"El sector de las confecciones debe seguir protegido": gerente de Supertex

Diciembre 07, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra | Reportero de El País

"El contrabando sigue siendo una amenaza para los confeccionistas. Las aduanas tienen que mejorar los controles a ese problema", dice Eduardo Herrera, gerente de Supertex.

Eduardo Herrera, gerente de Supertex, una de las mayores empresas exportadoras del país, dice que el freno a las importaciones de ropa ayudó a recuperar miles de empleos. La compañía proyecta el montaje de una planta exclusiva para la multinacional Nike en Cali.

El sector confeccionista colombiano enfrentó hace tres años una de sus peores crisis debido a la fuerte competencia de ropa importada a precios subfacturados. Ese fenómeno llevó casi a la quiebra a muchas factorías y a la pérdida de miles de empleos, pero tras la expedición del Decreto 074, se puso un 'tapón' a ese fenómeno, y la industria volvió a recuperarse.Hoy, según Eduardo Herrera, gerente de Supertex, una de las firmas exportadoras más grandes del país, el panorama es otro, pero hay amenazas, por lo que, según el empresario, el Gobierno debe mantener protegido a este sector que genera unos 400.000 puestos de trabajo, en su mayoría madres cabeza de hogar.Ante tal coyuntura, y con la ayuda de un dólar más alto, la compañía proyecta el montaje de una planta en Cali para la multinacional de ropa y calzado deportivo Nike. El sector confeccionista se ha recuperado por cuenta del Decreto 074 que frenó las importaciones de ropa desde China. ¿Se demoró el Gobierno en adoptar esa medida?La situación que enfrentaba la industria era delicada por el ingreso de mercancías a unos precios irrisorios. Era una clara subfacturación y un 'dumping' con esas prendas que llegaban al país. Cuando se expidió la medida, que fijó un arancel de US$5 por kilo de prenda importada, eso causó una reducción significativa de ese fenómeno y repuntó el empleo. Para este año el arancel se flexibilizó algo, ya que se aplicaba para toda la mercancía que entrara independiente de cuál era el precio por kilogramo, lo cual afectaba las importaciones a precios comerciales y razonables. Ya no será un arancel de US$5 por kilo sino hasta cierto valor y luego se aplicará uno de US$3. El decreto permitió que los fabricantes locales volvieran a participar con mayor dinamismo en el mercado. ¿Si la medida no se prorroga, teme que la industria vuelva a desplomarse como hace tres años?La medida debe ser permanente para que el sector siga protegido. Si este Gobierno u otro encuentra que la norma ayuda a controlar el ingreso de mercancías subfacturadas, es preciso mantenerla, pues se beneficia a la economía, y sobre todo a la industria confeccionista, que es gran generadora de mano de obra. Sin embargo, adicional a los efectos del Decreto 074, la devaluación del dólar —que tenía que llegar— está ayudando a reforzar la recuperación de esta industria. Pero, ignoramos qué pasará una vez finalice la vigencia de la medida dentro de dos años, y si el dólar para ese entonces podrá convertirse en factor de control, o de filtro al ingreso de ese tipo de mercancías, al subir a niveles probables de $2500 o $3000. A la luz de su experiencia, ¿sigue siendo complicado exportar en Colombia, hay apoyos suficientes, o existen aún muchos temores?Siempre he dicho que estamos en un momento de gran oportunidad. En los negocios hay épocas duras, como las que pasamos en los últimos diez años, se abrió el mercado asiático, hubo un movimiento de productos hacia ese Continente, nos volvimos muy caros, y dejamos de ser atractivos. Pero hoy, ocurre lo contrario. Asia es ahora más costosa y existe un desplazamiento de marcas internacionales hacia Latinoamérica, lo que brinda una oportunidad de crecimiento gigante, pues la región apenas participa con el 7% de los productos textiles que se consumen en el mundo. La oportunidad es inmensa, existe un 97% de posibilidades para crecer. Igual sucede con Colombia que es apenas el 0,5% del mercado de confecciones, una cifra insignificante, aunque tenemos la mejor mano de obra desde México hasta Argentina.Entonces, ¿qué explica esa pobre participación confeccionista colombiana, ya que países pequeños como El Salvador, Guatemala y Perú tienen exportaciones por encima de los US$2000 millones al año?El problema no es de demanda ni de mano de obra calificada, sino que nuestra industria textil se diseñó para atender el mercado nacional. Por eso las empresas textileras colombianas fabrican un poco de todo, cuando lo que requieren los exportadores es un mayor acceso a materias primas en volúmenes y a precios competitivos para incursionar en los mercados del mundo. Supertex, por ejemplo, compra en el exterior el 70% de sus insumos, y apenas un 30% de ellos en Colombia, lo cual es absurdo.Por eso hemos insistido ante Invest Pacific y Procolombia sobre la importancia de traer inversión de textileras extranjeras