.Álvaro Vega, presidente de la CUT dijo que muchos trabajadores han sido enviados de vacaciones, a otros, de carácter temporal, les han cancelado los contratos y además el Ministerio de la Protección Social tiene varias solicitudes de empresas que piden la autorización para suspender de manera transitoria los contratos, como es el caso de Kraft, lo que a su juicio tendrá grandes repercusiones en el empleo.Lo cierto es que las lluvias además de acabar con el patrimonio de cientos de colombianos en todo el territorio, están dejando damnificados a muchos trabajadores.

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