Dólar no se cotizaba en $2.857 en Colombia desde hace 12 años

Dólar no se cotizaba en $2.857 en Colombia desde hace 12 años

Julio 26, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Francy Elena Chagüendo Azcárate | Reportera de El País
Dólar no se cotizaba en $2.857 en Colombia desde hace 12 años

Algunos gremios no descartan que la volatilidad del dólar impacte el crecimiento de la economía y la inflación que a junio ya estaba por encima de la meta (4,42%).

Una parte de la industria teme por el impacto: alzas y mayores costos. Otros ven nuevas oportunidades.

Como reza el dicho popular, cada uno habla de la fiesta según le va en ella. Eso precisamente está sucediendo con el alza del dólar, divisa que en lo corrido del año  ha  ganado $474 y hoy se cotiza en $ 2.857,46.

Esta tasa no se veía en Colombia desde el año 2003, razón por la  cual hay ‘turbulencia’ en los mercados y en especial tiene en vilo a algunos sectores productivos del país.

La fiesta apenas empezó y una parte del comercio y de la industria no se siente a gusto. Es el caso de la empresa caleña  Santa Anita Nápoles, cuyas directivas afirman que el  impacto de la acelerada subida del dólar ha sido demasiado grave, porque  el 80 % de las materias primas del sector avícola son importadas. “El costo en este semestre nos ha aumentado ya más del 12 % y los proyectos de inversión que estábamos implementando nos están saliendo 25% más costosos”, dice Luis Fernando Tascón, gerente de la firma. 

Esto implica una inminente  alza de productos de primera necesidad como el huevo y el pollo para los consumidores. “El mayor impacto para los productores en los costos vendrá el mes entrante,  porque al alza del dólar se suma el aumento en el arancel del maíz en  16,7 %, lo que   hará que los costos crezcan cerca del 20%.

En este mismo sentido, Tulio Zuloaga, presidente de Asopartes, asegura que el principal perjudicado con el despegue del dólar es el consumidor final porque la industria y el comercio no pueden asumir los mayores costos.  En el caso del sector de autopartes hay productos que han subido hasta el 30 % en lo corrido del año, por este fenómeno. Esto ha afectado productos tales como frenos, suspensión, llantas, baterías, bujías, entre muchos otros. “Eso trae como consecuencia  una caída en las ventas; en el primer semestre del año estas bajaron 8 %. Pero, por otro lado, también se fomenta el contrabando”, dice Zuloaga. 

A esta preocupación se suma  la industria. El 31,6 % de los encuestados por la Asociación Nacional de Empresarios opinó en mayo que la tasa de cambio es su principal problema, junto al costo de las materias primas.  Incluso se habla de compañías que podrían entrar en insolvencia por su alta dependencia de los productos importados. 

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El mismo Fenalco ha reconocido alzas  en precios de importados como vehículos, en especial los de alta gama que ha subido entre $15 millones y $20 millones, lo mismo que otros productos como  neveras, hornos microondas, televisores y alimentos, pues Colombia compra en el exterior cerca de 10 millones de toneladas de alimentos al año. En promedio el alza de  los importados  podría  llegar en todo el 2015 al 20%.

Pero  Rafael España, director económico de Fenalco, explica que este aumento en el precio de los importados no ha sido tan alto, frente a la apreciación que ha tenido el dólar, porque el comercio ha hecho acuerdos con sus proveedores para evitar ‘castigar’ al consumidor. “Por ejemplo, los vinos que vienen de California han subido 11 % y no el 40% que  ha repuntado la tasa de cambio, lo mismo pasa en  calzado, cosméticos y hasta maquinaria agrícola”. 

En eso coincide Camilo Herrera, gerente de la firma Raddar, quien opina que   el alza en los precios de los importados, en este momento, es más mito que una realidad.   Cálculos de esta empresa, basados en cifras del Dane, indican que la inflación de los bienes y alimentos  producidos en Colombia es de 5,79 %, mientras que la de los importados  llegó a 2,10%, por lo que cree que hasta el momento las alzas no se han reflejado del todo en los productos y en la inflación.

