El retén que frena comercio con Venezuela

El retén que frena comercio con Venezuela

Septiembre 20, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

En el 2007 las exportaciones a este país representaban el 17 % del total. Hoy llegan apenas al 3,1%. ¿Qué pasará con este mercado?

“Venezuela y Colombia son como dos hermanos y el hecho de que a veces se presenten peleas no significa que nos vamos a cambiar de familia”, comenta Rogelio Queijeiro, presidente de la Cámara de Integración Económica Venezolana Colombiana, Cavecol, al analizar la actual coyuntura  comercial entre las   dos naciones.

El directivo, quien no deja de expresar su preocupación por el impacto   del cierre de la frontera entre  la población de ambos países, insiste en que   el comercio bilateral seguirá superando los desafíos que le presenta la política.

Pero pese a ese mensaje esperanzador, la realidad del comercio parece ser otra, no solo por los recientes hechos, sino por las políticas que desde hace años ha implementado el gobierno venezolano y que poco a poco menoscaban el aparato productivo de ese país y de las empresas que hacen presencia en ese territorio. 

Según datos de la Cámara Colombo Venezolana, en el año 2008 había 3600 empresas nacionales  que  vendían  en el vecino país,  mientras que el año pasado lo hicieron 1028 y en lo corrido de este 2015,    un total 1022. 

El impacto obviamente se siente en las cifras de ventas. En el 2008 las exportaciones a Venezuela sumaron US$6091 millones, el año pasado alcanzaron los US$1986 millones y  hasta julio del 2015 las ventas  a ese país cayeron 40 % al llegar apenas a US$711 millones.

El profesor  Ronald Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, considera que ya no existe una relación comercial fuerte  entre estos dos países porque Colombia pasó de  ser el primer o segundo socio al quinto mercado  en importancia para Venezuela. 

 “Lo que vemos es que ese gobierno prefiere comprar  más caro a países con los que tiene cercanía ideológica. Venezuela no actúa dentro de leyes del mercado y Colombia no es un país  central para ellos”, explica.

Y eso lo muestran las cifras del Dane, pues las exportaciones al vecino país hoy representan el 3,1 % del total de ventas externas colombianas, cuando en el 2007 eran el 17 %.

En estos años las empresas se fueron alejando de ese mercado, por ejemplo, la caleña Manitoba dejó de vender en ese territorio desde la anterior crisis cuando Venezuela no volvió a pagar sus deudas.   Otra compañía que resultó muy afectada por  esa situación fue Calzado Rómulo.

Carvajal tuvo en Venezuela una operación importante de exportación desde Colombia y  además con producción local, pero  como resultado de la situación interna  las directivas tomaron la decisión de  cerrar o vender las fábricas. “Ahora prácticamente no vendemos por la imposibilidad de producir o importar productos terminados”, dijo un vocero de esta compañía. 

El profesor Rodríguez asegura que  las empresas no pueden permanecer en un territorio que no ofrece seguridad jurídica y que genera una profunda desconfianza, porque ahora los tratos no son entre el sector privado, sino entre  empresarios y el Gobierno que toma decisiones unilaterales y no hay instancias a las cuales acudir para dirimir conflictos.

Pero no solo las exportaciones al vecino país han bajado, algunas compañías colombianas que tienen presencia directa sufren por las decisiones del gobierno venezolano.

Gremios venezolanos como Coindustria  indican  que entre el 2002 y el 2012 se expropiaron 1168 compañías extranjeras de los sectores de  construcción, agroindustrial, petrolero, comercial y alimentos.   

Entre los casos más sonados de las colombianas estuvo el Éxito que operaba a través de la cadena Cativen y en el 2010 fue expropiado, por lo que los accionistas de esa empresa vendieron a Venezuela el 80 % de las acciones.  Un par de años atrás había sucedido lo mismo a la cementera  Argos.

Según Cavecol,  esta entidad afilia a   30 empresas colombianas  que aún operan en territorio venezolano, sin contar las compañías comerciales legales que funcionan en las zonas de frontera.

Rogelio Queijeiro, presidente de Cavecol,  dice que la situación que afrontan las empresas colombianas en Venezuela es la misma que viven las nacionales, es decir,  tienen dificultades para acceder a las divisas porque el sistema de subastas no ha sido del todo fluido, sufren retrasos en la entrega de licencias de importación y exportación y de los certificados de producción, además deben enfrentar la inestabilidad cambiaria, situaciones que afectan los negocios del sector productivo. “Las decisiones que adopta el Gobierno impactan a todos por igual, no es más complicada la situación para las firmas colombianas”, dice. 

Por ejemplo,  aún operan directamente en Venezuela Cordialsa, empresa de Noel, Inversiones Venuscol que vende las marcas Armi, Pronto, Bkul), Importaciones El Surtidor, que  comercializa productos agroindustriales y la  caleña Laboratorios La Santé  que cuenta con  una planta en Venezuela.  

Pero hay otras que replantearon el negocio como la firma que comercializaba la marca Gef que  salió  el año pasado de ese mercado cuando llegaron a  tener 18 puntos de venta.

Datos de Fedecámaras indican que en los últimos 10 años han desaparecido 4000 industrias de ese país.  

Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, dice que  los empresarios colombianos deben concentrar sus esfuerzos en otros mercados, pero a la vez considera que quienes tienen gran presencia en Venezuela como los laboratorios farmacéuticos que han hecho  grandes inversiones para desarrollar ese mercado, tienen que continuar y sortear las problemáticas.

El Valle, por ejemplo, es un gran exportador a Venezuela y el año pasado este fue su principal destino. Entre las 20 empresas que más venden en ese destino hay 7 de la región y la principal es Colombina, pero también están Johnson & Johnson, Colgate, Genfar, Reckitt Benckiser, Semillas del Valle, Bayer, Aldor, entre otras. 

Analistas de la región consideran que el Valle será el departamento más impactado de continuar el cierre de  fronteras terrestre.

 En el 2014, según cálculos de la Cámara de Comercio de Cali basados en cifras del Dane, 137 empresas del Valle del Cauca vendieron sus productos en el  vecino país, pero este año, al mes de julio,  52  de estas no  han logrado ingresar nada y otras  27 compañías redujeron sus exportaciones frente a las logradas en 2014.  

Pero, por otro lado,  37 Pymes de la región hicieron este año sus primeras ventas a ese destino. 

De ahí que directivas de la Cámara Colombo Venezolana afirmen que “una vez que  pasen los problemas generados por la coyuntura política, prevalecerán  las leyes económicas y el comercio”.

Lo que se teme es que no todas las empresas puedan resistir.

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