al país. En el Perú, por ejemplo, opera una cadena muy fuerte que incluye fábricas de hilos, telas y prendas, además de que impulsa la siembra de algodón Pima, lo cual hace a esos empresarios muy competitivos. En Centroamérica, cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio o Cazta (con EE.UU), muchas compañías textileras extranjeras incursionaron con inversiones allá, y son hoy una gran proveeduría de materias primas.Pero, ¿traer textileras extranjeras, no generaría una competencia desigual para las colombianas?Lo que buscamos es que las textileras extranjeras se enfoquen en atender solo el segmento exportador. No se afectarán por lo tanto las empresas locales, pues esas firmas estarían dedicadas a fabricar determinados materiales, muchos de los cuales no tienen uso importante en el país. Por ejemplo, estamos gestionando el arribo a Colombia de una empresa estadounidense que fabrica telas con las cuales confeccionamos chaquetas para invierno, para que a través de una alianza estratégica con una firma bogotana llamada Protela, las produzca en el país. Eso no afectaría para nada el mercado textil colombiano. Pero, ¿cómo avanzar más en un sector que es todavía muy informal y con grandes barreras y amenazas?Una de esas amenazas es el contrabando que nos lesiona constantemente y hasta que las aduanas nuestras no logren controlar ese fenómeno los perjuicios seguirán. También nos afecta la informalidad, ya que el 75% de la industria está bajo esa condición. El gran desafío es formalizar esas industrias y bajarles los impuestos, en especial los parafiscales. Asimismo, los altos costos laborales y de la energía son una limitante. Son temas fundamentales de atacar y contamos con la voluntad del presidente Santos para que sean resueltos. Y le hemos pedido al Gobierno que nos reduzca la cuota de aprendices del Sena. Hoy por cada 20 trabajadores debemos tener un aprendiz. En factorías de 100 trabajadores hay 5 aprendices, y eso es manejable, pero no para nosotros que brindamos empleo a 1500 operarias y la cuota son 75 aprendices, los cuales son un sobrecosto y no agregan valor a una firma exportadora. No es que no queramos al Sena, sino que se establezcan más escuelas de entrenamiento de operarias dentro de las empresas, como la que tenemos en Supertex. ¿A qué atribuye su éxito como exportador confeccionista, y en qué basó su estrategia para conquistar a marcas poderosas como Nike, Adidas y Arena?La empresa tiene un grupo humano muy valioso en lo administrativo y lo productivo. Son personas que desarrollan unos procesos de eficiencia con altos estándares de calidad, y cuya experiencia es difícil de superar en las plantas de Cali y de Pereira. Y ante todo, nos distinguimos porque fabricamos cosas diferentes a las prendas básicas que hacen los países Centroamericanos en la cadena confección (camisetas, pantalones, shorts, etc). Supertex produce aquí prendas con mucho valor agregado, con las que hay más facilidad de competir como chaquetas, vestidos de baño y ropa deportiva, entre otras, todas diseñadas con tecnologías muy avanzadas. Por ello, la empresa es la única proveedora de Nike con calificación Silver de América Latina, y una de las tres proveedoras estratégicas de Adidas en el Continente, y el principal proveedor de la marca Patagonia, e igual para Under Armour, las firmas más grandes del mundo en ropa deportiva.Con base en esos resultados, ¿existe la posibilidad de montar una planta para Nike en el Valle?Ellos no hacen el montaje de plantas, porque toda su producción es tercerizada en el mundo. Lo que estamos es tratando de traer la marca a Colombia, y se empiece a producir desde aquí con una nueva planta exclusiva para ellos, pero operada por Supertex. Nike solo tiene abierta una proveeduría en Centroamérica, y la idea es que lo haga posteriormente para Suramérica. El 10 de febrero del 2015 tendremos una reunión con los directores de Nike en Portland, Oregon, para definir ese proyecto con base en la calificación que tenemos y las ventajas que ofrece Colombia. Eso nos haría saltar al cielo, porque se trata de una marca gigantesca que factura 25 billones de dólares al año. Hay que trabajar, pero nosotros tenemos la certeza de que esa decisión se adoptará en el corto plazo.“Dólar alto es una ayuda”El dólar ha repuntado con fuerza en los últimos días. ¿Qué tasa de cambio es la ideal para esa rama industrial? El dólar de conveniencia sobre el cual siempre hemos hablado es de $2200. Es decir, una divisa de paridad, que surge cuando el proceso de fabricación al precio estándar de venta de mi producto tiene un punto de equilibrio y la mano de obra no le desagrega nada. Si el año entrante ese costo laboral sube 2% o 3%, esperamos que también el dólar lo haga. Y con el actual proceso especulativo lo más probable es que suba hasta los $2500, luego se estabilizará entre $2100 y $2200, que para nosotros es perfecto.

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