Pero no todo es malo, Rafael España afirma que este es un buen momento para  que la industria sea creativa. Por ejemplo, las ventas de autos en el país  cayeron 11 % en el primer semestre del año y las de Mazda crecieron 45%. “Hay que preguntarse ¿qué hicieron ellos?, es un tema de gerencia o servicio?”.

Añadió que las agencias de viajes no tienen por qué quejarse del encarecimiento de los destinos internacionales “ahora hay que promover a Cali, el Eje Cafetero, la Costa y atraer turismo internacional”.  Según Fenalco, una reciente encuesta de su similar en España indicó que Colombia es el tercer mejor destino de vacaciones en esta temporada por la devaluación del peso. “Hay que aprovechar eso para promover el turismo hacia el país, por ejemplo, el suroccidente tiene una mina de oro con los ecuatorianos que están viniendo de compras a Pasto porque les resulta más económico. La región tiene que promover los destinos turísticos cercanos. En el anterior puente  festivo entraron 15.000 vehículos de Ecuador”, afirma.

Otra opción que tiene el empresariado nacional, dice Mauricio Reina, investigador de Fedesarrollo, es que sustituya la compra de productos importados por bienes hechos en Colombia, que ahora son más baratos en términos relativos, lo que favorecería a la producción  local, por eso la recomendación es que reemplacen insumos importados por nacionales.

Pero para el empresario Luis Fernando Tascón, esto no es tan fácil. “En el  sector avícola no hay muchas alternativas  porque Colombia no produce suficiente maíz y frijol soya y lo que se siembra cubre el  5 % de las necesidades de la industria,  es decir, que “no se pueden reemplazar las importaciones y tendremos que entrar en planes de choque de reducción de costos”.

Lo mismo sucede con la industria de la panadería que depende del trigo importado, pero en este caso la competencia de los molinos ha llevado a que el precio del pan  se mantenga estable.

Lo cierto es que las compras que hacen los colombianos en el exterior empezaron a reducirse y a mayo bajaron 10,2% para un total de US$23.014 millones, cuando en el 2014 subieron 7,8%, según el Dane.  Los productos más afectados han sido los vehículos, cuyas importaciones cayeron 14,8 %; aparatos y equipo para telecomunicaciones -18,9; maquinaria y equipo industrial -5,2 %; hierro y acero - 21,7%, entre otros.

La fiesta  del dólar no se ha acabado porque como dice el economista Mauricio Cabrera, “cualquier cosa podemos esperar de la divisa” y ese globo continúa al alza. Colombia nunca ha tenido una tasa de cambio en $3.000, pero ahora estamos a $142,5 de ese techo.

¿Qué le conviene a Colombia?

Para el economista  Mauricio Cabrera, es claro que  el alza de la divisa deja ganadores y perdedores, sin embargo, dijo que el análisis no puede hacerse por lo que sucede solo en un año, sino que hay que mirar lo que pasó una década atrás.  “Tuvimos 10 años de revaluación que produjeron mucho daño, unas  empresas quebraron,  otras cambiaron su oficio y se volvieron importadoras y otras perdieron su mercado externo”.

Explica que el país tuvo un dólar artificialmente bajo durante mucho tiempo y los empresarios y muchas personas tomaron riesgos como endeudarse en dólares o dejar de producir en Colombia, y ahora pagan las consecuencias. 

El investigador de Fedesarrollo,  Mauricio Reina, dice que   en términos generales al país le conviene la devaluación que estamos viviendo, pues “diez años de revaluación dejaron a la agricultura y a la industria muy quedados frente al PIB. Ahora eso se puede revertir”, afirma. 

El Gobierno y algunos analistas insisten en que un dólar caro beneficiará a los exportadores porque recibirán más pesos por sus ventas, sin embargo, según Cabrera, ese beneficio no se dará de un día para otro.

 Los analistas coinciden en que es difícil que el dólar -de manera permanente- retorne a los  $2.000 por varias razones: La actual condición de la economía nacional (bajos ingresos del Gobierno por la caída en el precio del petróleo);  la nueva política de Estados Unidos que ya no emite dinero y ahora piensa incrementar sus tasas de interés, lo que genera una mayor demanda de dólares y la incertidumbre en Europa.  Es decir, se puede pronosticar un   adiós al dólar barato.

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